QUISO SER MINISTRO DE LA PRESIDENCIA Y ACABÓ FUERA DE LA MONCLOA

El legado de «Rasputín» Redondo: broncas a la prensa crítica, tráfico de información y trato de favor a los medios afines

Alsina: "Leyendo a alguno de sus viudos mediáticos no parece que la salida haya sentado bien, ni al ex-valido ni a ellos

Carlos Alsina ha recopilado «el legado de Rasputín«, Iván Redondo, cuya caída en desgracia aún sigue sorprendiendo a propios y extraños tras la honda remodelación del Gobierno ejecutada por Pedro Sánchez.

El locutor de Onda Cero recuerda como su inesperada salida de La Moncloa la ha intentado hacer pasar el afectado «como una retirada voluntaria».

Ese tarjetón que llegó a la prensa: hay que saber parar. Leyendo a alguno de sus viudos mediáticos no parece que la salida haya sentado bien, ni al ex-valido ni a ellos. Le recuerdan a Pedro Sánchez que llegó a donde está gracias a Iván Redondo y profetizan que lamentará haberse deshecho de Iván. El tal Iván, que dijo Alfonso Guerra. La historia de Iván Redondo en la Moncloa está por escribir. Incluidas sus rapapolvos, poco sutiles, a quienes fuera de la política, en la empresa privada, en los medios de comunicación, no atendían sus indicaciones. E incluido el tráfico de información y el desinhibido trato de favor a unos medios en detrimento de otros y a unos periodistas, los suyos, en perjuicio del resto.

Quiso ser ministro y acabo fuera de Moncloa

El que fuera ‘spin doctor’ de Sánchez, cerebro de la moción de censura que descabalgó del poder a Mariano Rajoy y hasta ahora jefe de su gabinete, quería ser el titular de Presidencia, la cartera que ocupará ahora Félix Bolaños. Con el núcleo duro de Sánchez fuera, implicaba ser el ‘número dos’ del Gobierno.

Rodolfo Irago lo desvelaba en la mañana de este 12 de julio de 2021 en ‘El programa del verano’: “Iván Redondo quería ser ministro de la Presidencia e incluso Vicepresidente”.

Diversas fuentes han intentado hacer calar la idea de que su retiro es voluntario y que fue él quién pidió dar un paso al costado. Pero otras hablan de lo contrario: intentó ser el nuevo ministro de la Presidencia, y desde allí controlaría el corazón del Gobierno.

Con Calvo y Ábalos fuera, eso implicaba convertir a Redondo en el número dos del Gobierno, que controlaría la estratégica comisión de subsecretarios, que ahora presidirá Bolaños, que fue finalmente el elegido por el presidente para ese puesto clave.

 

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