Un fin de semana de alto voltaje.

MADRID, 27 (OTR/PRESS)

Este fin de semana último de noviembre no será como los otros, por las circunstancias de calendario que en él concurren. Sobresalen tres acontecimientos a los que será preciso haber el correspondiente seguimiento, y por las derivaciones que sin duda traerán consigo: por orden cronológico, la izquierda abertzale presentará este sábado, a las 11:30, en Pamplona las «bases políticas e ideológicas» de su nuevo proyecto. Las especulaciones se centran en si éste se basará en la condena de la violencia de ETA y el nuevo partido que surja del proceso podrá concurrir a las próximas elecciones locales y autonómicas.

En segundo lugar, al mediodía, el ‘presidente Zapatero recibirá en la Moncloa a una relación importante de los empresarios más significativos, relevantes o poderosos del país. Eran inicialmente 30 los convocados, pero en los últimos días han ascendido hasta los 39, lo que da idea de que nadie ha querido perderse la oportunidad de escuchar, en vivo y en directo, las argumentaciones del presidente y sus previsiones para salir del estancamiento económico que ya dura tres años largos. El encuentro se produce después de que el presidente descartara este viernes, de manera tajante, que España vaya a ser «rescatada» por causa de su deuda como lo fueron con anterioridad Grecia e Irlanda, países con los que no cabe la comparación, pese al intento de quienes preferirían padecer este «trauma nacional». Que los hay, y parecen esforzarse en hacer creer que un rescate de esa naturaleza ayudaría sustancialmente a terminar con la actual legislatura de Zapatero y con Zapatero mismo.

Por último, en tercer lugar, tenemos la jornada de reflexión que este sábado se viene desarrollando para terminar de convencer a los más distraídos o menos interesados en determinar quién gobernará Cataluña en los cuatro años próximos. La reflexión tiene que llegar después del esfuerzo efectuado por dirigentes políticos y candidatos coincidentes en reclamar el voto de los ciudadanos, pero discrepantes en lo que ofrecen a cambio de ese voto, y sin duda, marcada por el recuerdo de los resultados de las encuestas de opinión, todas ellas coincidentes en que los convergentes de Pujol, Mas y Durán están a punto de regresar al mando de la nación catalana, después de las legislaturas tripartitas de Maragall y de Montilla.

Esa es la primera derivada, pero hay muchas más, en estas elecciones autonómicas, en las que, contrariamente a lo que pudo suponerse en un primer momento, el Estatuto ha dejado de ser materia de preocupación y hasta de interés de políticos y ciudadanos. Ha interesado mucho más la eventualidad de una consulta independentista, y sobre todo, las fórmulas para salir de la crisis y reanudar la recuperación económica y el bienestar de los ciudadanos. Las opciones son múltiples y variadas, como corresponde a un mapa político que cuenta con dos opciones nacionalistas «fuertes», CiU y ERC, que naturalmente, optan por los escaños del renovado Parlament.

Hasta últimas horas del domingo no resultará fácil hacerse a la idea de quién asumirá el timón del mando, si regresan los nacionalistas de CiU, como parece probable, si Montilla es capaz de reunir a fuerzas políticas alternativas, o si, finalmente, Mas y Montilla pudieran llegar a alguna clase de colaboración. O las restantes opciones sobre las que se ha especulado abundantemente en los últimos días y semanas como un eventual apoyo, permanente u ocasiones, del PP o de ERC a CiU, por ejemplo. Pero eso es tarea de las jornadas siguientes al escrutinio de este domingo por la noche.

Y luego, ya el lunes, corresponderá la emoción restante, que es el fútbol y el choque de los dos colosos de la Liga española. Como recompensa a las emociones del fin de semana…

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