EL INDEPENDENTISMO EN PLENA TORMENTA

La xenófoba Aliança de Orriols se merienda al Junts de Puigdemont y al ERC de Rufián y deja claro quién mandará en Cataluña

El meteórico ascenso de Aliança Catalana reconfigura el panorama político en Cataluña, coloca a Junts y ERC en una posición comprometida y revela la faceta más excluyente del secesionismo.

La xenófoba Aliança de Orriols se merienda al Junts de Puigdemont y al ERC de Rufián y deja claro quién mandará en Cataluña
Silvia Orriols y Aliança Catalana. PD

La Diada de 2026 no se recordará por su convocatoria, cada vez más raquítica,

. Se recordará por el cordón policial y las peleas en el Fossar de les Moreres.

Allí, la víspera del 11 de septiembre, unos centenares de simpatizantes de Aliança Catalana, con Sílvia Orriols al frente, reclamaron una «Cataluña catalana» mientras unas turba de zarrapastrosos de la izquierda independentista intentaban impedirles el paso.

Los Mossos cargaron sobre las seis de la tarde: 3 detenidos y 13 agentes heridos.

Al día siguiente, Aliança Catalana volvió a robarle el protagonismo a la marcha de ANC y Òmnium con una pancarta que ya no hablaba de urnas ni de Europa, sino de «un Estat català lliure, pròsper, segur i occidental».

La Diada, así, ha dejado de medir cuántos catalanes quieren un Estado propio para empezar a medir quién encaja y quién sobra en la nación imaginaria del independentismo. Esa es la noticia de este año. Las ofrendas florales son solo el decorado.

La escena política catalana ha despertado con un nuevo protagonista que siembra el temor: Aliança Catalana, el partido de Sílvia Orriols, que ha transitado de ser una simple curiosidad a convertirse en una verdadera amenaza para el sistema político.

Recientes encuestas la colocan como la principal fuerza independentista y la segunda en el Parlament, dejando a Junts y ERC atónitos, mientras el PSC acelera para adaptarse a un Parlamento que se ha vuelto bastante más radicalizado.

De acuerdo a un análisis publicado por El Español sobre el ascenso de Aliança y el retorno de un separatismo con tintes xenófobos, esta formación originaria de Ripoll no se manifiesta como un ente extraño, sino que representa las pulsaciones latentes del independentismo: un identitarismo radical, un rechazo a la inmigración y un discurso que aboga por «salvar Cataluña» de una supuesta amenaza externa.

De dos escaños al sorpasso: una política en constante cambio

En 2024, Aliança Catalana era casi una nota al pie: 2 escaños y un 3,8 % de los votos. Sin embargo, dos años después, las proyecciones la ubican entre 25 y 28 diputados, con aproximadamente el 16,7 % de los sufragios, convirtiéndose en la segunda fuerza autonómica y primera dentro del bloque secesionista, superando a Junts y ERC.

Este crecimiento no solo es numérico, también es qualitativo: Aliança se posiciona en el centro del juego político, haciendo que los demás actores deban revisar sus estrategias. El PSC sigue liderando, aunque viendo disminuir su representación entre 6 y 11 escaños respecto a 2024. Junts enfrenta una caída libre, ERC apenas resiste sin poder evitar el sorpasso, y en general, el sistema entra en una fase de inestabilidad sin precedentes.

Algunos datos que ilustran la magnitud de esta transformación:

  • PSC: alrededor del 23-25 % de los votos y entre 31-37 escaños, en declive comparado con sus 42 actuales.
  • Aliança Catalana: entre el 16,7-16,8 % y 25-28 diputados, ascendiendo desde una posición marginal hasta el epicentro del poder.
  • ERC: alrededor del 14-16 % y entre 19-27 escaños, compitiendo por el segundo puesto pero sin poder detener el ascenso de Orriols.
  • Junts: un desplome desde los 35 diputados a un rango de 15-22, menos de la mitad de su representación en 2024.

Así, el independentismo deja de girar en torno al binomio Junts-ERC para reconfigurarse en torno a una fuerza que combina un acento en la identidad nacional con un discurso antiinmigración que inquieta incluso a sus eventuales aliados.

El voto del descontento: de Puigdemont y Rufián a Orriols

Este seísmo demoscópico no solo se explica por la fragmentación del voto independentista, sino por la habilidad de Aliança para atraer a una variedad de votantes. Los estudios que inspiran diversos medios cuantifican este desplazamiento con una precisión notable:

  • Una de cada cuatro papeletas que obtendría Aliança provendría de electores de Junts en 2024.
  • Cerca de un 30 % de los antiguos votantes neoconvergentes optarían por Orriols en ciertos barómetros.
  • Más de 100.000 votos llegarían de formaciones de izquierda, sobre todo del PSC y ERC.
  • También se registrarían trasvases desde Vox y PP, atraídos por el mensaje contra la inmigración.

Los datos ofrecen una imagen clara: el ascenso de Aliança resulta del rechazo que ya no se restringe al eje nacional (España-Cataluña), sino que se dirige también contra la inmigración y contra las élites políticas que han gestionado la crisis catalana de la última década.

Mientras Carles Puigdemont continúa sin una fecha fijada para su regreso, Junts se desliza hacia una creciente irrelevancia, perdiendo tanto su liderazgo como su narrativa. Por su parte, ERC se encuentra atrapada entre su rol como socio del PSC y la necesidad de distanciarse de la radicalidad xenófoba de Orriols, lo que a su vez la penaliza por igual a su derecha y a su izquierda. Esto resulta en un voto de castigo que halla en Aliança una vía directa y sin ambigüedades.

Las raíces incómodas del separatismo: cuando la bandera actúa de paraguas

El editorial de El Español subraya un aspecto crucial: el avance de Aliança no sería una excepción, sino un regreso del movimiento secesionista a una parte menos visible de su tradición, donde la identidad nacional y la desconfianza hacia el “otro” han ido de la mano.

Los datos y el discurso de Orriols se alinean con esta interpretación:

  • La líder de Aliança se autoidentifica como islamófoba, rehúye de ser catalogada como racista y utiliza el término “invasión” para referirse a una supuesta amenaza a la “raza catalana”.
  • Sus referentes son figuras de un pasado medieval idealizado, y desvincula su enfoque de la política estatal o europea, centrando casi exclusivamente su atención en Cataluña.
  • Aunque reconoce similitudes con Vox o el Rassemblement National francés en el ámbito migratorio, mantiene distancias en cuestiones nacionales.

Las encuestas del CEO y otros organismos demoscópicos revelan que menos de la mitad de sus patrocinadores provienen del independentismo tradicional: también hay apoyo de aquellos que prefieren un Estado federal o incluso el statu quo autonómico. En otras palabras, el proyecto de Orriols se nutre tanto de la crisis del procés como del malestar generalizado hacia la inmigración y las instituciones.

Consecuencias: un Parlament más agitado y un frente contra Orriols

Las reacciones de los demás actores comienzan a tomar forma. Junts y ERC han decidido dejar de lado algunas de sus antiguas disputas internas para forjar un frente común contra Aliança, especialmente significativo en fechas emblemáticas como la Diada. Por su parte, el PSC critica el “discurso excluyente” del partido de Orriols, mientras observa cómo parte de su base se dirige hacia opciones más radicales.

Las posibles consecuencias políticas pueden ser:

  • Un Parlament con mayoría independentista liderada por un partido de extrema derecha, lo que obligaría al PSC y a las formaciones de izquierda a redefinir sus estrategias de alianzas.
  • Un incremento de la tensión en las calles, con incidentes como los enfrentamientos entre simpatizantes de Aliança y grupos vinculados a la CUP, que anticipan un clima político más agitado.
  • Dificultades para establecer cordones sanitarios efectivos, dada la capacidad de Aliança para mezclar la agenda nacional y el malestar social.

La paradoja radica en que el esfuerzo por detener a Orriols podría reforzar su narrativa de ser un outsider perseguido por el sistema, algo que en muchos contextos europeos ha servido más como combustible político que como freno.

Curiosidades sobre este “nuevo animal político” catalán

  • Aliança nació en Ripoll, localidad que ahora actúa como su laboratorio político y vitrina de su modelo de gobierno local.
  • Orriols hace gala de haber llegado al mundo un 9 de octubre, fecha que asocia con la conquista de Valencia por Jaume I, como símbolo del “fin del dominio musulmán”.
  • Sus cinco hijos llevan nombres inspirados en la época medieval catalana, un detalle que encaja en la estética de cruzada identitaria que permea su discurso.
  • A diferencia de otros partidos de extrema derecha europeos, Aliança sostiene que no le interesa la política estatal ni europea; toda su atención se dirige hacia Cataluña.
  • Aunque el Parlament se ha alineado con la causa palestina en tiempos recientes, Aliança mantiene un apoyo firme a Israel, otro aspecto que la distingue del resto de formaciones catalanas.

En este nuevo ecosistema, la cuestión ya no es si Aliança Catalana logrará consolidarse, sino cuánto tiempo tardarán las demás fuerzas en darse cuenta de que el “animal político” que ha emergido no tiene intención alguna de regresar a su jaula.

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Autor

Manuel Trujillo

Periodista apasionado por todo lo que le rodea es, informativamente, un todoterreno

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