Marlaska ha mentido como un bellaco

Sordo cabreo de los agentes del CNI, por la traición de Margarita Robles que permite a Sánchez usarles como cabeza de turco

El Centro Nacional de Inteligencia, que tiene 25 agentes en la zona, avisó a Marruecos, Delegación del Gobierno y Guardia Civil de convocatorias masivas “para asalto por valla y mar” en Ceuta

Sordo cabreo de los agentes del CNI, por la traición de Margarita Robles que permite a Sánchez usarles como cabeza de turco
Robles, Marlaska y el CNI. PD

Los están usando como cabeza de turco y ellos, de momento, no pueden hacer otra cosa que callar.

Pero la venganza se sirve fría y no tardará en llegar la ocasión de ajustar cuentas, con Margarita Robles y con el infame Gobierno Sánchez.

Los agentes secretos, en España como en cualquier servicio de inteligencia que se precie, tienen prohibido hablar.

Ese silencio, que en democracias normales los protege, en el sanchismo los deja inermes: no pueden defenderse, no pueden desmentir, no pueden explicar.

Por eso el cabreo en el CNI es sordo, pero es brutal. 

Y el objetivo tiene nombre y apellido: Margarita Robles.

La cabriola de Robles

El 25 de agosto, en el Congreso, la ministra de Defensa defendió al CNI a cara descubierta. Frente a la versión de Fernando Grande-Marlaska, reconoció que los servicios de inteligencia habían avisado de la concentración convocada para que miles de marroquíes entraran en Ceuta coincidiendo con la Fiesta del Trono. Aquello desató una guerra interna en el Gobierno.

Robles acabó plegándose. Primero, con un comunicado —pactado con Moncloa y enviado en nombre del CNI el pasado miércoles— que admitía que el Centro «no anticipó la magnitud y naturaleza de lo que terminó ocurriendo el día 30». Después, este jueves, rematando la faena: «hay escenarios que son absolutamente imprevisibles», dijo, añadiendo que se sentía «muy orgullosa» de la unidad del Gobierno. En «La Casa», como se conoce internamente al CNI, lo llaman por su nombre: un falso mea culpa.

Un chivo expiatorio con nombre y cifra

Fuentes de inteligencia consultadas por El Español hablan de «gran decepción» con la ministra por haberse plegado a los intereses políticos de Pedro Sánchez. En el CNI se considera que el Gobierno ha abusado de su silencio obligatorio, convirtiéndolo en escudo político justo cuando todos los demás no paran de hablar.

El propio proceso de defensa dejó una fisura inesperada: Robles llegó a revelar que había «25 agentes sobre el terreno» en Ceuta, un dato que nunca antes se había desvelado sobre el número de efectivos de los servicios secretos en una operación. A eso se suma la inquietud por la desclasificación de informes que, según fuentes del propio Centro, ha destapado protocolos y métodos de trabajo que «comprometen la seguridad nacional». No es la primera vez que el CNI paga los platos rotos de una crisis política: en 2022, el Gobierno destituyó en días a su directora, Paz Esteban, tras el escándalo Pegasus.

Lo que dicen los propios papeles

Los documentos desclasificados por Moncloa no dejan mucho margen para la ambigüedad. El 27 de julio, una fuente de la Delegación del Gobierno escribe al CNI-Ceuta: «Reunión urgente con ciudad, cnp y gc para tema nadadores». Dos días después, a las 13.52 horas del 29 de julio —24 horas antes del asalto—, el CNI avisa: «En RRSS hay un llamamiento para asalto por valla y mar mañana a las 20h (…) Hay dos grupos diferentes con un total de 180.000 seguidores». La respuesta de la Delegación: «Sus rilas».

Ese mismo día, el CNI alertó también al Servicio de Información de la Guardia Civil y envió una «alerta temprana» a los servicios de inteligencia marroquíes. Los propios papeles, en definitiva, confirman que el CNI sí avisó, con tiempo, a Gobierno, Policía, Guardia Civil y a Rabat.

La grieta también se abre en Ceuta

El viernes dimitió Gonzalo Sanz, hasta entonces jefe de Gabinete del delegado del Gobierno en Ceuta, después de que su superior, Miguel Ángel Pérez Triano, asegurara que Sanz no le había trasladado el aviso del CNI. Sanz lo desmintió en su propia renuncia: sí avisó, y los informes «demuestran la labor de aviso y alerta que se realizó desde la Delegación del Gobierno hacia los distintos ministerios». Es la crisis más visible dentro de otra, más silenciosa: la de un servicio de inteligencia que ha dejado de confiar en su propio Gobierno.

Marruecos, cansado de cargar con la culpa

A la tensión interna se suma la exterior. Marruecos ha rechazado públicamente ser «el chivo expiatorio» de la disputa política española, negando responsabilidad sin que se le hayan presentado pruebas y reclamando la devolución de quienes cruzaron irregularmente, algo que Rabat dice estar dispuesto a aceptar. El mensaje deja a Moncloa atrapada entre dos frentes que ya no le creen: sus propios servicios de inteligencia y el país al que necesita para gestionar la frontera.

Los agentes de «La Casa» seguirán sin poder hablar. Es su trabajo, es su juramento, y no lo van a romper. Pero el silencio obligado, cuando se usa para tapar los errores de otro, deja de ser discreción: se convierte en condena.

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Autor

Manuel Trujillo

Periodista apasionado por todo lo que le rodea es, informativamente, un todoterreno

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