Santiago Abascal suele ir directo y a la cabeza.
No se muerde la lengua.
El presidente de VOX, compareció este domingo en Ceuta junto al su portavoz en la ciudad, Juan Sergio Redondo, en un acto que se enmarca en la respuesta política del partido a la crisis migratoria que ha dejado cerca de cien fallecidos en aguas españolas.
Son decenas los testimonios de ceutíes que están desmintiendo al Gobierno Sánchez y que aseguran que es «mentira» que la practica totalidad de los 60.000 inmigrantes ilegales que invadieron la ciudad autónoma el pasado jueves hayan regresado a Marruecos.
«Mentira. Vengan a Ceuta. Hay miles en las calles e intentan entrar en casas. Deje de mentir», respondió un usuario al ministro José Manuel Albares, que dijo que «la práctica totalidad de quienes entraron en Ceuta han vuelto ya a Marruecos».
Lo de Ceuta ha sido una INVASIÓN y un ACTO DE GUERRA promovido por Marruecos y permitido por Sánchez, que es incapaz de responder porque está sometido a Marruecos.
🚩Todos los marroquíes ilegales a Marruecos ya.
🚩 Militarización permentente de la frontera ya.
🚩 Cierre del… pic.twitter.com/A4S3sN9cor— Santiago Abascal 🇪🇸 (@Santi_ABASCAL) August 2, 2026
LOS SONDEOS QUE VIENEN
Veremos que dicen los sondeos en los proximos días, pero la tendencia está marcada.
Cada vez que la frontera sur se desborda, alguien pronuncia la misma frase: esto multiplica por diez el miedo a la inmigración y empuja votos hacia VOX.
La frase suena verosímil y tiene, además, un respaldo real en los barómetros: la inmigración ya era, antes incluso del último colapso en Ceuta, la segunda preocupación de los españoles.
Pero los propios datos históricos obligan a matizar la parte final de esa frase —la de los votos—, porque la relación entre miedo migratorio y papeleta de al partrido de Abascal no es todo lo automática que algunos imaginan.
Mucho va a depender de cómo se perfile el PP de Feijóo.
🚨🚨 URGENTE 🚨🚨
Declaración completa a medios de Santiago Abascal en Ceuta.
Pedro Sánchez es un peligro para los españoles👇 pic.twitter.com/K9Ke8wNe0q
— VOX 🇪🇸 (@vox_es) August 2, 2026
De 2021 a hoy: lo que dicen los barómetros
En mayo de 2021, justo antes de que la crisis de Ceuta estallara por la hospitalización en España del líder del Polisario, Brahim Ghali, la inmigración apenas figuraba en la agenda: según los barómetros del CIS de aquellos meses, solo un 0,3% de los españoles la señalaba como el principal problema del país, y sumando menciones como segundo o tercer problema no llegaba al 2,4%, en el puesto dieciséis de las preocupaciones nacionales.
Tras la entrada de entre 8.000 y 10.000 personas en apenas unas horas, la cifra reaccionó, pero sin dispararse: en junio de 2021, la inmigración como primera preocupación subió al 1% —el triple que el mes anterior— y las menciones totales alcanzaron el 4,7%, casi el doble que en mayo, superando a la educación o la corrupción en la lista de inquietudes.
Resulta revelador que la percepción de la inmigración como problema personal, no solo nacional, apenas se moviera, del 0,6% al 0,7%: muchos españoles veían en Ceuta un riesgo para el país, pero no una amenaza directa en su vida cotidiana.
¿De qué sórdida pizzería sacan a los periodistas algunos medios? https://t.co/RjUj6LFFZ3
— Alfonso Rojo López (@AlfonsoRojoPD) August 2, 2026
Un punto de partida ya alto, antes incluso de esta crisis
El último barómetro del cocinado CIS, publicado el 15 de julio de 2026 —es decir, con el trabajo de campo cerrado antes del colapso del 30 y 31 de julio en Ceuta—, sitúa ya la inmigración como segunda preocupación nacional: un 23,4% de los encuestados la incluye entre sus tres principales problemas, y un 4,5% la señala como la más importante, solo por detrás de la vivienda. Esto significa que la nueva crisis migratoria no golpea una opinión pública indiferente, como en 2021, sino una que ya llevaba meses instalada en un nivel de preocupación considerablemente más alto.
Es razonable esperar que el próximo barómetro, que sí recogerá el efecto de la avalancha de finales de julio, registre una subida adicional; lo que todavía no existe, por pura cuestión de calendario —los institutos demoscópicos españoles necesitan entre una y dos semanas para levantar y publicar una encuesta—, es ningún sondeo de intención de voto posterior a la crisis que permita medir cuántos votantes se han movido ya hacia VOX.
Señor Vivas ustedes los llaman para forrarse y ahora se queja
Declaro persona no grata al señor Abascal por denunciar la invasión https://t.co/hTcqPsbdsH— Jose (@Jose21621175) August 2, 2026
El dato que no cuadra: Vox perdió votos en Ceuta
Aquí es donde la hipótesis del trasvase automático de votos se topa con su prueba más incómoda. Si existiera una correlación mecánica entre crisis fronteriza y voto a Vox, Ceuta —el escenario más expuesto de todos— debería ser su laboratorio más favorable. Sin embargo, el porcentaje de VOX en las elecciones municipales de la ciudad autónoma cayó del 22,37% en 2019 al 20,63% en 2023, pese a que el partido intensificó su discurso sobre la crisis migratoria de 2021 en el intervalo entre ambos comicios.
El auge nacional de Vox se explica, más bien, por una combinación de factores —desgaste de los partidos tradicionales, polarización territorial, rechazo a la política de pactos y, entre ellos, la inmigración— en la que el miedo a la frontera es un ingrediente real, pero no el único ni siquiera, a la vista de Ceuta, el más determinante.
Por qué esta vez podría ser distinto, y por qué conviene no darlo por hecho
Existen razones para pensar que la crisis actual sí tenga más recorrido electoral que la de 2021: la cifra de entradas es varias veces superior, la cobertura mediática ha sido más intensa y prolongada, y el punto de partida de la preocupación migratoria ya era, como muestra el barómetro de julio, sustancialmente más alto. Santiago Abascal no ha esperado a que llegaran las encuestas para actuar en consecuencia y ha convocado comparecencias públicas para capitalizar políticamente el episodio desde los primeros días.
Pero conviene ser prudente antes de dar por confirmado lo que todavía es, en el mejor de los casos, una previsión razonable: los estudios sobre 2021 y sobre crisis migratorias posteriores indican que discursos como «invasión» u «hordas» movilizan sobre todo a minorías ya convencidas y muy activas en redes sociales, más que a grandes bloques de votantes moderados, y que buena parte de la ciudadanía que se declara preocupada por la inmigración sigue situando el empleo, la sanidad o la vivienda por delante a la hora de decidir su voto.
El patrón europeo
Lo que sí resulta difícil de discutir es el patrón continental: en Alemania, Francia, Italia o Reino Unido, la literatura académica y la cobertura periodística coinciden en que el aumento de la salencia migratoria tiende a beneficiar electoralmente a los partidos de la derecha radical, desde AfD hasta Reform UK, aunque los propios investigadores advierten de que el efecto no es automático y depende de cómo compitan y se posicionen el resto de partidos. España, con una Vox que lleva años intentando nacionalizar ese mismo relato, no es una excepción a esa tendencia general; lo que 2021 demuestra es que tampoco es, todavía, su ejemplo más contundente.
Entre el 0,3% casi anecdótico de mayo de 2021 y el 23,4% ya instalado de julio de 2026, la distancia recorrida por la preocupación migratoria en España es enorme y verificable. La distancia que le queda por recorrer hasta convertirse, esta vez sí, en un vuelco electoral medible a favor de VOX es la pregunta que ningún barómetro, por ahora, ha podido todavía responder.

