Petit Comitè es propiedad de la familia Soldevila, que posee también el hotel Majestic, emblemático centro de reuniones de CiU

Un conocido restaurante catalán ofrece como extranjeros los vinos españoles

Su chef es Fermí Puig, coautor del 'Corpus Culinario de Cataluña'

Un conocido restaurante catalán ofrece como extranjeros los vinos españoles
Fachada del restaurante Petit Comitè en Barcelona.

Vinos de La Rioja, Rueda, Toro y Ribera del Duero figuran junto al champán francés y el burdeos

El restaurante Petit Comitè, emplazado en pleno centro de Barcelona, clasifica todos los vinos españoles de denominaciones de origen no catalanas en el epígrafe «De fuera de nuestras fronteras», en referencia al territorio de Cataluña.

Así, vinos de zonas vitivinícolas como La Rioja, Rueda, Toro y Ribera del Duero figuran junto al champán francés y el burdeos. También ocurre lo mismo al detallar la carta de licores y destilados, en la que se distingue nítidamente entre los originarios de Cataluña y los procedentes de «otros países», como Italia, Francia y España.

La titularidad del local corresponde a la familia Soldevila Casals -ya en su tercera generación-, propietaria a su vez del prestigioso restaurante Drolma y del hotel en el que se ubica, el Majestic -en el paseo de Gracia de Barcelona-, emblemático punto de encuentro de los dirigentes de Convergència i Unió (CiU).

En este hotel se reúne la plana mayor de la formación nacionalista las noches electorales, y en los aledaños sus militantes y afiliados festejan los resultados de los comicios. En el Majestic se firmó también, en 1996, el pacto entre José María Aznar y Jordi Pujol, que permitió al Partido Popular (PP) gobernar durante su primera legislatura en el poder.

El restaurante Petit Comitè cuenta como jefe de cocina con el prestigioso chef Fermí Puig, un referente de la gastronomía catalana actual. Puig -junto con cocineros tan reputados como Ferran Adrià, Carme Ruscalleda, Carles Arrendajo, Ramon Freixa y los hermanos Roca- ha participado activamente en la redacción del Corpus Culinario de Cataluña, publicado inicialmente en 2006 y al que se han ido añadiendo recetas hasta completar un total de 1.136.

El proyecto, impulsado por el Institut Català de la Cuina, aspira a convertirse en el recetario más completo de la gastronomía catalana y en una referencia obligada para los restauradores en la elaboración de platos típicos. Los criterios seguidos para incluir las recetas son la antigüedad -50 años, como mínimo, de permanencia gastronómica-, su presencia en tres o más lugares de Cataluña y que no se empleen productos foráneos.

Así, por ejemplo, el gazpacho todavía no se ha incluido, pero, paradójicamente, sí figura la ensaladilla rusa -a pesar de tratarse de un plato común en toda España- porque se tiene constancia de ella desde hace más de medio siglo, según los autores del Corpus Culinario de Cataluña.

Con este bagaje, los impulsores de la iniciativa, auspiciados por el Institut d’Estudis Catalans, pretenden que la cocina catalana llegue a ser patrimonio inmaterial de la humanidad. Para ello, tras redactar este monumental recetario, quieren conseguir el apoyo de los empresarios, de la Generalitat y del Gobierno español para, en un plazo de dos años, presentar su candidatura a la Unesco. El propio presidente de la Generalitat, Artur Mas, asistió recientemente a su presentación y mostró su apoyo al proyecto, destacando su aspecto de «escaparate para situar a Cataluña en el mundo».

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