CORRUPCIÓN AUTONÓMICA EN VALENCIA

EXCLUSIVA / La mujer que lo perdió todo por denunciar la corrupción del hermano de Ximo Puig: «Vivo de la renta de inclusión»

Por denunciar al cártel de Francis Puig perdió hasta sus hijos, a los que lleva meses sin ver

Es la Victoria Álvarez del caso Francis Puig.

María Inés Aular, exesposa de Enrique Adell Bover, fue la mujer que denunció el cártel audiovisual que trincaba subvenciones de las administraciones autonómicas y cuyo cerebro era nada menos que el hermano del presidente de la Generalitat valenciana, el socialista Ximo Puig.

Por denunciar los negocios turbios de este cártel lo perdió todo, hasta sus hijos. Quisieron comprarle su silencio con una cifra mareante de dinero y se negó. Hoy vive de la renta valenciana de inclusión. Esta es su historia.

El 12 de octubre de 2017 es un día que jamás olvidará. «Mi ex suegra me hizo firmar unas nóminas de una empresa que se llamaba Kriol, que yo sabía que existía pero no que yo trabajaba allí. Yo le dije que no tenía ninguna constancia de que haya hecho ese trabajo.

«Fírmalas y ya está, eso es para cobrarlas», me respondió. «Ni hablar», le dije. «No quiero participar en nada oscuro, no me involucren».

En esos documentos estaba su nombre con las nóminas de Kriol por programas, como el de Telescola, que nunca vio que se hicieran. Se falseaban las facturas para justificar las subvenciones. «Vendían la misma manzana cinco veces».

En ese momento, María Inés Aular se dio cuenta de las empresas de Adell Bover estaban aprovechando de todos los trabajadores con proyectos que no se realizaban. Ella ya estaba separada desde hacía dos meses pero seguía trabajando en la empresa.

«Yo escuché que decían que «nos vamos a forrar con Ximo Puig», había un combo entre mi cuñado, Juan Adell, y Francis Puig».

«De lo que ganábamos en Kriol, la mitad se lo teníamos que dar a Francis Puig. El hermano de Ximo era el socio a la sombra de los Adell».

Las subvenciones caían como si fuera una caja registradora: «Decían clin, clin, clin, 70.000 euros, bien y todos aplaudían en la redacción. Entraba en el despacho María (esposa de Juan Adell) y decía: «Ha caído la subvención». Y clin, clin, clin.

Se aprovechaban hasta de la situación de personas de Guinea para chupar subvenciones a través de una ONG. Daba igual la causa: desde la Memoria Histórica hasta el valenciano, todo les valía para hacerse con el dinero público.  Una conexión cuantificada en 1,2 millones de euros en subvenciones públicas concedidas fundamentalmente por el Gobierno valenciano y el catalán.

«Mi ex marido me pidió que le escriba una cifra por whatsapp de cuánto dinero quería para dejar de denunciar. Hice un escrito a la Fiscalía en el que adjunté ese mensaje de whatsapp».

Por denunciar este caso lo perdió todo, hasta sus hijos, a los que lleva meses sin ver. Aular vive de la renta valenciana de inclusión. Cuando su marido se fue de casa le dejó la cuenta a cero.

«Me encontré sólo con 1.500 euros y con dos niños a mi cargo. Me fui al Ayuntamiento de Vinaròs y dije que estaba en riesgo social. No tenía nada. Y me ayudaron. Me dieron vales de comida de un supermercado por valor de 60 euros. Me dieron 300 euros durante tres meses y es lo que teníamos para vivir. Luego me aprobaron la renta valenciana».

La Agencia Antifraude estuvo años mareando la perdiz sin tomar en serio su declaración.

«Esta gente no tenía intención de ayudarme, solo querían saber cuánto sabía para pasarle la información a alguien. Yo me sentí como en la CIA»

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA
Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

Lo más leído