ESCÁNDALO EN LA EHU

Terroristas etarras como profesores: la lista que sacude la universidad pública vasca

La Universidad del País Vasco cuenta en su profesorado con varios exmiembros de ETA, según revela la lista oficial de docentes en grados y másteres.

Terroristas de ETA
Terroristas de ETA. PD

La Universidad del País Vasco (UPV/EHU), una institución pública sostenida con los impuestos de todos, tiene entre sus docentes a exintegrantes de la banda terrorista ETA.

La periodista María Curiel, del medio El Debate, ha examinado la lista de profesores de diversos grados y másteres para sacar a la luz esta incómoda realidad. No son meras especulaciones: se trata de personas condenadas por la Audiencia Nacional, que ahora se encuentran impartiendo clases a jóvenes estudiantes.

Este asunto surge en un momento crítico para la universidad vasca.

Hace poco, la EHU prohibió un acto de Vox en su campus de Álava, alegando razones de seguridad y oposición a posturas extremas. Sin embargo, mantiene sin inconvenientes a profesores que formaron parte de una organización responsable de más de 800 asesinatos. Esta contradicción es evidente y plantea interrogantes sobre los criterios utilizados para seleccionar al personal docente en una institución que debería fomentar valores democráticos.

Profesores con pasado en ETA: los casos confirmados

La indagación realizada por María Curiel revela varios nombres específicos. A continuación, la lista principal, extraída directamente de las páginas oficiales de la universidad:

  • Julen Zabalo Bilbao: Miembro del comando Iparralde de ETA. Condenado a 25 años de prisión por la Audiencia Nacional. Actualmente, enseña como profesor ajeno en el Máster Universitario en Soberanía en los Pueblos de Europa.
  • Joseba Sarrionandia: Condenado en los años 80 por pertenencia a banda armada, tenencia ilícita de armas y detención ilegal. También figura en el mismo máster sobre soberanía, un título que aborda «nuevas dinámicas para construir país» y debates sobre Euskal Herria.
  • Eneko Compains Silva: Profesor de Derecho Constitucional en la Facultad de Derecho del campus de Vizcaya. Cumplió 18 meses de prisión por formar parte de la dirección de Segi, considerada parte del entramado etarra. Tras su condena, se doctoró en la propia EHU y ahora enseña materias clave como la Constitución Española.
  • Ainhoa Ozaeta: Exjefa del aparato de extorsión y tesorera de ETA. Condenada en 2014. Imparte clases en el Departamento de Economía y Gestión, según denunció el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) en mayo de 2025 y corroborado por medios.

Estos docentes no son figuras marginales. Por ejemplo, Compains publica artículos que cuestionan la Constitución como «freno a transformaciones políticas». En uno de sus trabajos, defiende el procés catalán como «escrupulosamente pacífico y democrático», minimizando los riesgos para quienes apoyan la unidad nacional y criticando al Gobierno español por no consultar al «pueblo catalán». Además, participó como observador en las elecciones venezolanas que favorecieron a Nicolás Maduro, lo que añade una dimensión internacional a su perfil.

El Máster en Soberanía, donde se encuentran Zabalo y Sarrionandia, parece ser un hervidero ideológico. Sus objetivos incluyen analizar la «crisis de estructuras políticas» y el «desarrollo cultural» de pequeñas naciones, utilizando ejemplos del País Vasco. No se puede evitar preguntarse: ¿se debatirá allí sobre la soberanía armada como opción válida o solo se presentarán versiones suavizadas?

Antecedentes: desde la resistencia universitaria hasta el blanqueo actual

Recordemos cómo eran las cosas hace tres décadas. El asesinato de Francisco Tomás y Valiente, ex presidente del Tribunal Constitucional, a manos de un etarra en la Universidad Autónoma de Madrid movilizó a toda la comunidad universitaria española contra ETA. En el País Vasco, rectores como Pello Salaburu organizaron homenajes masivos a pesar de las contramanifestaciones promovidas por Herri Batasuna. Aquella fue una rebelión colectiva: miles alzaban manos blancas gritando «¡Basta ya!».

Hoy todo ha cambiado. El cese definitivo de actividades por parte de ETA en 2018 no ha borrado las secuelas dejadas atrás. Asociaciones como Covite señalan un «olvido e impunidad» generalizados en el País Vasco, donde persiste el ensalzamiento hacia los terroristas. La presencia activa de exetarras en aulas públicas complica aún más esta situación. ¿Cómo se puede educar a futuras generaciones si quienes enseñan Derecho Constitucional ven la Carta Magna como un obstáculo hacia su independencia?

La EHU no es un caso aislado dentro del panorama ideológico actual. Hay profesores «numantinos» que resisten ante el avance político y social que representa EH Bildu, firmando manifiestos contra cualquier tipo radicalización académica. Sin embargo, contratar perfiles con este pasado plantea un dilema ético: ¿cumplen realmente con los requisitos morales necesarios para educar? La ley exige idoneidad moral para el funcionariado público; sin embargo, aquí parece haber una desconexión.

Consecuencias posibles: ¿hasta dónde llega la reconciliación?

Este escándalo podría tener consecuencias significativas. Políticamente hablando, EH Bildu, con fuerte influencia dentro del Gobierno vasco, enfrenta críticas por su falta de firmeza ante el legado etarra. Si bien la EHU prohíbe actos conservadores pero acoge a condenados por terrorismo, esto podría abrir paso a demandas para revisar contratos o incluso investigaciones parlamentarias. Víctimas como Ana Velasco, hija de un secuestrado por ETA, advierten que se está diluyendo la memoria entre las nuevas generaciones.

En términos académicos, los estudiantes que cursan Derecho o másteres relacionados con soberanía están recibiendo enseñanzas sesgadas. Imaginen debatir sobre “la indisoluble unidad nacional” con un profesor como Compains, quien aboga por consultas soberanistas; o aprender economía con alguien como Ozaeta, experta en «financiación» alternativa. El humor negro no es suficiente para aliviar esta situación: ¿habrá créditos ECTS por simular comandos Iparralde?

La sociedad vasca, marcada durante décadas por el sufrimiento y el terror, merece transparencia sobre estos asuntos educativos. ¿Cuántos exetarras más están incluidos en listas internas? El colectivo víctima pide depuración pero parece que el silencio institucional sigue siendo abrumador.

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