Bajo una falsa apariencia de bondad, se esconde un bicho de cuidado

Los siete pecados capitales de la ‘abuelita’ Manuela Carmena

Los siete pecados capitales de la 'abuelita' Manuela Carmena
Celia Máyer, Manuela Carmena y Mirta Núñez. PD

El polémico espectáculo de títeres para adultos sujeto del escándalo en el Carnaval de Madrid volvió a poner a la alcaldesa, Manuela Carmena, en el punto de mira. Desde su toma de posesión como primera edil madrileña a principios del mes de junio de 2015, no ha pasado ni un año.

Sin embargo, muchas de las medidas y decisiones adoptadas por el Consistorio de la capital de España se han convertido en auténticas polémicas a nivel nacional. Su denominador común parece el ámbito de la Concejalía de Cultura, cuyo responsable vuelve a notar la tierra temblando bajo sus pies, tras la destitución del que fuera el primer concejal del área, Guillermo Zapata, en menos de 48 horas después de acceder al puesto.

Repasamos los ‘pecados capitales’ que ha colgado la comunicación de masas a Manuela Carmena desde su investidura:

-Los tuits de Zapata

No habían pasado ni dos horas de su investidura, y Carmena se enfrentó al primer ‘escándalo’. Unos tuits con chistes sobre el terrorismo etarra y el Holocausto publicados hacía tres años por su recién estrenado concejal de Cultura, Guillermo Zapata, salían a la luz y se difundían como la pólvora, como una promesa de la legislatura que comenzaba. La oposición, con Esperanza Aguirre a la cabeza y el resquemor de no haber logrado la Alcaldía por un escaño, se agarraba a los tuits y pedía ya la primera dimisión del nuevo Gobierno municipal. Los medios de comunicación hicieron el resto y Zapata, en menos de 48 horas, dejaba su cargo al frente de la Concejalía previa petición de disculpas.

-La ‘versión original’ que ofendió a los periodistas

Sabiéndose en el ojo del huracán y presa de una exhaustiva vigilancia de algunos medios de comunicación no afines en busca de nuevos tropiezos del poco experimentado equipo de Gobierno municipal, la alcaldesa crea Versión Original, un apéndice en la web del Ayuntamiento que denunciará las informaciones falsas publicadas apoyándose en datos objetivos, con el fin de evitar debates y ofrecer una información neutral sobre todo proyecto o medida tomada. Lejos de esto, la iniciativa de Carmena causó un intenso escozor a los periodistas, que percibieron ‘Versión original’ como un modo de desacreditar su trabajo.

Días después, y ante la fuerte polvareda levantada desde los medios, la alcaldesa dio marcha atrás introduciendo modificaciones y asegurando que el sitio solo emitiría información municipal que ayudara a complementar las informaciones publicadas.

-Iniciativa social para los universitarios

Los estudiantes se sintieron atacados ante una nueva iniciativa de Manuela Carmena anunciada a principios de octubre. La alcaldesa se proponía poner en marcha un servicio de trabajo social universitario para participar en la limpieza de Madrid. Tras el despido de cientos de barrenderos en Madrid en los últimos años, los universitarios tomaron la propuesta de Carmena como un «castigo», a la vez que se convirtió en el blanco de las burlas de la oposición.

-Pasos en falso sobre la Memoria Histórica

La aplicación de la ley de Memoria Histórica, que incluye eliminar del espacio público nombres de calles, plazas o entidades que exalten al régimen franquista, su represión o la Guerra Civil, fue una de las cuestiones en las que el Ayuntamiento de Madrid se puso manos a la obra. En diciembre de 2015, anunciaron el primer paquete de 30 lugares públicos (vías, plazas, placas de homenaje o monumentos) que serían eliminados y sustituidos por otros. Cultura garantizó que estos habían sido elegidos en primer lugar por la ausencia de duda sobre su relación con el golpe de 1936 o la ejecución de delitos en el seno del régimen franquista.

Sin embargo, llegó un nuevo tropiezo de la Concejalía en la aplicación de esta medida. La retirada de una placa conmemorativa por el fusilamiento de ocho carmelitas en el cementerio de Carabanchel Bajo, sin previo anuncio y que levantó protestas en el barrio, costó a las pocas horas el reconocimiento municipal de que se había tratado de un «error interno». La concejal de Cultura, Celia Mayer, aseguraba que la placa sería repuesta lo antes posible. Esta no se encontraba en la primera relación de símbolos franquistas contemplados por el Consistorio y no incumplía la Ley de la Memoria Histórica.

-La crisis de la contaminación

El Gobierno municipal de Carmena demostró una menor tolerancia que sus predecesores con el problema de la contaminación en la capital. A mediados de noviembre, se disparaban los índices de dióxido de carbono, y la alcaldesa decidía aplicar unas medidas a las que nunca antes se había recurrido: la prohibición de aparcar en la zona azul, es decir, el área de Servicio de Estacionamiento Regulado, que ocupa la almendra central madrileña.

La polémica llegó cuando la alcaldesa realizó una previsión favorable a última hora de la noche durante una entrevista en la radio, que se vio obligada a modificar media hora después con un nuevo repunte en los indicadores de contaminación. Los conductores se levantaron con la confusión del mantenimiento de la restricción, pillando a muchos por sorpresa y generando críticas y protestas por la gestión municipal.

-Y llegaron los Reyes

La llegada de los Reyes Magos a Madrid comenzaba a calentarse con la posibilidad de que las mujeres se disfrazasen de Rey Mago para algunas de las cabalgatas organizadas en los barrios. Carmena apoyó estas iniciativas y aseguró no ver problema en que, bajo los disfraces, fuesen mujeres las que ocuparan el puesto de Sus Majestades de Oriente. La anécdota fue rápidamente interpretada por la oposición como la apertura a una nueva modalidad de representación feminista, la ‘reina maga’, y acusó a la alcaldesa de querer acabar con las tradiciones cristianas. Todavía con el ‘escándalo’ de las mujeres disfrazadas de rey mago calentito, llegó la Cabalgata. Y con ella, la actualidad nacional se colapsó por el debate de gran altura intelectual sobre la caracterización de los Magos de Oriente.

Disfraces coloridos y étnicos, canciones africanas, bailes multiculturales y música de discoteca fueron lanzados como dardos contra la primera Cabalgata de la alcaldesa de Ahora Madrid, quien trató de explicar, con poco éxito, su intención de dotar de un carácter de multiculturalidad al acto cultural.

-Un Carnaval de títeres irreverentes

Y un mes después de la llegada de los Reyes Magos, llegó Don Carnal. Otra vez una cita cultural ha vuelto a servir de catapulta a las fauces de voraces leones para Manuela Carmena. La programación del guiñol «La Bruja y Don Cristóbal», un espectáculo de títeres de cachiporra de tono satírico y para adultos como parte de las actividades infantiles ha provocado el enésimo temblor bajo el suelo de la Concejalía de Cultura.

La historia en la que los títeres ahorcaban a jueces, emprendían la violencia contra monjas y que blandían carteles de ‘Gora Alka-ETA’, dejó a varios padres escandalizados y denunciando lo ocurrido a la Policía, que acudía al lugar de los hechos y detenía a los actores responsables del espectáculo. Acusados de un delito de enaltecimiento al terrorismo, los titiriteros fueron encarcelados durante dos días antes de ser puestos en libertad provisional.

Carmena pidió disculpas por esta mancha en el Carnaval de Madrid, a la vez que se abría una brecha en defensa de la libertad de expresión y del trabajo de los artistas.

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