Los cuchillos vuelan entre la extrema izquierda española.
Los pésimos resultados que todas las encuestas (menos el disparatado CIS del socialista José Félix Tezanos) pronostican para Unidas Podemos ha desencadenado en una ‘guerra civil’ en el seno de la extrema izquierda.
Izquierda Unida y Podemos protagonizan decenas de choques públicos y privados por el afán de adueñarse del voto de la izquierda más reaccionaria. Una de las señales más clara de la ruptura interna entre ambos partidos es que se retan directamente a través de los actos electorales (hasta el punto de que se contraprograman en un intento de medir fuerzas).
La formación de los comunistas Alberto Garzón y Yolanda Díaz convocaron este fin de semana primero de noviembre de 2022 a un acto sobre ‘antifascismo’ a sabiendas de que se trata de los mismos días en los que Podemos celebra su ‘Uni de Otoño’, la gran reunión del partido en la que apuntalan su programa político y presentan a sus candidatos de cara a las próximas elecciones autonómicas y locales.
La situación se vuelve aún más tensa después de que Izquierda Unida dejara claro que no habría presencia de ni uno solo de sus ministros en el acto de Podemos. Una situación que obligó a Pablo Iglesias, Irene Montero y Juan Carlos Monedero a tener que rellenar los espacios vacíos con la participación de sus socios más polémicos: ERC y EH Bildu.

El poco atractivo electoral de Ione Belarra hace que desde Podemos se echen a los brazos de Yolanda Díaz como su candidata, pero desde IU temen que los ‘morados’ puedan ser un lastre que hunda todas sus oportunidades. De ahí, que la ministra comunista lanzó su propio salvavidas al mar político: Sumar.
La división en Unidas Podemos no es nueva. En las elecciones autonómicas de Andalucía ya quedó en evidencia el malestar entre los partidos, quienes luchaban por los candidatos y los cargos sin siquiera tener las opciones de llegar a la Junta.
Una situación que se prevé que perdure en el tiempo después de que Podemos promocionó a los candidatos más fieles a Pablo Iglesias para las elecciones autonómicas, por lo que se evidencia que sigue ejerciendo su influencia en el partido y ahogando toda la opción de liderazgo nuevo.
Podemos e IU solo tienen un acuerdo en Cataluña, bajo el liderazgo de los ‘comunes’ y en Navarra y La Rioja. En el resto de regiones no hay concretadas coaliciones y el escenario de posibles alianzas con Más Madrid y Compromís es incierto, pese a que ambas fuerzas han mostrado su intención de lograr candidaturas conjuntas de unidad.
Todo esto sumado a la evidente ruptura con el PSOE, un partido que opta a gobernar en todas las localidades y autonomías sin la muleta de la extrema izquierda que tanto voto le ha hecho perder a Pedro Sánchez por sus nefastos pactos para permanecer en la Moncloa a cualquier precio.
Feijóo, con un pie en Moncloa
Mientras la extrema izquierda se desangra en su guerra civil, Alberto Núñez Feijóo ya tiene un pie dentro de La Moncloa.
El PP lograría el 30,5% de los votos y obtendría entre 132 y 133 diputados de celebrarse elecciones generales, según una encuesta llevada a cabo por SIGMA DOS que publica el diario El Mundo. Es decir, Feijóo ganaría las elecciones con 28 escaños de ventaja frente a Sánchez (con el 26% de los votos y 105 parlamentarios).
La encuesta, que se ha realizado con 2.503 entrevistas telefónicas y «on line» entre el 24 y el 31 de octubre, augura la caída de los socios del Sanchismo a pesar del lanzamiento de Sumar.
El proyecto de Yolanda Díaz sumaría con Unidas Podemos 25 diputados con el 11,2% de los votos, con lo que se mantendría como cuarta formación aunque con diez representantes menos.
