Dicen estar con Ceuta.
Pero a la hora de la verdad los socialistas, sean de donde sean, acaban asomando la patita.
El pleno de las Cortes de Castilla-La Mancha estaba destinado a ser una mera formalidad sobre recursos hídricos, pero se transformó en un pequeño conato de tensión política, con una expulsión ruidosa y Ceuta como catalizador.
Sin embargo, todo quedó en segundo plano por la expulsión de Itziar Asenjo, diputada del PP, por abordar el tema de lo que está aconteciendo en Ceuta, algo que dejó atónitos incluso a aquellos que pensaban que el de Emiliano García-Page representaba el ‘PSOE bueno’.
La parlamentaria utilizó su intervención en un debate sobre agua para mencionar la crisis migratoria en Ceuta y sus posibles repercusiones en Castilla-La Mancha.
El presidente de la Cámara castellano manchega, el socialista Pablo Bellido, exigió a Asenjo que se ciñese al punto en cuestión y viendo que la diputada siguió hablando sobre la ciudad autónoma, ordenó su expulsión al considerar que se apartaba del orden del día.
Para el PP, este acto fue interpretado como un veto político a discutir sobre Ceuta, mientras que el PSOE lo vio como una simple aplicación de las normas.
@epage @PabloBellido_Az
Podréis vetar los debates nacionales.
Podréis impedir que se hable de Ceuta.
Podréis expulsarme del Pleno y esconderos detrás del Reglamento.
Pero no podréis borrar lo que está pasando.
No podréis convertir el silencio en normalidad. pic.twitter.com/38AJrPoyD1— Itziar Asenjo (@ItziarAsenjo) September 4, 2026
Un reglamento hecho a medida… de las competencias
La raíz de este desencuentro se encuentra en la reforma del Reglamento de las Cortes, que fue aprobada en 2023 con el apoyo mayoritario del PSOE. Esta modificación limitó las iniciativas y debates a asuntos estrictamente relacionados con las competencias de Castilla-La Mancha.
En su momento, se presentó como una forma de evitar que el parlamento regional se convirtiera en un plató para tertulianos nacionales. Sin embargo, hoy en día se muestra como una herramienta con un amplio margen para la interpretación.
En el asunto de Ceuta, la Mesa, que cuenta con la mayoría del PSOE, rechazó la solicitud del PP de llevar a cabo un debate específico en el pleno, basándose precisamente en esta reforma reglamentaria. No obstante, el trasfondo no es únicamente legal, sino político. El PSOE regional argumentó que la crisis de Ceuta corresponde a una problemática estatal, mientras que el PP sostiene que la posible llegada de menores migrantes afecta directamente a los servicios sociales y educativos de la comunidad.
El PP regional, liderado por Paco Núñez, aprovechó la imagen: papel con la palabra ‘Ceuta’ excluido del registro, debates prohibidos y, al final, una diputada expulsada del pleno.
La narrativa resulta clara y potente: “en Castilla-La Mancha está prohibido hablar de Ceuta”. El PSOE responde que lo que se prohíbe es saltarse el orden del día, pero ese matiz se pierde rápidamente en la contienda mediática.
