Cuesta abajo y sin frenos.
Y fiel a esa frase tan grosera y popular que reza: «para lo que me queda en el convento, me cago dentro».
La debacle en Castilla y León no resulta sorprendente. Sumar y sus aliados apenas lograron un puñado de votos, muy por debajo de los 62.138 que cosecharon Podemos e IU en las elecciones anteriores.
El sistema electoral español penaliza la fragmentación, y la ruptura con Podemos desde diciembre de 2023 ha sido letal para sus aspiraciones. En las europeas de 2024, Sumar solo logró 3 escaños con un 4,6% de apoyo, mientras que Podemos consiguió 2 más con el 3,3%. En conjunto, lograron apenas 1,38 millones de votos, frente a los 2,25 millones obtenidos en 2019. Un desplome que los expertos califican como «bucle autodestructivo».
Yolanda Díaz, la líder que prometía unir diferentes corrientes, anunció el 25 de febrero de 2026 que no se presentará como candidata en las generales de 2027.
Su gran proyecto sobre la reducción de la jornada laboral permanece estancado en un cajón del Congreso, rechazado por el PP, Vox y Junts. Mientras espera su salida progresiva, se aferra a su cargo en Trabajo con una extrema izquierda desmantelada. «Para lo que me queda en el convento…», parece murmurar mientras vuela hacia conferencias prestigiosas. En el Gobierno, su coalición tambalea: bajas como la de Águeda Micó de Compromís, o el éxodo de miembros de Podemos al Grupo Mixto evidencian una implosión inminente.
Antecedentes de una sangría progresiva
Desde 2022, la izquierda alternativa ha ido perdiendo terreno sin pausa. El PSOE ha caído en 18 de los 23 procesos electorales recientes. En las elecciones gallegas de 2024 solo obtuvo 9 escaños, su peor resultado histórico. En Euskadi, Sumar pasó de contar con 6 diputados a tener solo uno. Encuestas recientes como las del grupo 40dB y del CIS sitúan a Sumar en el 7,1% y a Podemos en el 2,9%, con el voto útil deslizándose hacia el lado del PSOE. La guerra interna entre estos partidos agrava aún más la situación: ambos compiten por un pastel cada vez más pequeño, que ha pasado del 12% en 2014 a menos del 8% actualmente.
Para entender este declive, basta con revisar una breve cronología:
| Año/Evento | Resultado clave | Impacto en Sumar/Podemos |
|---|---|---|
| 2022: Castilla y León | PSOE pierde | Inicio de la tendencia |
| 2023: Generales | Sumar: 31 escaños | Pico ilusorio |
| 2024: Europeas | Sumar: 3, Podemos: 2 | Caída a 1,38M votos |
| 2024: Galicia | 1,9% +0,3% =0 escaños | Fragmentación letal |
| 2026: Castilla y León | Sin representación | Batacazo final |
Esta serie ininterrumpida de fracasos territoriales –en lugares como Aragón, Madrid, Valencia, o las islas Canarias– ha dejado a Podemos fuera de diez parlamentos autonómicos. Además, la formación no logra colarse en las Cortes castellanas por quinta vez consecutiva, pese al esfuerzo realizado por ministros como Díaz o el propio Urtasun.
Consecuencias: un futuro incierto para la izquierda
El declive continuo de Sumar deja huérfana a la izquierda alternativa al margen del PSOE. Sin la figura central de Díaz, el proyecto busca reinventarse al estilo francés –con alianzas plurales y liderazgo compartido– pero el sistema español es implacable ante las divisiones internas. En Andalucía, tres listas rivales amenazan con repetir el desastre electoral: por un lado están los grupos unidos bajo «Por Andalucía» (IU-Sumar), junto a «Adelante» y «Podemos-Alianza Verde». Expertos como Alejandro Solís advierten que si no superan el umbral del 12%, esta fragmentación solo servirá para regalar escaños a la derecha.
Mientras tanto, Pedro Sánchez sobrevive con socios inestables; sin embargo, el ascenso del centro-derecha –con el PP alcanzando un notable 23,3% según las encuestas del CIS– complica aún más los cálculos políticos. A su vez, crece la presencia de Vox mientras la extrema izquierda se diluye poco a poco. Por otro lado, hay quienes critican que Díaz, considerada vicepresidenta comunista por algunos críticos del Gobierno Sánchez, prioriza sus giras internacionales: charlas académicas en Harvard o esquí en los Alpes parecen ser su foco ahora mismo más que los problemas internos del país. ¿Se trata realmente de estrategia o simplemente es una huida? Este tour contrasta con los resultados decepcionantes en Castilla y León donde su intervención apenas movió un solo voto.
Por último hay curiosidades interesantes: Sumar nació marcada por la sombra persistente de Pablo Iglesias; además Díaz rechazó ser «la candidata única» durante las elecciones generales pasadas en 2023. Ahora se plantea quién podría tomar el relevo; Podemos propone a Irene Montero como posible líder mientras IU intenta mediar sin éxito entre ambas partes. Los datos son claros: ese espacio alternativo pasó de contar con seis millones de votos en 2014 a solo uno coma treinta y ocho millones en 2024; lo que equivale a un auténtico epitafio electoral cargado con tintes inevitables de derrota inminente. Para más detalles sobre estos batacazos electorales puedes consultar el análisis completo publicado por El Debate.

