Un pufo.
No ha ido ni el tato.
Algunos progres si, porque se apuntan a todo.
Dicen que vieron también a la fabuladora Sarah Santaolalla, que es ahora el comodín, la mascota con cabestrillo, el mascarón de proa del sanchismo.
Y a unos cuantos pesebreros más.
Por si había alguna duda:
TVE y el PSOE juntos en el impostado “No a la Guerra”🤦♂️ pic.twitter.com/7PovVF8d6R— Carlos Fernández (@CarlosF66089689) March 14, 2026
El PSOE del trilero Pedro Sánchez ha decidido revivir el lema «no a la guerra», ese clamor que catapultó a José Luis Rodríguez Zapatero al poder tras los atentados del 11-M, con la esperanza de conseguir una remontada rápida en las elecciones de Castilla y León.
Sin embargo, las movilizaciones organizadas por intelectuales conocidos como «los de la ceja» han resultado ser un auténtico fiasco: solo 5.000 personas se congregaron en Madrid, según los organizadores, mientras que la Delegación del Gobierno ofreció cifras aún más bajas.
En pleno día de reflexión, cuando la ley impide interferir en el proceso electoral, la cuenta oficial de Ferraz en X publicó la portada de El País del día siguiente a la victoria de Zapatero en 2004, con un simple mensaje: «Seguimos».
Un guiño poco sutil que sugiere que el antitrumpismo podría obrar el milagro, aunque en las calles el entusiasmo brilla por su ausencia.
Este sábado, mientras España lidiaba con la tensión provocada por los ataques de EEUU e Israel, y con Donald Trump lanzando amenazas de embargos comerciales, el PSOE y la izquierda radical promovieron marchas por todo el país. Se habían previsto hasta 150 manifestaciones, pero salvo un par en Castilla y León –para no influir en las urnas–, el eco fue escaso.
En Madrid, la concentración frente al Museo Reina Sofía reunió a un reducido grupo de rostros conocidos: Pepe Álvarez de UGT, Lara Hernández de Sumar y algún socialista como el ya retirado Josep Borrell, entre otros.
Ni figuras políticas destacadas ni el star system de antaño –como Pedro Almodóvar, Joan Manuel Serrat o Miguel Ríos– firmaron apoyos ni se hicieron presentes.
Los carteles blancos con la palabra «paz» y consignas como «Cada pueblo, cada plaza, todos somos Gaza» o «Trump y Netanyahu, al Tribunal Supremo» resonaron con un tono más bien apagado. Un organizador lo resumió con ironía: «Ni mil progres en Madrid».
Concentración contra la guerra en Irán ante la embajada de EEUU en Madrid.
¿A qué no adivináis cuántas de esas charos se manifestaron contra los ayatolás por asesinar a mujeres por no llevar velo y los DDHH de las iraníes?
La "feminista" islamoizquierda.pic.twitter.com/VSwmyGPG4L
— Guaje Salvaje (@GuajeSalvaje) March 14, 2026
El paralelismo con 2004 que no cuaja
Sánchez ha construido un relato astuto: compara la invasión de Irak liderada por Aznar, Bush y Blair –el tristemente célebre «trío de las Azores»– con la actual ofensiva contra Irán.
Recuerda las armas de destrucción masiva que nunca existieron, el caos posterior y cómo el 11-M –que muchos ciudadanos atribuyeron al apoyo a esa guerra– hundió al PP y favoreció al PSOE. En Valladolid, ha reaparecido Zapatero, quien elogió a Sánchez, afirmando: «23 años después, este presidente ha dicho tres veces que no a las acciones ilegales». El expresidente, con sus icónicas cejas, presenta esta estrategia como una defensa de la legalidad internacional; sin embargo, evita mencionar aspectos como el buque español en Chipre, el rearme aprobado por valor de 10.471 millones hace meses o la relación con la OTAN.
La jugada busca reactivar a la izquierda tras decepcionantes resultados en Extremadura y Aragón. Ministros como Óscar Puente y Félix Bolaños han alabado la «valentía» del presidente Sánchez, quien ha recibido apoyos internacionales de figuras como Ursula von der Leyen, Emmanuel Macron y António Costa. Pero en las calles es evidente que hay un pinchazo notable.
En Castilla y León, durante el cierre de campaña con Zapatero, se coreó «No a la guerra», prometiendo que todo iría muy bien el domingo. Candidatos como Carlos Martínez hablan incluso de una «ola de cambio imparable», aunque los sondeos internos apuntan solo a conseguir un procurador adicional.
A la demás gente del AVE también la llevaron en coche oficial a su destino??? Como a cualquier ciudadano dice la hija puta. pic.twitter.com/4FlguEsX9P
— Rafa 🇪🇸 ✝️ (@rafetavlc) March 14, 2026
Fracaso en cifras y ausencias notables
Las movilizaciones contra Trump programadas para esta jornada reflexiva se desinflaron:
- En Madrid, se estimaron entre 4.500 y 5.000 asistentes; sin grandes estrellas ni líderes destacados.
- En otras ciudades hubo escasa participación pese a los llamados realizados por Sumar y socios como ERC o Podemos.
- Comparando históricamente: en 2003 millones salieron a las calles contra Irak; ahora ni siquiera logra convocar multitudes Ione Belarra pidiendo cerrar Rota y Morón.
Por su parte, tanto Yolanda Díaz como Mónica García señalan al PP por estar «con los pies encima de la mesa junto a Trump», mientras que Gabriel Rufián presiona diciendo: «¿Será más Corina Machado Feijóo o Abascal?». El Gobierno atribuye los aumentos en energía, vivienda y desigualdad al magnate estadounidense, evitando abordar los presupuestos para 2026.
En este contexto aparecen curiosidades como un tuit erróneo enviado por la portavoz socialista en Castilla y León –con un tracking falso al borde del «sexto procurador»– o una foto del propio Puente ondeando una bandera española que roza lo legalmente controvertido. Y mientras tanto, mientras defiende cobrar unos jugosos 450.000 euros como consultor venezolano, el Supremo ha fijado juicio para abril contra tanto a Ábalos como Koldo. Estos datos dibujan un PSOE atrapado entre su pasado glorioso y un presente incapaz de movilizar ni siquiera a sus propios militantes.

