En La Retaguardia de este martes 9 de Septiembre, Eurico Campano analiza con Mario Garcés todos los detalles de la entrevista de la ex mujer de Ábalos, Carolina Perles.
El universo político español, tan dado a los giros inesperados, suma un nuevo capítulo con las revelaciones sobre la relación entre Begoña Gómez, esposa de Pedro Sánchez, y Carolina Perles, ex mujer de José Luis Ábalos. Lo que parecía una discreta amistad, tejida en los márgenes del poder, se ha convertido en el epicentro de especulaciones, recelos y confidencias. Los testimonios de Perles —antigua policía local de Valencia y ex pareja del exministro de Transportes— han destapado no sólo el lado más humano de la política, sino también las redes de confianza y negocios que atraviesan el socialismo español.
Lo curioso es que, más allá de las estrictas relaciones institucionales, Gómez y Perles compartieron mucho más que cafés y confidencias. Según la propia Perles, las conversaciones entre ambas iban desde los líos sentimentales de Ábalos hasta la inquietud por los movimientos de comisionistas y asesores tan célebres como Koldo García. Hubo cafés ofrecidos, mensajes, e incluso algún intento de sonsacar información delicada sobre el exministro, en plena tormenta política y personal.
Entre la amistad y el interés: ¿negocios o confidencias?
El trasfondo de esta relación pone en cuestión el fino equilibrio entre la vida privada y las lealtades políticas. Según ha explicado Perles en recientes entrevistas televisivas, Begoña Gómez se mostró especialmente interesada en los detalles de la vida privada y profesional de Ábalos durante el último tramo de su mandato ministerial. El interés no era casual: el entorno de la esposa del presidente buscaba información sobre posibles escándalos que pudieran salpicar a Moncloa, especialmente en torno a la figura de Koldo García y los contratos públicos bajo sospecha.
En la práctica, ambas mujeres mantuvieron contacto durante meses, aunque las versiones sobre la profundidad de esa relación varían. Mientras Perles ha sugerido que existió una «intimidad» política y personal, desde el entorno de Sánchez se minimiza cualquier vínculo más allá de la cortesía institucional. No obstante, algunos miembros del PSOE admiten que las dos compartieron confidencias que, en plena ebullición del caso Koldo, podrían haber afectado la estabilidad interna del partido.
- Perles alertó a varias dirigentes socialistas, entre ellas a Adriana Lastra y Carmen Calvo, sobre las irregularidades y la influencia de Koldo García en el círculo de Ábalos.
- La propia Begoña Gómez, según Perles, intentó recabar información sobre los negocios y relaciones de Ábalos, ante la preocupación por el posible impacto en el Gobierno.
- El contacto entre ambas no solo fue personal: en el trasfondo asomaba el interés por los contratos públicos, las comisiones y la posible implicación de familiares y allegados en tramas de corrupción.
La caída de Ábalos y el efecto dominó en el PSOE
El destape de las confidencias entre Gómez y Perles coincide con el momento más delicado para Ábalos, quien tras ser cesado fulminantemente en julio de 2021 por Sánchez, ha visto cómo su exmujer se ha convertido en una de las voces más incómodas para el socialismo gubernamental. Perles, lejos de amilanarse, ha declarado en diferentes foros que advirtió a la cúpula socialista sobre la «ruina» que podía suponer la influencia de Koldo García y los oscuros negocios que se gestaban en el Ministerio de Transportes.
Además, la ex mujer del exministro ha dejado caer que en esas conversaciones con Begoña Gómez no todo era confidencialidad: la información fluía en ambas direcciones, y los intereses personales se mezclaban con los intentos de blindar la imagen del presidente y de su círculo más próximo. En un giro casi novelesco, Perles llegó a afirmar que «el presidente lo sabe», en referencia a los dosieres que circulaban en Moncloa sobre los negocios de Ábalos y su hijo con el comisionista Víctor de Aldama.
El impacto de estas revelaciones se siente con fuerza en el seno del PSOE, donde la inquietud por el efecto dominó del caso Koldo es palpable. La figura de Begoña Gómez, hasta ahora discreta en el ámbito público, aparece de pronto como una pieza clave en la comprensión de los equilibrios y desconfianzas internas que rodean a Pedro Sánchez. La exposición pública de sus conversaciones con Perles no solo complica la defensa del presidente, sino que alimenta las sospechas sobre la gestión de los escándalos internos y la capacidad del PSOE para regenerarse tras las sucesivas crisis.
Entre tanto, la batalla judicial sigue su curso: tanto Ábalos como Koldo García están pendientes de las declaraciones de Perles, temerosos de que sus palabras puedan convertirse en pruebas clave en la investigación sobre el cobro de comisiones y la adjudicación irregular de contratos públicos. El propio Ábalos, no sin cierta ironía, ha acusado a su ex mujer de «realizar un juicio paralelo» y de poner en peligro la instrucción judicial.
Un culebrón político a la española
Si algo demuestra esta historia es que, en España, la política es a menudo un asunto de familia, alianzas y traiciones con ribetes de telenovela. De confidencias en la Moncloa a advertencias en Valencia, pasando por cafés no consumados y mensajes por descifrar, la relación entre Begoña Gómez y Carolina Perles añade un nuevo episodio al folletín socialista.
Entre las curiosidades, destaca que ambas compartieron la preocupación por la educación de sus hijas, que eran amigas, y que el intercambio de mensajes entre ambas fue más frecuente de lo que se reconoce oficialmente. Como si de una serie de sobremesa se tratase, no faltan amenazas veladas, presiones cruzadas y un sinfín de conversaciones pendientes de ser desveladas. Y es que, en política, las amistades peligrosas suelen terminar en los titulares.