Política medioambiental en Castilla y León

¿A que descerebrado se le ocurrió derribar 180 presas en Castilla y León?

Los últimos 15 años han supuesto un auténtico desastre para la situación hidrológica en Castilla y León. Fue en 2006 cuando se dio la orden de destrucción de las presas para mejorar la "libertad de los ríos y de los peces".

¿A que descerebrado se le ocurrió derribar 180 presas en Castilla y León?

La situación hidrológica en España es un auténtico desbarajuste. Cada vez hay más problemas con el agua y cada vez son mas los territorios que se suman a la denominada «España seca».

Las previsiones climatológicas nos atenazan y nos hacen temblar cuando nos cuentan aquello del “vamos a morir todos de sed y de calor” en cuestión de años por el cambio climático, nos avisan de veranos cada vez más calurosos, sequías más prolongadas y fenómenos que nos abocarán a convertir a media España en un desierto a medio plazo.

Por encima de todos los desastres gestionados por el socialismo patrio, la gestión del agua se lleva la palma, eso sí, ayudados también por el «seguidismo» del PP, que no frenó en seco semejante despropósito cuando dispuso de una mayoría absoluta de 182 diputados en el Congreso y que tuvo en su mano finiquitar el desbarajuste.

A la derogación del Plan Hidrológico Nacional, que supuso una pérdida de 2.000 millones de euros que venían de Europa para financiar la solución integral en todo el territorio, hay que sumar el desastre de las desaladoras, que derivaron en un sobrecoste del 128%, pasando de 721M € a 1.700M €  por arte de biribirloque, desembocando en el caso Aquamed, que de haber sido el PP, todavía estarían corriendo ríos de tinta en la prensa patria, pero que al ser un caso del PSOE, ayudado en parte por algún calamidad del PP, ha quedado condenado al ostracismo.

Mientras España se seca de agua, nos estamos quedando sin presas. ¿A quién le entra en la cabeza que en esta situación se hayan derribado 180 presas en Castilla y León a lo largo de los últimos 15 años?.

Pues así ha sido desde que en 2006 se aprobó un estudio para llevar a cabo una «foto fija» de los obstáculos que tienen los peces para su crianza y que derivó en 3.500 puntos en el territorio castellano y leonés.

Y fue a partir de ahí, a partir de aquella nefasta fecha, cuando se comenzaron a destruir presas en Castilla y León. Presas que generaban ricos microecosistemas, donde la vida fluía a discreción, donde los animales tenían un lugar seguro donde abrevar y criar, y donde la población tenía asegurada el agua para el riego y para el consumo humano y animal.

Eso si… los peces en Castilla y León tienen que estar encantados.

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Autor

Ramsés Laguna

Ramsés Laguna, un enamorado de Castilla y León, empeñado en escribir.

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