Más que palabras.- Bildu y las miserias.

MADRID, 24 (OTR/PRESS)

Se ha cumplido lo peor y una vez mas…… he errado el análisis. Finalmente las miserias partidistas han sido más fuertes, más poderosas, más viscerales e intensas que el interés general y Bildu ha conseguido hacerse con el poder en la Diputación de Guipúzcoa, con una demostración de fuerza, impensable hace solo un par de meses. Las víctimas tienen muchos motivos para sentirse humilladas y abandonadas a su suerte y los demócratas podemos escribir, el de ayer, como un día aciago que representa el epílogo de un gobierno agonizante, que solo se atreve a balbucear que él no ha tenido nada que ver en esta indignidad. La designación de Martín Garitano como Diputado General de Guipúzcoa supone, no solo que la izquierda abertzale ha conseguido unas cuotas de poder que ni ellos mismos podían imaginar, sino que ETA al no haberse disuelto podrá seguir tutelando el proceso y la llegada al poder de sus amigos.

Por si tuviéramos alguna duda, Garitano lo dejó meridianamente claro colocándose junto a la medalla de diputado general, un pin en la solapa con el número de preso de Otegui.! El poder de los símbolos como poder! . Y nada mas simbólico para Bildu que poder equiparar a las víctimas y a sus verdugos desde lo más alto, hablando de una solución sin vencidos cuando la realidad es que los de la capucha llevan contabilizadas 858 víctimas inocentes.

Ahora resulta que todo es igual, que igual es que te descerrajen un tiro en la nuca porque no piensas como ellos, que utilizar pacíficamente las urnas para defender tus ideas. Se nos puede decir que el periodista Martín Garitano es solo un independiente en las listas de Bildu, pero no se puede borrar de un plumazo su pasado como si no existiera. El fue el responsable de esa portada infame en la que se podía leer: «Ortega Lara vuelve a la cárcel» el día que el funcionario de prisiones fue liberado de su muerte en vida tras 532 días de tortura, y sus artículos están plagados de elogios bochornosos hacia los del tiro en la nuca.

Se nos podrá decir que Bildu es una coalición de partidos que han estado a este lado de la democracia, que a estas alturas nadie puede cuestionar el ADN de EA, por ejemplo, pero lo sustancial es que los del lado oscuro han ganado esta partida que ha dejado un reguero imborrable de sangre y dolor. Es cierto que ha sido un tribunal desprestigiado, político y politizado quien nos ha dejado a todos al pie de los caballos, pero sin la voluntad política de hacerlo jamás se podría haber realizado.

La realidad ahora-, mas allá de los lamentos o que desde el gobierno se siga repitiendo el mantra de que pueden ser ilegalizados si hay una vuelta a la violencia y no hay condena- es que BILDU solo con la diputación de Guipúzcoa va a tener acceso a 840 millones de euros y a los datos fiscales de todos los contribuyentes, no solo los del País Vasco, y eso es dinamita pura en manos de quienes tienen pocos escrúpulos.

Son días de júbilo para los amigos de ETA y días de sombra para quienes, errando todos los análisis, penamos inocentemente, que estábamos en el camino de la derrota, una derrota sin concesiones donde quedaría claro quiénes eran los vencedores y quienes los vencidos. Ahora, según Garitano, en el País Vasco se inicia una nueva era histórica, y tendremos que ver cuánto de histórica y para quién. El habla con ese lenguaje ambiguo, de cosas que se le entienden bien, como de que «van a ganar ambas partes», es decir que los asesinos pueden estar tranquilos porque ellos les garantizaran el silencio de los corderos.

El asunto es que esos corderos somos todos menos ellos, incluidos por supuesto el PNV y el PSE, que han permitido con su miopía cortoplacista que BILDU se haya hecho con el bastón de mando de instituciones tan importantes. Sea como fuere ya no vale de nada lamentarse y llorar, porque tenemos los políticos que tenemos y una ausencia de principios y valores que nos hacen confundir quiénes están en el lado oscuro y quiénes de verdad nos pueden hacer ver la luz, porque si es que existen no alcanzamos a vislumbrarlo. Ojalá tengan razón quienes pronostican que estamos escribiendo aunque sea de esta manera tan vergonzosa y humillante el final de ETA, pero mucho me temo que ese final no va a ser precisamente feliz. Nada de lo que se construya confundiendo a las víctimas y a los verdugos puede serlo.

Malos días para la democracia si el precio es la memoria y la dignidad de los inocentes en un intento de que nadie les escriba y mucho menos de que tengan un hueco de justicia cuando se escriba la historia.

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