En el polígono del Tarajal, a escasa distancia de la valla fronteriza, la Policía ha descubierto un segundo narcotúnel que enlaza Ceuta con Marruecos. Este pasadizo, camuflado tras un refrigerador insonorizado en una nave industrial, contaba con tres niveles y permitía el tránsito de hasta dos toneladas de hachís diarias hacia España y Europa. Raíles, vagones, poleas y grúas facilitaban el movimiento de palés enteros, mientras que una cámara intermedia funcionaba como narcodespensa para almacenar los fardos.
La operación, conocida como Cerco, ha resultado en la detención de 27 personas, entre ellas al narcoarquitecto marroquí –apodado el «patrón de los túneles»– y al organizador ceutí de los envíos. Se han requisado 17 toneladas de droga, 1,4 millones de euros y vehículos de lujo. Este túnel, que alcanza los 19 metros de profundidad, tiene 1,2 metros de altura y apenas 80 centímetros de ancho, se encuentra parcialmente inundado, lo que dificulta conocer su longitud total.
No se trata de un hecho aislado. Hace un año, en febrero de 2025, la Guardia Civil descubrió el primer túnel en esta misma área durante la operación Hades. Aquel pasadizo tenía 12 metros de profundidad y también conducía a Arroyo de las Bombas, un sector militar marroquí vigilado las 24 horas. Los medios del país vecino tardaron dos meses en hacer eco del hallazgo, mientras que sus autoridades no ofrecieron colaboración alguna. Ambos túneles tienen su salida bajo una nave industrial marroquí que es fácilmente visible y se encuentra en una zona restringida que requiere autorización militar.
Antecedentes de una frontera permeable
Esta red es considerada la «red de redes del hachís», abasteciendo a organizaciones como la Mocro Maffia en Países Bajos. El patrón marroquí, con vínculos familiares allí, reactivó el segundo túnel tras un golpe policial en Málaga en noviembre de 2025, donde se confiscaron 480 kilos. Entre los detenidos se encuentran un exguardia civil y narcotraficantes de La Línea de la Concepción. La investigación fue liderada por la Brigada Central de Estupefacientes (Udyco) sin apoyo marroquí, a pesar de que las entradas están justo frente a su base.
La falta de cooperación está generando tensiones diplomáticas. España ha solicitado ayuda oficial a Rabat, pero hasta ahora no hay respuesta. Estos túneles ponen en evidencia las deficiencias en la vigilancia fronteriza marroquí, donde debería ser el Ejército quien controle el paso. Durante años, toneladas de droga han cruzado sin obstáculos hacia Europa.
El Gobierno tanto ceutí como nacional ha intensificado las medidas. Se han desplegado 250 agentes en Andalucía, Galicia y Ceuta, desmantelando centros logísticos en Vigo y Almería. Un juez ha ordenado prisión para 14 detenidos. Esta situación añade presión sobre las relaciones entre España y Marruecos: ¿hasta cuándo se permitirán zonas militares ciegas ante el narcotráfico? En Ceuta, epicentro del hachís, se está acelerando la instalación de tecnología para mejorar la vigilancia.
La sofisticación alcanza niveles casi cinematográficos: montacargas eléctricos, insonorización y sistemas automáticos evitan el paso humano. El propietario del primer túnel sigue fugado y confesó tener conexiones con el segundo.
Para terminar con algunas curiosidades: el narcoarquitecto diseñó ambos túneles a menos de 100 metros uno del otro. Uno de los vagones recuperados podría pasar perfectamente por utilería cinematográfica. Y en Marruecos, al primer túnel se le conoce localmente como «el agujero de Arroyo de las Bombas», evocando imágenes propias de un videojuego.
