Recordando a un compañero que se nos fue, un camino provisional que forma parte de la vida.

Hace un año que te fuiste

La muerte no es el final, es un paso más dentro del camino de la vida. El sindicalista y humanista valiente recuerda a uno de los nuestros a su hermano Sindo. DEP

Hace un año que te fuiste

Hoy desde esta puerta abierta que se llama «Tricornios en Democracia», publicamos un artículo de nuestro compañero Manuel Novás Caamaño, Policía, gran compañero y prestigioso abogado en ejercicio, que dedicó y dedica gran parte de su vida a defender los derechos constitucionales de sus compañeros y de los Guardias Civiles a los que acompañó siempre en su lucha por los derechos humanos, dedicado a su hermano Sindo que se fue hace un año, que en paz descanse. Se fue uno de los nuestros, porque forma parte de la gran familia que formamos los Guardias Civiles, Policías y FSE. Canción la Muerte no es el final

Como decimos en la Guardia Civil y en la Policía, «nadie lucha solo», tampoco llora solo, y por lo tanto le acompañamos en estos delicados momentos. Como cantamos en infinidad de veces por el compañero que se ha ido: «la muerte no es el final», para Sindo y su familia, para nuestro compañero el policía y abogado «NOVAS» al que siempre agradeceremos su ayuda y esfuerzo, estamos contigo y a tu lado en estos momentos tan difíciles, como tú cuando has estado con nosotros, amigo NOVAS la muerte no es el final y aquí en esta gran familia no estás solo.

Novás nos dice: Hace un año que te fuiste, hermano Sindo. Reconozco que hasta ahora no he tenido el valor y la mínima inspiración para dedicarte unas palabras, por breves que fueran. Reconozco que no estaba mínimamente preparado para rendirte el culto que siempre has merecido. Seguramente por haber sido tan grande nunca reparé en lo que tenía a mi lado. Nunca pensé que me quedaría tan huérfano de hermano y también de amigo. Las lágrimas del corazón me impedían hacerte un mínimo reconocimiento, aunque las de mis ojos sigan hoy brotando. Es el sentimiento que aflora al cumplirse un año de tu viaje a través del tiempo y el espacio, a los 56 años. Después de luchar como un campeón contra esa maldita enfermedad del siglo XX y XXI.

Estas letras únicamente pretenden hacer un mínimo de justicia a un ser humano, más grande que la copa de un pino, que siempre vivió en el anonimato de lo público. No deseó que esa obra llevara su nombre. Esa obra de tu infinito amor por los demás, mujer, familia, amigos y ¡cómo no! también por tu gato Siro. Profesaste el verdadero amor, ese que no se le conoce por lo que exige, sino por lo que ofrece. Esa humanidad, generosidad y sensibilidad sin límites que presidió tu vida. Me quedo sin palabras, pero antes quiero decirte que seguirás viviendo entre nosotros hasta que un día volvamos a vernos. Ese día nos recordará que todo ha sido un sueño profundo. Un viaje muy largo con un final reconfortante. Ese día te habremos ganado para siempre, ya que la luz es eterna y las tinieblas sólo transitorias.

 

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído