El denominado pacto de El Caserón, que garantizaba la estabilidad en la dirección del PP vasco, se resquebraja

El hombre que trae de cabeza a Arantza Quiroga

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El hombre que trae de cabeza a Arantza Quiroga
Arantza Quiroga. TAREK

Al final, este PP al que tantas veces se acusa de aburrido y previsible es quien de verdad anima el paisaje político. Fíjense si no en el País Vasco.

A la siempre juiciosa Arantza Quiroga, por ejemplo, le salen estos días contestatarios incluso entre quienes durante meses han sido sus fans más incondicionales.

Es verdad: ya estaban algo sobresaltados con su empeño en convocar de urgencia un congreso extraordinario. Quiroga desea superar el hecho de que fue designada presidenta regional sin el refrendo de la militancia tras la marcha de Antonio Basagoiti.

Me parece impecable su deseo.

Pero claro, las dudas se han agudizado ahora. Porque algunos han comprobado que el denominado pacto de El Caserón (restaurante de Vitoria donde la cúpula popular designó a Quiroga líderesa del PP vasco), que garantizaba la estabilidad en sus cargos de la actual dirección, se resquebraja.

O sea, ha llegado lo que nadie tenía dudas que llegaría.

«No hay ningún giro, sino un perfil distinto en la presidencia», señalaron por aquel entonces los populares vascos al comentar la continuidad de Iñaki Oyarzábal como secretario general, y del resto de los cargos internos, junto a Arantza Quiroga. Si bien en estos meses que han pasado desde el adiós de Basagoiti y la bienvenida a Quiroga, algunas cosas han cambiado.

Quiroga se ha convertido en uno de los referentes con mayor proyección mediática del PP no sólo en su tierra sino por toda España. Y goza además del total apoyo de Mariano Rajoy.

De hecho, el presidente acudirá a El Kursaal de San Sebastián el próximo 8 de marzo para respaldarla en su Congreso.

Además las aguas bajan estos días más revueltas que de costumbre en el PP vasco. No ha gustado a algunos el deseo de su presidenta de relevar al número dos.

Y enseguida ha comenzado a circular que Arantza Quiroga, de persistir en su empeño, se arriesga a toparse con un congreso en el que los compromisarios alaveses se abstengan de darle su apoyo.

A nadie deberían escapársele los peligros de algo así.

El peso alavés es enorme dentro del PP vasco. Sin duda. Pero también es especialmente significativo porque Álava es la provincia de origen de Oyarzábal, actual secretario ejecutivo de Justicia y Libertades en Génova 13, y su estructura provincial la preside Alfonso Alonso, portavoz en el Congreso y miembro del Comité de Dirección del PP.

Es decir, lo que hoy es una riña de ámbito regional de partido corre el riesgo de convertirse, al menos mediáticamente, en un enfrentamiento directo de dos miembros destacados de la dirección nacional con su presidente.

¡Lo que le faltaba al Partido Popular tras el culebrón andaluz!

Tampoco es asunto baladí que del PP de Álava ha salido Santiago Abascal (uno de los dirigentes más significados escindidos para crear Vox) y que esa «fuga» de apoyos a Quiroga también sería interpretada por algunos como un voto de castigo de las bases del partido enfadadas por las políticas de sus mandatarios vascos.

Ahora bien, se mire por donde se mire, sobre todo no puede perderse de vista que Arantza Quiroga debe tener las manos libres para renovar mensajes y mensajerosPorque no es posible seguir con el espectáculo de unos dirigentes que hablan en tropel de todos y de todo, sin jerarquizar los mensajes y sin distinguir que personas lanzan qué mensajes.

 

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Autor

Antonio Martín Beaumont

Antonio Martín Beaumont, politólogo y periodista, es el actual director de ESDiario.com.

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