Milei, Trump, Israel y la Agenda 2030

Así es como Aliança Catalana dinamita los tabúes de Junts y Orriols se merienda a Puigdemont

La derecha separatista tradicional paga caro su apoyo al corrupto Sánchez

Orriols vs Puigdemont
Orriols vs Puigdemont. PD

Se los están comiendo por los pies.

Aplicando, sin tapujos, el sentido común y diciendo en voz alta lo que piensa mucha gente y no se atreve a verbalizar.

En este otoño catalán, la política regional se ha transformado en un auténtico laboratorio donde convergen tendencias tanto internacionales como locales.

Nombres como Javier Milei, Donald Trump e Israel ya son protagonistas en pancartas de mítines y debates.

El ascenso de Aliança Catalana, bajo el liderazgo de la controvertida Sílvia Orriols, está generando una revolución en el ámbito independentista y tambaleando los cimientos de Junts per Catalunya.

La reciente ruptura de Junts con el PSOE, que tuvo lugar hace tan solo tres días, marca un antes y un después en una legislatura que se desmorona entre desencanto y desgaste político.

La formación liderada por Orriols, con un discurso abiertamente antiinmigración y constantes referencias a la lucha contra el islamismo, así como a la defensa de la identidad catalana y el rechazo a la Agenda 2030, ha logrado canalizar las inquietudes de sectores que tradicionalmente apoyaban a Junts y ERC.

Este fenómeno recuerda las estrategias adoptadas por la derecha radical internacional, desde el trumpismo hasta el mileísmo, alimentándose del hartazgo ante la falta de resultados concretos en el proceso independentista.

Junts, entre la radicalización y la copia desesperada

Junts per Catalunya, bajo la dirección de Carles Puigdemont y con Jordi Turull como secretario general, se halla ante una disyuntiva: adoptar el giro programático propuesto por Orriols o buscar una agenda propia que recupere su conexión con los votantes. La presión ejercida por Aliança Catalana ha sido tan intensa que Junts ha comenzado a desplegar carpas informativas por toda Cataluña, replicando el “supersábado” de la formación ultra, centrándose en temas como vivienda, seguridad, inmigración y defensa del catalán.

En los últimos meses, Junts ha endurecido su retórica sobre cuestiones como el empadronamiento de extranjeros y el acceso a vivienda protegida, acercándose peligrosamente a las propuestas planteadas por Aliança Catalana. Esta coincidencia programática ya es evidente, generando inquietud entre algunos alcaldes del partido en reuniones celebradas en Waterloo. Se habla incluso de establecer restricciones al empadronamiento de inmigrantes y endurecer las condiciones para acceder a vivienda pública.

La ruptura con el PSOE no ha hecho más que aislar aún más a Junts políticamente. Sus pactos con el Gobierno central han quedado hechos añicos y ahora se aferran a la idea de ejercer presión sobre Pedro Sánchez, exigiendo una “reflexión profunda” sobre cómo pretende avanzar en esta legislatura sin contar con mayoría parlamentaria.

El precio político de la derecha separatista

El desgaste sufrido por Junts y por el Partido Nacionalista Vasco (PNV) debido a su apoyo al Gobierno de Sánchez es innegable. Según los últimos datos demoscópicos disponibles, esta cercanía al sanchismo ha resultado letal para ambas formaciones tanto en Cataluña como en el País Vasco. Una encuesta realizada por Hamalgama Métrica para Vozpópuli pone de manifiesto que sostener al Gobierno socialista está teniendo un coste elevado: caída significativa del PNV y Junts junto con una fuga de votos hacia partidos emergentes o más radicales.

En Cataluña, la competencia directa entre Junts y Aliança Catalana ha generado un estado interno alarmante. Los alcaldes y líderes del partido temen una fuga electoral que podría convertir a Aliança en una fuerza más relevante que Junts antes de finalizar esta legislatura. El Centro d’Estudis d’Opinió catalán ya sugiere que Orriols podría superar en escaños a los posconvergentes, con un crecimiento que supera incluso las previsiones más optimistas para la formación ultra.

Cataluña y el País Vasco: el desgaste del sanchismo

La figura de Sílvia Orriols se ha transformado en un verdadero dolor de cabeza para Puigdemont y Junts. Su discurso combina rechazo hacia la inmigración con guiños al nuevo conservadurismo internacional, logrando movilizar a votantes decepcionados por el procés y las promesas no cumplidas de los partidos soberanistas tradicionales. Orriols ha sabido captar ese malestar latente en la sociedad catalana y ofrecer una alternativa que prescinde del dogma independentista para centrarse en problemas cotidianos como seguridad, presión fiscal o defensa del catalán.

Curiosamente, la Agenda 2030 se ha convertido en blanco fácil para las críticas de Aliança Catalana. Este tema sirve como hilo conductor para articular una narrativa donde se vinculan los problemas locales con grandes tendencias globales. El rechazo hacia acuerdos internacionales, defensa de la soberanía nacional e incluso críticas hacia la burocracia europea evocan los lemas utilizados por Trump, Milei o parte de la derecha israelí adaptados al contexto catalán.

La situación política en el País Vasco refleja lo sucedido en Cataluña. El apoyo del PNV y Junts al Gobierno Sánchez se ha vuelto un arma de doble filo que perjudica más que beneficia a ambas formaciones. La encuesta realizada por Hamalgama Métrica indica que esta cercanía erosiona su base electoral frente a opciones más radicales o alternativas no nacionalistas.

En este clima polarizado e incierto, lo que sucede en política autonómica parece reflejar tensiones tanto nacionales como internacionales. El auge de Aliança Catalana junto al desgaste sufrido por Junts están redefiniendo las coordenadas ideológicas del independentismo catalán.

El Parlament ingobernable y la ultraderecha como nuevo actor

Las proyecciones para finales de legislatura anticipan un Parlament catalán ingobernable donde la ultraderecha podría alcanzar hasta un 20% de representación. Aunque existe cierta divergencia ideológica entre Vox y Aliança Catalana debido a cuestiones lingüísticas y estratégicas, esta convergencia refuerza discursos xenófobos y antiinmigración dentro del hemiciclo catalán.

Ante este panorama incierto, Junts navega entre volver a sus raíces convergentes o dejarse llevar hacia una radicalización para competir contra Orriols. La falta de relevo generacional sumada a la imposibilidad del regreso activo de Puigdemont acentúan esa parálisis interna mientras Aliança sigue creciendo e imponiendo temas mediáticos pero menores como burkinis u okupación.

  • El “supersábado” con carpas informativas está imitando al “Supermartes” estadounidense; este fenómeno se convierte en tendencia dentro del ámbito político catalán donde tanto Junts como Aliança compiten por hacerse notar en las calles.
  • Un 27% del electorado potencial vincula su preocupación principal sobre Cataluña directamente con la inmigración; esto supera ampliamente otras inquietudes tradicionales relacionadas con España.
  • Las redes sociales e inteligencia artificial han intensificado este enfrentamiento entre Orriols y Puigdemont mediante vídeos agresivos que evidencian esa tensión latente entre ambos liderazgos.
  • En localidades como Ripoll ya se observa cómo el “efecto Orriols” transforma drásticamente el panorama político local; esto podría extenderse rápidamente hacia otros municipios donde Junts teme perder su dominio municipal.
  • El CIS catalán sitúa actualmente a Orriols como uno de los principales rivales para Salvador Illa; esto desplaza tanto a Junts como ERC dentro del electorado independentista conservador.

La política catalana transita así un periodo convulso lleno cambios rápidos. La ruptura con tabúes establecidos junto al ascenso inusitado de tendencias internacionales están reconfigurando las reglas del juego político actual… obligando así a actores tradicionales a reinventarse o arriesgarse a quedar atrás.

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