COMPLICA EL ESCENARIO A LA COALICIÓN FRANKENSTEIN

La erosión de la extrema izquierda, fagocitada por el PSOE y sus pifias, es un tremendo quebradero de cabeza para Sánchez

El descalabro de Podemos y Sumar en Castilla y León deja a la izquierda radical sin representación y tensa la estabilidad del Gobierno de Sánchez

Pedro Sánchez.
Pedro Sánchez. PD

Se la enturbia el horizonte todavía más a la Coalición Frankenstein.

El 15 de marzo de 2026, domingo electoral en Castilla y León, ha supuesto un duro golpe para la extrema izquierda.

Podemos e Izquierda Unida se han quedado fuera de las Cortes regionales, con un 0,74% y un 2,23% de los votos respectivamente.

Mientras tanto, el PSOE ha logrado subir gracias a ese voto útil que se ha escapado de sus aliados nacionales. Este resultado no es un simple accidente, sino una clara muestra de un declive que ya ha dejado a los morados sin representación en diez comunidades autónomas.

Este fracaso se suma al de Aragón, donde Unidas Podemos perdió su último escaño, incluso superada por la agrupación de Alvise Pérez, conocida como Se acabó la Fiesta, que ha triplicado su número de votos.

En total, Podemos ha desaparecido de parlamentos en comunidades como Madrid, Comunidad Valenciana, Canarias, Castilla-La Mancha, Galicia, País Vasco, Cantabria y Cataluña, lo que representa un retroceso alarmante desde los 14 escaños que obtuvieron en Aragón en 2015. Por su parte, Sumar apenas ha logrado mantener una presencia mínima en algunos lugares gracias al respaldo de IU, pero esta fragmentación les está pasando factura a ambas.

Este hundimiento tiene consecuencias directas sobre la estabilidad del Ejecutivo. La primera gran prueba llegará este viernes con la votación del escudo social, una medida crucial que depende del apoyo de estos socios minoritarios debilitados. Si Podemos e IU deciden adoptar una postura más dura, es probable que Pedro Sánchez se vea obligado a hacer concesiones o a buscar apoyos alternativos, como los nacionalistas, justo cuando su Gobierno ya navega en aguas turbulentas con pactos frágiles con etarras y golpistas catalanes.

¿Qué ha llevado a esta situación? Las desavenencias internas han sido devastadoras. La competencia entre Yolanda Díaz e Irene Montero ha fragmentado el voto, con campañas marcadas por radicalismos que no logran movilizar al electorado. En Castilla y León, ni las denuncias contra el PP ni el grito de «No a la guerra» por el conflicto en Irán lograron calar; los votantes optaron por el PSOE no sanchista de Carlos Martín, quien ganó dos escaños. Es como si los ciudadanos dijeran: «Si van a seguirle el juego a Sánchez, al menos votamos al original».

El actual PSOE bajo el mando de Sánchez se ha convertido en lo que muchos consideran la verdadera extrema izquierda. Sus acuerdos con partidos como Junts y el PNV, impuestos por la aritmética parlamentaria, han difuminado a Sumar y a Podemos, que ahora parecen superfluos. En las urnas, el bloque formado por el PP-Vox arrasó con más del 55% en Castilla y León, frente al escuálido 33% del PSOE. Para añadir un toque irónico: los morados, nacidos del famoso movimiento del 15-M, se hunden precisamente un 15-M. Una broma cruel del destino.

Para ilustrar el declive de Podemos, aquí están las comunidades donde ya no tienen representación:

  • Aragón (perdió su último escaño en febrero).
  • Madrid.
  • Comunidad Valenciana.
  • Canarias.
  • Castilla-La Mancha.
  • Galicia.
  • País Vasco.
  • Cantabria.
  • Cataluña (no se presentó).
  • Castilla y León (nuevo descalabro).

En el análisis detallado del declive de la extrema izquierda en Castilla y León, se señala cómo este vacío a la izquierda de Sánchez pone en jaque su mayoría. Las repercusiones podrían extenderse hasta Andalucía, donde pronto habrá elecciones y la izquierda radical comienza con desventaja.

Finalmente, Castilla y León también marca el fin para Ciudadanos, que pierde su último procurador, aunque esa es otra historia. Mientras tanto, Vox avanza con 11 escaños y Alvise acapara atención mediática, evidenciando que el descontento entre los jóvenes hombres se aleja cada vez más hacia la izquierda.

Por cierto, algunas curiosidades finales: Podemos tuvo un escaño en Asturias pero su diputada Covadonga Tomé lo abandonó debido a peleas internas. En Extremadura, una coalición sin Sumar logró obtener 7 escaños; ese parece ser su único refugio. Y en Aragón, CHA duplicó su presencia, ocupando ahora el lugar de referencia para la izquierda local.

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