En el diminuto municipio sevillano de Albaida del Aljarafe, donde residen aproximadamente 2.300 personas, el voto por correo se disparó hasta alcanzar un sorprendente 14,92% en las elecciones municipales de 2019, superando con creces la media nacional del 3,6%.
Esta anomalía generó una investigación que hoy destapa un posible fraude orquestado a favor del PSOE, con manipulaciones directas en la oficina de Correos.
La Audiencia Provincial de Sevilla reabrió el caso en 2022 tras considerar que el archivo inicial había sido prematuro y carente de justificación.
En la actualidad, pruebas documentales y técnicas sugieren una operación cuidadosamente planificada. Un total de 132 votos sospechosos, que representan el 46% de los analizados, fueron modificados en la oficina local de Correos para evitar levantar sospechas.
Las solicitudes para votar por correo se tramitaron en picos inusuales durante abril y mayo de 2019. En vez de ser enviadas inmediatamente a la oficina principal de Olivares, donde se custodia la caja fuerte con los votos, los sobres se retenían y trasladaban de manera escalonada, incluso hasta veinte días después.
Este «colador» evitaba alertar a las autoridades electorales o a los responsables de Correos. La Guardia Civil identificó un modus operandi que incluía suplantaciones de identidad, coacción y promesas de empleo municipal a cambio de sufragios.
Exclusiva de la periodista Teresa Gómez: Recientemente, un testigo negó haber votado alguna vez y rechazó la firma que aparecía en su solicitud para votar por correo. «Yo no voto nunca», declaró ante la juez, quien verificó la discrepancia comparando el documento con su DNI. Su esposa también se encontraba en una situación similar, sumándose a decenas de casos parecidos.
Implicados y testimonios demoledores
El entramado jerárquico involucra a figuras del PSOE local. B.D.A., esposo de la teniente de alcalde Rocío Gil, habría estado gestionando votos usando DNI ajenos. Un joven vecino narró que le ofrecieron un contrato municipal si cedía su voto, sin necesidad ni siquiera de pisar una oficina de Correos.
El empleado local A.G.D., quien ya tenía antecedentes por abuso a un menor, tramitaba solicitudes sin que los votantes estuvieran presentes. La juez ha citado a Olga García Sáez, directora de operaciones de Correos, así como al actual alcalde socialista José Antonio Gelo y su predecesora Soledad Cabezón, bajo sospecha por falsedad documental y abuso en el cargo.
- Se han contratado a 20 personas en el Ayuntamiento tras votar por correo.
- Más de 100 votos presentan irregularidades: firmas marcadas con una X, fechas modificadas o caligrafías idénticas.
- Testigos afirman no haber votado; uno se enteró durante el juicio sobre su «sufragio».
El PSOE logró mantener la mayoría absoluta por un estrecho margen: seis concejales frente a cinco del PP. Por su parte, Izquierda Unida, quien denunció las irregularidades, se quedó sin representación al perder por solo seis votos.
Patrones más allá de Sevilla
La investigación no se limita únicamente a Albaida del Aljarafe. Patrones similares están surgiendo en localidades como Almería, Murcia, Tenerife, Melilla y Ciudad Real, donde también se han detectado captaciones entre personas vulnerables, favores laborales y manipulaciones dentro de las oficinas de Correos.
| Localidad | Voto por correo | Media nacional | Sospechas clave |
|---|---|---|---|
| Albaida del Aljarafe | 14,92% | 3,6% | 132 votos alterados (46%) |
| Almería (ej. Mojácar) | Elevado | 3,6% | Archivos parciales pero tramas similares |
| Murcia | Anómalo | 3,6% | Suplantaciones detectadas |
La Guardia Civil está cruzando datos sobre los votos con contrataciones registradas en la Seguridad Social, descubriendo coincidencias preocupantes. Se han encontrado familias enteras censadas en un mismo domicilio que votaron masivamente por correo.
Este escándalo reaviva las dudas sobre la fiabilidad del voto postal. En el caso específico de Albaida, el fraude podría haber influido decisivamente en el resultado electoral. Curiosamente, un testigo confesó que le «daba igual» su voto; le «rellenaron» sin que él lo supiera. Otro testigo quedó atónito al ver su firma falsificada: «Eso no es mío», exclamó. La juez exhibe documentos para cotejar; la confusión entre estos “votantes fantasma” añade un matiz tragicómico al proceso investigativo.
