Correos en poder de la UDEF

La alargada sombra de Javier de Paz: Telefónica, Plus Ultra y los pagos a Zapatero

Corrupcion sanchista: cómo el socialismo gordo convierte el poder en dinero

Javier de Paz
Javier de Paz. PD

Hay una constante en la historia del PSOE que ningún discurso sobre justicia social puede ocultar indefinidamente: que sus dirigentes más veteranos, los que llevan décadas predicando la redistribución de la riqueza y la lucha contra los privilegios, han terminado siendo millonarios.

No mediante el esfuerzo emprendedor ni el riesgo empresarial sino mediante la alquimia específica del socialismo gordo español: convertir los cargos en contactos, los contactos en contratos y los contratos en cuentas corrientes que no cuadran con ningún sueldo público.

José Luis Rodríguez Zapatero salió de La Moncloa en 2011 con una pensión vitalicia de expresidente y la reputación de mediador internacional de bajo perfil. Lo que ha hecho con esa reputación desde entonces es lo que la UDEF, la Fiscalía Anticorrupción y un juzgado de Madrid están intentando aclarar.

Y lo que emerge de esa investigación es el retrato más nítido del sistema de enriquecimiento que el socialismo gordo ha perfeccionado en España: aerolíneas rescatadas con dinero público, consultoras de cartón piedra, hijas que hacen diseño gráfico y cobran como estrategas internacionales, y viejos camaradas bien colocados en empresas con participación estatal que hacen de correa de transmisión.

Javier de Paz: el hombre del millón de euros al año

Javier de Paz es la pieza que conecta todo en esta historia. Exlíder de las Juventudes Socialistas, exdiputado, miembro del círculo duro del zapaterismo. En 2008, Zapatero le abrió la puerta del consejo de administración de Telefónica como consejero independiente. Independiente del mercado, se entiende. No del partido que lo colocó allí.

Desde entonces, De Paz ha acumulado posiciones con la eficiencia del que sabe que el poder político es el mejor aval empresarial: consejero en Telefónica durante casi dos décadas, adjunto a la presidencia del grupo, presidente de Movistar Plus+. Su salario anual supera ampliamente el millón de euros entre fijo, variables y dietas. Su mensualidad supera lo que muchos españoles ganan en varios años.

Ese es el modelo: el militante socialista de juventud que predica la igualdad y acaba ganando más que cualquier directivo que haya llegado a su posición por méritos de mercado. No es una excepción. Es el patrón.

Según la UDEF, De Paz no es solo un ejecutivo bien remunerado. Es el artífice detrás de la red de pagos que permitió que Plus Ultra, la aerolínea hispano-venezolana rescatada con 53 millones de euros del erario público a través del SEPI, acabara financiando consultorías para Zapatero y sus hijas.

La consultora de cartón piedra

En 2019, según las comunicaciones interceptadas por la UDEF, De Paz impulsó la fundación de Análisis Relevante SL, una consultora estratégica con escasos clientes visibles pero con una facturación que levantaría sospechas en cualquier inspector de hacienda que mirara sus cuentas sin los ojos cerrados.

La sociedad la estableció Julio Martínez Martínez, amigo personal de Zapatero, junto a Sergio Sánchez, ex responsable de comunicación en los servicios secretos y luego ejecutivo en el entorno de Telefónica. Sánchez tenía un 25% del capital de la consultora. También tenía un expediente disciplinario abierto en Telefónica por presunto acoso laboral que, según las informaciones publicadas, De Paz intervino para enterrar, recolocando al imputado en Movistar Plus+ sin funciones ejecutivas claras pero con sueldo generoso.

Análisis Relevante firmó contratos con Plus Ultra. Desde esa consultora fluyeron pagos hacia Zapatero y sus hijas por «consultorías globales»: informes, viajes, seminarios y reuniones cuya efectividad real está bajo cuestionamiento judicial. Parte del trabajo habría recaído realmente en Sergio Sánchez mientras las hijas del expresidente se encargaban, según diversas investigaciones periodísticas, del diseño gráfico.

En el ordenador de Martínez, arrestado en diciembre por presunto blanqueo relacionado con Plus Ultra, la UDEF encontró un borrador con una supuesta comisión del 1% del rescate. El 1% de 53 millones son 530.000 euros. Una cifra que encuadra perfectamente con los más de 700.000 euros que Plus Ultra desembolsó a través de empresas vinculadas al entorno de Zapatero en pocos años.

El rescate que no era un rescate

Plus Ultra era una aerolínea hispano-venezolana con vínculos documentados con el régimen de Maduro y sin viabilidad económica demostrada. El Gobierno de Pedro Sánchez la rescató en 2021 con 53 millones de euros a través del SEPI, el organismo público de participaciones industriales, en una decisión que generó desde el primer momento la perplejidad de los técnicos del propio organismo y de los analistas del sector.

La Fiscalía Anticorrupción y el juzgado madrileño que lleva el caso intentan esclarecer si los contratos de Plus Ultra con Análisis Relevante eran operaciones reales o encubrían comisiones relacionadas con esa decisión de rescate, y si hubo blanqueo de capitales procedente de Venezuela en la cadena de pagos.

Zapatero tuvo que comparecer ante el Senado para responder preguntas sobre sus honorarios y sobre su posible influencia en la decisión política del salvamento. Acudió con la misma tranquilidad de quien lleva décadas sabiendo que en España el socialismo gordo rara vez tiene consecuencias judiciales graves para sus beneficiarios.

Las piezas que encajan demasiado bien

Hay detalles en esta historia que tienen la precisión de un guion escrito con antelación.

Reuniones discretas entre Zapatero y De Paz en El Pardo, con accesos facilitados por Patrimonio Nacional y fuerte vigilancia policial, apenas 72 horas antes de la detención de Julio Martínez. Viajes del expresidente a Venezuela en aeronaves asociadas a PDVSA, combinando vuelos comerciales para no dejar rastro según conversaciones filtradas. Una consultora que factura casi 700.000 euros sin prácticamente ningún cliente visible aparte de la aerolínea rescatada con dinero público.

Y en el centro de todo, un directivo de Telefónica que gana más de un millón de euros al año, que llegó al cargo porque un presidente socialista se lo puso en bandeja, que crea estructuras paralelas para garantizarse ingresos cuando cambie el panorama político y que protege a los implicados cuando los expedientes disciplinarios amenazan con destapar la red.

No es un thriller económico. Es el funcionamiento ordinario del socialismo gordo español: el que predica la igualdad por las mañanas y cobra el millón por las tardes. El que rescata aerolíneas venezolanas con dinero de los contribuyentes y luego facturas consultorías por las que sus amigos cobran cantidades que ningún trabajador de esa aerolínea verá en su vida.

Zapatero, De Paz, Martínez, Sánchez: todos socialistas. Todos millonarios o camino de serlo. Todos con el dinero público de por medio.

La investigación continúa. Las cuentas corrientes también.

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