PALABRERÍA FOFA PARA DESVIAR LA MIRADA

Nervios en Moncloa: improvisa un ‘Aló, presidente’ para ocultar la invasión de pateras y la marcha contra Celaá

Poco importa que la palabra Pedro Sánchez valga lo mismo que una baratija de ‘El Rastro’.

Este 22 de noviembre de 2020, el sátrapa socialista, que goza de total impunidad gracias a un estado de alarma perpetuo, ha improvisado otro tedioso ‘Aló, presidente’ de una hora y doce minutos para inyectar optimismo ante el caos al que ha sumido al país.

Un espectáculo propio de dictaduras bananeras en las que el amado líder arropa a sus súbditos con un fingido y estudiado paternalismo.

Incapaz de dar la cara por la invasión de cayucos (¿se acuerdan el despliegue mediático para recibir al Aquarius?), cuestionado en su propio partido por su pacto con los herederos de la ETA y con las calles colapsadas por la marcha contra la Ley Celaá.

Con 65.000 muertos y la economía hundida, el ‘coaching’ Sánchez ha salido a decir que «la alarma y la cogobernanza están funcionando» como si aquí no pasara nada.

Algún mensaje iba cargado de palabrería fofa que hubiera envidiado el mismo Rajoy: «Nadie estará seguro hasta que todo el mundo esté seguro».

Lo afirma compungido el mismo que se resistió a decretar el luto, «que pasados diez meses de epidemia no ha tenido a bien visitar un solo hospital o tanatorio, o acercarse a las familias que sufren», como recuerda Luis Ventoso.

Merced a su absoluto control de los medios, bien entregados a la mentira, el monarca Sánchez retuerce la realidad a conveniencia e incluso hacerla olvidar como si no hubiera sido.

Necesitado de dar buenas noticias, Sánchez ha anunciado que España tendrá 120 millones de dosis de vacunas a partir del primer semestre de 2021, cuando todavía ni está garantizado su éxito.

España «está en la senda adecuada para doblegar la curva», cuando todavía está lejos del objetivo marcado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que se sitúa en una incidencia acumulada de 25 casos por cada 120.000 habitantes.

Es igual, todo vale para presentarse como un líder resolutivo y resiliente, como le gusta decir tirando de neolengua ‘progre’.

Todo sirva para esconder su pacto con los herederos de la ETA, siglas que él oculta bajo la gaseosa acepción de ‘terrorismo’. Prefiere otras siglas, las de PGE, es decir, las de los Presupuestos Generales del Estado, y ha defendido que EH Bildu representa «la España democrática».

Y encima tiene la caradura de salir con un comunicado a decir que su pacto con Bildu es una fake news, algo que se encargó de desmentir hasta su propio vicepresidente al salir eufórico a defender la presencia de los bildutarras en el Gobierno.

Y es que eso no es un gobierno, es una banda de insensatos dispuestos a todo con tal de destrozar este país al que detestan. Cómo escribía Joseba Arregui en El Mundo, «Pedro, Pablo e Iván, no se dan cuenta, o sí, que lo que ellos consiguen es a costa de cargarse el Estado sin el que ellos no son nada».

‘ABC’ desvela el perfil del socialista Santos Cerdán, el muñidor del pacto con los bildutarras. «A través de Santos han empastado bien», subrayan. Es Sánchez quien le encomendó mantener una interlocución directa con Bildu: que no sea Iglesias el único que enreda.

Mientras, una diputada murciana del PSOE define a los parlamentarios de Bildu como «maravillosas personas». Carmen Baños defienden que los cinco representantes de la formación abertzale en el Congreso nunca le han faltado al respeto y reconoce que trabaja «codo con codo» con ellos.

Un holding del terror al que se suma el segundo de Podemos y primero del PCE Enrique Santiago, otra ‘persona maravillosa’ que se ha negado a condenar tanto los crímenes del comunismo y los más de cien millones de muertos producidos por la ideología más criminal de la historia.

Santiago es el que dijo que asaltaría Zarzuela como los bolcheviques asaltaron el Palacio de Invierno.

Con esta escoria moral es con la que gobierna Sánchez y por eso pretende colonizar nuestra forma de pensar, de informar, de educar a nuestros hijos.

¿Y la invasión de cayucos? No, lo importante es censurar a las mujeres «delgadas, en minifalda y tacones» de un cartel del 25-N, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las mujeres, como han pedido PSOE y Podemos en Ibiza.

En Mauritania, 8.000 cayucos a la espera y listos para zarpar a Canarias. Los hoteles de lujo están a rebosar. Que se acostumbren porque este es el único turismo que conocerán en mucho tiempo.

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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