El 'segundo escalón' de la Generalitat valenciana aborta una reunión convocada por el presidente

La pena del telediario que aplica Alberto Fabra a los suyos causa una rebelión

Le afea su postura ante las imputaciones y amenaza con paralizar la Administración

La pena del telediario que aplica Alberto Fabra a los suyos causa una rebelión
Alberto Fabra PD

Los altos cargos del Consell, el segundo escalón que abarca desde los secretarios autonómicos hasta Subsecretarios, dijeron «basta» a Alberto Fabra a finales de julio 2014.

El presidente de la Generalitat había convocado a todo el «segundo escalón» de la Administración autonómica para celebrar con ellos una jornada de trabajo el pasado 26 de julio, una cita en la que el presidente pretendía abordar asuntos internos y elaborar criterios comunes para afrontar el próximo curso político. Sin embargo, Fabra no contaba con unas dificultades que finalmente darían al traste con la cita y provocarían la suspensión del acto.

Según diversas fuentes de la Generalitat consultadas por El Semanal Digital, desde Presidencia se había avisado en tiempo y forma a los secretarios autonómicos de la convocatoria, pero 24 horas antes de la misma, y tras el habitual Pleno del Consell de los viernes, una «embajada» del segundo escalón del Ejecutivo acudió al Palau para anunciar que no asistirían a la pretendida reunión de Fabra. ¿El motivo?, sencillo: mostrar su disconformidad con la aplicación de la llamada «línea roja» de Alberto Fabra.

Y es que tanto los secretarios autonómicos como los subsecretarios de las Consellerias creen estar «indefensos» ante posibles denuncias de la oposición y se sienten «maltratados» con la actuación del presidente que «ni siquiera escucha ni valora los motivos de la imputación, no entra en detalles o singularidades; firma el cese de personas que dan todo por la Generalitat y por el Consell», explican a este diario las mismas fuentes. Los miembros del aparato administrativo del Ejecutivo valenciano dicen no sentirse respaldados y por este motivo explicaron que no acudirían a la convocatoria.

El plante a toda regla a Fabra (parecido, pero mucho más significativo, al que algunos diputados de la órbita de Eduardo Zaplana realizaron en Les Corts en la primera legislatura de Francisco Camps) cayó como una bomba en Presidencia. Tanto es así que el vicepresidente, Pepe Císcar, una vez más fue el «bombero» elegido para apagar el fuego. Císcar trató de abortar el plante conversando con algún secretario autonómico, pero en esta ocasión su mediación fue infructuosa.

Además del plante, y del posterior bochorno de verse forzado a suspender un acto programado en agenda, los secretarios autonómicos han advertido de que no van a firmar asuntos ordinarios y burocráticos de los que habitualmente reciben en sus Consellerias. Una situación que podría provocar, algunas fuentes aseguran que ya es un hecho, una paralización de la Generalitat Valenciana.

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El Semanal Digital

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