BATALLA EN EL CONGRESO POR LA SUPERVIVENCIA DE SÁNCHEZ

Vox suaviza su postura hacia el PP: la moción de censura se encamina hacia un enfoque «instrumental»

Vox disminuye la presión sobre el PP y abre la posibilidad de una moción de censura «instrumental» respaldada por Junts o el PNV, mientras Feijóo aguarda movimientos de estos aliados clave

Vox suaviza su postura hacia el PP: la moción de censura se encamina hacia un enfoque «instrumental»

La política española ha introducido un nuevo término flexible: la moción de censura instrumental. Según sus defensores, no busca gobernar, sino simplemente facilitar un adelanto electoral. En este contexto, Vox ha decidido aflojar la presión sobre el Partido Popular, pasando a una fase más moderada mientras espera que Junts o el PNV se atrevan a dar el paso que podría provocar la caída de Pedro Sánchez.

El escenario político ha cambiado en dos direcciones: por un lado, Vox ha disminuido su tono contra Alberto Núñez Feijóo y se muestra dispuesto a respaldar casi cualquier moción que permita desbancar a Sánchez; por otro lado, el PP realiza sus cálculos y lanza guiños a los nacionalistas y posconvergentes, aunque sin atreverse a registrar nada hasta tener asegurados los votos suficientes.

Vox se aparta del centro de atención… pero sigue en la jugada

A diferencia de ocasiones anteriores en las que Vox centró su crítica en reprochar al PP su negativa a presentar una moción de censura, esta vez la dirección encabezada por Santiago Abascal ha adoptado un enfoque más estratégico. La consigna es clara: evitar un choque frontal con el PP y no poner en riesgo una posible negociación con otros grupos.

El vicepresidente de Vox, Ignacio Garriga, lo ha expresado de manera sencilla:

  • «Nosotros la presentaríamos, pero es el PP quien tiene la capacidad».
  • El PP debe «negociar con los grupos» y la moción debe servir para «deshacerse de esta mafia» y convocar elecciones inmediatas, sin concesiones a separatistas ni proetarras.

Hay dos movimientos fundamentales en esta nueva táctica:

  • Renuncia a participar en el Gobierno: Vox acepta apoyar una moción instrumental que permita a Feijóo llegar a La Moncloa solo para disolver las Cortes y convocar elecciones, sin formar parte del Ejecutivo provisional.
  • Flexibilidad en las alianzas parlamentarias: aunque rechazan pactar con Junts, admiten que podrían coincidir con ellos o con el PNV en una «votación puntual» como podría ser una moción de censura, siempre que no haya contrapartidas políticas.

En términos prácticos, Vox se presenta como un socio confiable para el PP en el Congreso, reduciendo así el coste político para PNV y Junts: les aseguran que Vox no formará parte de un hipotético gobierno de transición, pero su apoyo seguirá siendo esencial para alcanzar la mayoría.

El PP observa a PNV y Junts mientras espera «movimientos»

En Génova, el mensaje es distinto: aunque la moción está sobre la mesa, el PP enfatiza que no la registrará sin tener asegurados los apoyos necesarios. Feijóo ha reiterado que «no se especula con las mociones, se presentan realmente» y que no se prestará a una maniobra fallida que desvíe la atención del desgaste del Gobierno.

No obstante, el líder del PP ha lanzado un mensaje calculado hacia PNV y Junts:

  • «Hay 184 diputados pidiendo elecciones», ha recordado, sumando también los votos de su partido, Vox, UPN, Coalición Canaria y otros grupos que reclaman un adelanto electoral.
  • Ha prometido que si prospera la moción y logra ser investido, convocará elecciones de inmediato, subrayando que «para convocar elecciones no necesitamos que Vox esté en ningún Gobierno».

El objetivo del PP es claro:

  • Presionar a los socios de Sánchez para que asuman las consecuencias de tumbarlo.
  • Trasladar la responsabilidad del primer movimiento a PNV y Junts: «Deben moverse quienes le apoyan; nosotros estaremos listos para actuar».

Fuentes cercanas al partido reconocen que actualmente están esperando “movimientos” por parte del PNV o Junts en los próximos días que permitan activar la moción contra Sánchez. Feijóo ha admitido percibir «algún movimiento» entre los socios del Gobierno y se muestra «optimista», aunque advierte sobre la posibilidad de que todo quede en mera «burla».

Las reservas del PNV y Junts: calendario, costes y líneas rojas

El reto para el PP y Vox radica en que hasta ahora PNV y Junts han apresurado a enfriar cualquier expectativa al respecto. Ambos partidos insisten en que no apoyarán ninguna moción de censura, pese al creciente descontento hacia Sánchez.

En lo referente al PNV:

  • Su presidente, Aitor Esteban, ha señalado que las elecciones generales no deberían celebrarse más allá de 2026 para evitar un «súper domingo» en 2027 donde coincidan municipales, autonómicas y generales; esto tensionaría su espacio electoral frente a EH Bildu.
  • Sin embargo, internamente los nacionalistas vascos rechazan interpretar esta reflexión como un visto bueno para una moción inmediata. Saben que asumir un papel clave en una operación respaldada por Vox sería complicado de justificar ante su electorado vasco.

En cuanto a Junts, su cálculo es aún más delicado:

  • El partido liderado por Carles Puigdemont teme que facilitar una alternativa del PP respaldada por Vox desencadene una ofensiva total del independentismo en Cataluña y les convierta en meros instrumentos de la derecha española.
  • Su portavoz en el Congreso, Míriam Nogueras, ha reiterado que Junts «no está aquí para poner o quitar gobiernos» y considera a Vox como una «línea roja», afirmando rotundamente que jamás harán nada que favorezca su acceso al poder.

Esta es precisamente la paradoja central del asunto: para que la moción prospere es necesaria una mayoría compuesta por PP, Vox y al menos uno de esos partidos —PNV o Junts—. Sin embargo, ambos compiten en territorios donde Vox resulta tóxico electoralmente.

Moción instrumental, desgaste político y curiosidades del momento

La idea detrás de una moción de censura instrumental, diseñada no para gobernar durante toda una legislatura sino para convocar elecciones rápidamente, refleja el intento del PP por reducir los riesgos asociados con esta maniobra tanto para PNV como para Junts. Al mismo tiempo responde a la exigencia de Vox por acudir a las urnas “de manera inmediata” . Aun así, desde Moncloa insisten en que hoy por hoy lo menos preocupante para ellos es esta moción: confían en que sus socios no se atreverán a asociar sus destinos con los intereses del PP y Vox en este clima tan tenso judicialmente hablando.

Algunos datos relevantes ayudan a comprender mejor este contexto político:

  • Con los votos combinados de PP, Vox, UPN y Coalición Canaria no alcanzan suficiente respaldo; necesitan contar con PNV o Junts para lograr una mayoría sólida necesaria para avanzar con la moción.
  • Vox ha pasado de exigir insistentemente presentar la moción a adoptar un discurso más flexible: «nos da igual cómo sea», siempre que sirva para echar a Pedro Sánchez y convocar elecciones inmediatas.»
  • Tanto PNV como Junts están más atentos al calendario electoral 2026/2027 que al ruido inmediato generado por esta situación; su prioridad sigue siendo evitar quedar atrapados en una batalla política cuya dinámica fortalezca al eje PP-PSOE dejándoles sin espacio propio.
  • La promesa hecha por Feijóo sobre la exclusión de Vox en un gobierno interino resuelve parcialmente uno de los problemas… pero no elimina completamente el titular inevitable: “Moción del PP con apoyo de Vox, PNV o Junts” .

Así las cosas, parece claro que hoy día la política española podría resumirse así: todos claman querer elecciones; sin embargo casi nadie desea ser visto firmando esa orden definitiva. Mientras tanto, esta moción de censura permanece atrapada entre deseos incumplidos, cálculos aritméticos complicados e inquietudes sobre lo que podría suceder al día siguiente.

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