LA RETAGUARDIA

¡Sánchez lleva a la ONU el rollo del genocidio para ocultar su basura conyugal!

En La Retaguardia de este lunes 23 de septiembre, Eurico Campano analiza con Mario Garcés y John de Zulueta cómo el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha vuelto a usar la política internacional para tapar sus escándalos de corrupción incluso en su entorno familiar además de la mala gestión de su Ejecutivo.

En su deriva de distracción a la desesperada, Sánchez se ha plantado nada menos que en Naciones Unidas con su postureo a cuenta de la lucha de Israel contra el terrorismo islámico para insistir en su relato falsario del genocidio para hablar en el plenario y soltar que  “el pueblo palestino está siendo aniquilado”.

Mientras en España proliferan los titulares sobre su situación personal y las “basuras conyugales” —una expresión que ha ganado popularidad en redes sociales—, Sánchez ha decidido refugiarse en el foco mediático internacional. Ha lanzado acusaciones de genocidio hacia Israel sin mencionarlo directamente y ha solicitado que Palestina sea admitida como miembro pleno en la ONU. Este giro no ha pasado desapercibido entre los medios nacionales, que sugieren que busca desviar la atención de sus problemas internos hacia una narrativa de “rebeldía moral” a nivel global.

De la política interna al escenario global

No es la primera ocasión en que el líder socialista recurre a la geopolítica para fortalecer su imagen como estadista y distanciarse de los escándalos internos. La estrategia parece bien trazada: la crisis en Gaza, la indignación internacional y un llamamiento a la “dignidad humana” que, sin propuestas concretas detrás, se siente más como un grito que como un plan claro.

  • En su clímax del relato contra Israel, Sánchez ha llegado a soltar frases grandilocuentes como que “la historia será implacable con quienes perpetraron esta barbarie y con quienes callaron o miraron hacia otro lado”, advirtiendo que la indiferencia internacional quedará grabada a fuego en los libros de historia.
  • Ha exigido “con carácter inmediato medidas para frenar la barbarie y hacer posible la paz”, aunque no especificó cuáles serían esas acciones, salvo una promesa de un plan español para “frenar el genocidio en Gaza”.
  • También defendió que “el Estado de Palestina debe ser miembro de pleno derecho en Naciones Unidas”, reiterando una aspiración antigua bloqueada por el veto estadounidense.

En términos prácticos, su discurso solo duró un par de minutos y medio. Esto ha provocado cierta ironía entre sus críticos, quienes señalan el contraste entre lo grandilocuente del mensaje y el vacío de detalles sobre las acciones “valientes” que España podría liderar en esa región.

Mientras Sánchez hacía su llamado en Nueva York para “no mirar hacia otro lado”, en España se debatía intensamente acerca de su figura personal, envuelta en rumores sobre su vida conyugal. Los analistas no tardaron en señalar lo oportuno de su escapada diplomática; muchos ven en su denuncia del genocidio una efectiva cortina de humo destinada a evadir presiones mediáticas nacionales.

  • El clima político en Madrid es tenso; oposición y parte del periodismo se preguntan si el Gobierno está utilizando cuestiones internacionales como escudo para evitar responder acerca de temas incómodos.
  • Por ahora, esta estrategia parece haber dado resultado: al menos temporalmente, los focos públicos han cambiado del interior del Palacio de La Moncloa al estrado de Naciones Unidas.

Curiosidades y datos llamativos

  • El discurso del presidente español fue más breve que el del primer ministro canadiense Mark Carney; esto ha generado bromas entre los diplomáticos sobre lo que algunos llaman «eficacia express» en política española.
  • Francia aprovechó esta conferencia para anunciar su reconocimiento oficial del Estado palestino, sumándose así a una creciente tendencia entre países occidentales.
  • En la Asamblea General de la ONU, 156 de los 193 Estados miembros ya reconocen a Palestina como Estado; no obstante, su membresía plena sigue bloqueada por el veto estadounidense.
  • La frase “rebeldía moral” ha sido repetida varias veces por Sánchez; parece haberse convertido en su lema personal para este ciclo internacional.
  • Mientras hablaba desde Nueva York, las búsquedas sobre su vida privada aumentaban considerablemente en internet desde Madrid. Esto confirma que durante unos días al menos, las agendas nacional e internacional caminaban juntas… aunque cada una con sus propias prioridades.

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