La Generalitat encaja con disgusto los presupuestos pero no tira la toalla

La Generalitat encaja con disgusto los presupuestos pero no tira la toalla
. EFE/Archivo

El portavoz del Govern, Francesc Homs, ha reconocido hoy que los presupuestos estatales para este año no gustan «nada» a la Generalitat, porque no cumplen «el compromiso» del PP de incluir el pago de las deudas pendientes con Cataluña, pero aún espera corregir las cuentas en el trámite parlamentario.

Tras la reunión de hoy del Govern, Homs ha reaccionado al hecho de que los Presupuestos Generales del Estado para 2012 no incluyan los 219 millones de euros que el Estado debía pagar este año a la Generalitat por la liquidación de la disposición adicional tercera del Estatut correspondientes al ejercicio de 2009.

«Estos presupuestos no nos gustan nada», ha afirmado Homs, que ha deplorado que el PP haya incumplido su «compromiso» de incluir el pago de esas deudas pendientes en las cuentas de este año.

Además, ha recriminado que se cargue sobre «las espaldas de las comunidades autónomas y de la Generalitat el esfuerzo que tenía que haber hecho» con mayor intensidad la administración del Estado.

«No se atreven a tocar los sueldos de los funcionarios y en cambio sí modifican partidas de servicios que afectan directamente a la gente, como la dependencia, el transporte público o la formación ocupacional», ha denunciado.

Sin embargo, el Govern no da la batalla por perdida y se propone «aprovechar todos los recursos políticos» a su alcance para que esos pagos pendientes a Cataluña acaben siendo consignados durante la tramitación de los presupuestos en las Cortes.

«Tenemos dos meses de margen», ha aseverado Homs, que considera que «la partida no está cerrada».

El grupo parlamentario que capitanea Josep Antoni Duran Lleida en el Congreso será el encargado de vehicular los planteamientos del Govern a través de enmiendas a los presupuestos.

El Govern es consciente de que Rajoy goza de mayoría absoluta en las Cortes, pero cree disponer de un «margen de negociación», ya que el ejecutivo central ha anunciado que buscará la complicidad de CiU: «Sería una insensatez no intentar aprovecharlo», ha dicho Homs.

Hasta que se agote la negociación y se conozca cómo quedan definitivamente los presupuestos, el Govern no hará un balance del impacto sobre las finanzas de la Generalitat y sobre su objetivo de reducción del déficit para este año.

El portavoz ha mantenido un tono comedido al formular sus críticas al proyecto presupuestario y ha evitado hablar de «condiciones sine qua non» en la negociación, para no dar la impresión de que pone «una pistola en el pecho» de Rajoy.

De entrada, ha diferenciado la actitud del anterior Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero -al que en su día tildó de «moroso» por no pagar los 759 millones de euros que oficialmente se comprometió a abonar en 2011- de la postura del actual ejecutivo central.

Incluso ha dado a entender que este nuevo incumplimiento en relación con el pago de las deudas catalanas no tiene por qué afectar a las relaciones parlamentarias entre CiU y el PPC en Cataluña.

«No vinculamos una cosa con la otra», ha asegurado Homs, que ha disculpado al PPC que preside Alícia Sánchez-Camacho de la decisión del Gobierno español de no consignar los 219 millones pendientes de pago: «Nos costaría imaginar que los responsables de esto sean los del PPC».

Pero por la misma razón ha recordado a los populares que no pueden exigir a CiU que apoye ahora los presupuestos estatales en reciprocidad con el aval del PPC a las cuentas de la Generalitat.

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