Ceuta es un puñal en el corazón político del socialista Pedro Sánchez,.
Cuando se las prometía muy felices, confiando en la proverbial mala memoria de los españoles y en los efectos narcotizantes del verano sobre la opinen pública, llegó la invasión y todo se le fue al carajo al marido de Begoña..
Los sondeos más recientes, publicados este lunes 10 de agosto de 2026 por distintos medios nacionales, dibujan un panorama electoral muy complicado para el PSOE y para el bloque Frankenstein que sostiene al Gobierno socialista.
La fotografía que ofrecen las últimas encuestas coincide en lo esencial: el PP se consolida como primera fuerza, Vox mantiene un fuerte crecimiento y la izquierda retrocede hasta quedar muy lejos de una mayoría suficiente para reeditar el actual Gobierno.
El último sondeo de SocioMétrica, elaborado tras la crisis migratoria de Ceuta y recogido por distintos medios, sitúa al PP de Alberto Núñez Feijóo rozando los 150 escaños.
Los populares se moverían en una horquilla de 147 a 150 diputados, mientras que el PSOE quedaría poco por encima del centenar. El conjunto de las fuerzas de izquierda sufriría también un severo retroceso.
La cuestión para Moncloa ya no es únicamente el evidente desgaste acumulado después de ocho años de Gobierno de Sánchez. El verdadero problema está en la aritmética parlamentaria: el denominado pacto Frankenstein tendría cada vez más difícil reunir los apoyos necesarios para conservar el poder.
Y, por si esa fotografía no fuera suficientemente incómoda para Ferraz, otro de los sondeos más recientes publicados este lunes apunta exactamente en la misma dirección.
Según la encuesta de NC Report para La Razón, la izquierda atraviesa uno de sus peores momentos electorales de las últimas décadas. Si hoy se celebrasen elecciones generales, PSOE, Sumar y Podemos sumarían apenas el 34,6% de los votos, frente al 52,2% que reunirían conjuntamente PP y Vox.
La distancia sería, por tanto, de casi 18 puntos.
El PSOE continuaría siendo, con enorme diferencia, la primera fuerza de la izquierda, pero sufriría un fuerte deterioro. Caería hasta aproximadamente el 25,2% de los votos y obtendría entre 101 y 103 diputados, lo que supondría perder cerca de dos millones de papeletas y hasta una veintena de escaños respecto a las elecciones generales del 23 de julio de 2023.
El golpe más duro, sin embargo, sería para Sumar.
El proyecto con el que Yolanda Díaz pretendía recomponer el espacio situado a la izquierda del PSOE se desplomaría hasta el 5,9%, quedándose en apenas ocho o diez diputados, frente a los 31 logrados en 2023. La formación perdería más de 1,6 millones de votos, convirtiéndose en una de las grandes damnificadas del actual ciclo político.
Podemos, por su parte, conservaría una presencia propia con alrededor del 3,5% de los votos y dos o tres diputados. Una resistencia insuficiente para compensar el hundimiento de Sumar, pero significativa porque confirma que el espacio situado a la izquierda del PSOE continúa profundamente fragmentado.
En el otro extremo del tablero, PP y Vox consolidan su ventaja.
El PP volvería a ganar las elecciones con alrededor del 34% de los votos y una horquilla próxima a los 145-150 diputados, dependiendo del sondeo. Vox seguiría capitalizando una parte importante del desgaste del Gobierno y permitiría que el bloque de la derecha superase ampliamente la mayoría absoluta del Congreso.
Los datos concretos varían de una encuesta a otra, pero la tendencia resulta difícil de ignorar.
Son los sondeos más recientes, los que aparecen publicados este lunes 10 de agosto, realizados por casas demoscópicas diferentes y difundidos por distintos medios, y todos dibujan un escenario muy parecido: Sánchez pierde terreno, la izquierda se fragmenta y PP y Vox amplían su ventaja.
La conclusión política es especialmente incómoda para Moncloa: Pedro Sánchez afronta el tramo final del verano con la crisis de Ceuta todavía muy presente y con las encuestas apuntando, una tras otra, en dirección contraria a sus intereses.
Ceuta como aviso político
La verdadera clave radica en que lo que sucede en Ceuta ya no se percibe como una simple crisis aislada, sino como un catalizador del malestar general. Desde una perspectiva electoral, el sondeo indica que la gestión del conflicto migratorio y el tumulto institucional han beneficiado a la derecha, que se está consolidando en un bloque con más proyección que el de la investidura.
Además, otras encuestas publicadas en estas fechas refuerzan esta misma tendencia: el PP afianza su ventaja frente al PSOE, Vox mantiene un peso significativo y Sumar sigue sin recuperar el terreno perdido. La izquierda se presenta fragmentada, lo que dificulta cualquier relato de recuperación, a pesar de que en Moncloa continúan apelando a la resistencia como si fuera una virtud programática.
El aspecto relevante no es solo la caída del PSOE, sino la distancia que ha tomado respecto a 2023. Aunque el PSOE sigue al mando, las encuestas lo sitúan muy por debajo de sus resultados en las elecciones generales, mientras que el PP se refuerza como un partido grande, organizado y con capacidad de captar el voto útil.
Sánchez pierde aire, Feijóo gana margen
La ventaja de Alberto Núñez Feijóo no se debe únicamente a una mejora en su imagen, sino a la combinación de tres factores simultáneos: el desgaste del Gobierno, la fragilidad de Sumar y la incapacidad del PSOE para recuperar el voto moderado. En este contexto, el PP se encuentra en una posición cómoda, a la espera de los errores ajenos para seguir ampliando la brecha.
El inconveniente para Sánchez es que cada nueva encuesta añade una capa a la misma narrativa: la de un presidente que, aunque gobierna, no logra remontar. La persistencia de cifras tan bajas en su bloque sugiere que la crisis no está vinculada a un acontecimiento puntual, sino a un deterioro acumulado. En esas circunstancias, los titulares pasan de ser fuegos artificiales a convertirse en una cruda contabilidad.
- PP: capitaliza el voto en favor del orden y el rechazo al desgaste gubernamental.
- Vox: sostiene una posición clave para la suma de fuerzas de la derecha.
- PSOE: pierde conexión con el voto prestado y no logra contener las fugas.
- Sumar: sigue atrapado entre la debilidad orgánica y la pérdida de relevancia.
Lo que puede pasar ahora
Si esta tendencia se afianza, el debate electoral se centrará menos en quién sale victorioso y más en cuánto crecerá el PP. En España, esa diferencia transforma por completo la negociación tras las elecciones: resulta muy distinto depender de pactos complejos que acercarse a una investidura con Vox como aliado inevitable o, al menos, como una fuerza decisiva en el escenario político.
Asimismo, se podrá observar una lectura territorial. Aunque Ceuta no mueve escaños en grandes cantidades por su tamaño, sí influye en la percepción que se tiene. Y en el ámbito político, a menudo las percepciones pesan más que los números fríos de un análisis. El sondeo reciente coloca a la izquierda en una posición delicada: necesita recomponer su relato, su coalición y su credibilidad simultáneamente, un desafío que rara vez resulta económico, ni en las encuestas ni en la cafetería del Congreso.
- El margen entre bloques se amplía justo cuando el Gobierno intenta proyectar estabilidad.
- La derecha se presenta más definida que hace unos meses, aunque sigue enfrentando tensiones internas.
- El PSOE queda atrapado entre la gestión diaria y una tendencia nacional desfavorable.
- Sumar necesita algo más que visibilidad para dejar de ser el eslabón débil de la ecuación.
En un giro curioso, Ceuta continúa comportándose como un pequeño laboratorio político: cada alteración local se analiza en Madrid como si fuera un indicativo del futuro. Y, como guinda del pastel, la ciudad autónoma se convierte en un espejo nacional en una política que, aunque presume de grandes narrativas, muchas veces se decide por unos pocos puntos arriba o abajo.
