EL INQUILINO DE LA MONCLOA SE SABE SUPERADO POR ALBERTO NÚÑEZ FEIJÓO

El nuevo giro de Sánchez para perpetuarse en La Moncloa: un pacto de Gobierno con el PP

Si el presidente quisiera dar un volantazo a su mandato rompería desde ya sus acuerdos con Podemos, Bildu y ERC

Alberto Núñez Feijóo y Pedro Sánchez.
Alberto Núñez Feijóo y Pedro Sánchez.

Se sabe perfectamente amortizado.

Pedro Sánchez, como dirían en Estados Unidos, es ya un pato cojo, casi lisiado, que sabe que esta será su última legislatura.

Menos de año y medio le queda al inquilino de La Moncloa para tener que ir empaquetando sus pertenencias personales y abandonar el complejo presidencial.

Las encuestas son un clamor semanal. El PSOE ya está por debajo de los 100 escaños y todo a consecuencia de unas políticas erráticas que han llevado a España a tener un IPC desbocado y con dos dígitos ya, la luz a precios que acalambran cualquier bolsillo o una gasolina que se paga más cara que una copa de Chivas Regal de 15 años.

Pero el socialista se resiste a la dura realidad.

Así que Sánchez, ni corto ni perezoso, quiere ahora dar un giro de 180 grados y, pensando en lo que puede venir tras las urnas, ofrecer desde ya un pacto de gobernabilidad al Partido Popular de Alberto Núñez Feijóo.

No, no es una inocentada.

‘Falconetti’ se cree tocado por la divina providencia, cree que aún tiene baraka y sueña con sacar, aunque sea por la mínima, una victoria en las próximas elecciones generales.

A sabiendas de que con un exiguo resultado tendría que pactar poco menos que con los Cien Mil Hijos de San Luis, al jefe del Ejecutivo ya se le ha pasado por el magín algo más práctica, ofrecerle un gran acuerdo de gobernabilidad a los populares.

Como diría José Mota, cuidado, que el ofrecimiento tiene más peligro que un alcalde en elecciones.

Sánchez sabe que tiene España hecha unos zorros y, por otro lado, se trata de una propuesta que está hecha más de cara a la galería.

Si el inquilino monclovita quisiera, realmente, girar a la derecha no esperaría a finales de 2023.

Lo haría ya desembarazándose de sus apoyos, los de Unidas Podemos, ERC y EH Bildu y convocando comicios anticipados.

Pero no lo hará. Sánchez pretende agotar la legislatura y además tiene un sueño que no podría cumplir si se disolviesen las Cortes.

España, en el segundo semestre de 2023, tendrá la presidencia de turno de la Unión Europea y eso para el líder del PSOE son horas y días de estar en las televisiones, en las radios y en la prensa.

Por eso, la preocupación de Sánchez no es por España, sino por el propio Sánchez.

El socialista, con perdón, ha dejado muestras más que evidentes de que a él los españoles poco menos que se la soplan.

No tiene empatía con los millones de compatriotas que tienen que hacer equilibrios diarios para poder llegar a fin de mes y el ejemplo está en que prefiere centrarse en la nueva bolsa de votantes con el regalo, a cuenta de nuestros bolsillos, de un cheque de 400 euros para los que cumplan 18 años y que se lo gasten en actividades culturales o en comprar videojuegos.

Así que, como el cuento del lobo y el cabritillo, que Feijóo no se fíe de los gestos artificiales de Sánchez. No solo basta con que enseñe la patita o deje escuchar su voz impostada.

Al presidente hay que verlo en su salsa y ahí es donde cualquiera puede percatarse de que las intenciones reales son las de tratar de comerse a un partido en la oposición que está en claras condiciones de poder llevar las riendas de España.

 

 

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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