LA VALENTÍA DE BOADELLA Y EL SECTARISMO DE TV3

El delirante documental que defendía que Colón y Da Vinci eran catalanes fue el más visto de TV3

Boadella alertó del peligro nacionalista ya en 1981 con Operación Ubú, la burla más feroz que se ha hecho hasta ahora de Pujol y CiU

Albert Boadella ha demostrado que a los nacionalistas se los combate con valentía y la libertad.

En Cataluña existe una «epidemia de paranoia» que el genial actor y dramaturgo catalán ha denunciado hasta el hartazgo de tener que marcharse de su tierra asfixiado por tanta demagogia y sectarismo.

El último episodio ha sido la respuesta de Boadella a los «cobardes» que destrozaron unos hermosos cipreses de su casa para recordarle que Cataluña es un país normal y que a todo aquel que se oponga a los postulados del régimen nacionalista será condenado a una muerte civil.–Genio y figura: Boadella responde con un revelador cartel a «los cobardes» que atentaron contra su casa

Eso es que lo han hecho los poderes fácticos en Cataluña, en especial, los medios de comunicación apesebrados con dinero público de todos los catalanes.

Así lo recuerda Boadella al comienzo de ‘Adiós, Cataluña’. Como el Avui que pedía su «exterminio y fusilamiento, carajo» o el Diario de Tarragona le llamó «miserable». Para que luego los Sardá o los Évoles digan que a los nacionalistas los fabrican en Madrid con portadas de La Razón y telediarios de Telemadrid.

Boadella alertó del peligro nacionalista ya en 1981 con Operación Ubú, la burla más feroz que se ha hecho hasta ahora de Pujol y CiU. Ubú president, explicaba el director, «buscaba la respuesta a una incógnita: ¿nos reímos los catalanes de nosotros mismos? Vamos a ver qué sentido del humor tiene Cataluña sobre sus tabúes».

Con el tiempo constató que no les hacía ninguna gracia. Su voluntad de ser distintos al resto de España y de la humanidad –«producto de su sentimiento de inferioridad», según Boadella– era una tarea muy seria para tomarla a chufla. Iban muy en serio, por eso le llamaban ‘fascista’ a todas horas, para recordárselo.

 

 

Gracias a nuestros amigos de Dolça Catalunya sabemos que el documental más visto de TV3 en 2015 fue un delirante reportaje subvencionado que sostiene que Leonardo da Vinci era català. Contó con una media de 50.000 espectadores (0’7%) y una cuota media del 2’9 %.

Visto esto se puede dar el caso de que hasta muchos separatistas se avergüencen de serlo cuando el dinero público se utiliza no para abrir hospitales sino para regar el Institut Nova Història (INH).

Esta entidad nacionalista es la que reivindica que grandes personajes de la historia como Cristóbal Colón, Miguel de Cervantes, Leonardo Da Vinci, Américo Vespucio, Hernan Cortés, Santa Teresa de Jesús, Fray Bartolomé de las Casas, la Mona Lisa o el Lazarillo de Tormes eran, en realidad, catalanes.

Para echar unas risas. En homenaje a Boadella y su valentía. Y a los catalanes de bien que no tragan con estos telepredicadores del odio.

Y una gran cita que le robamos a Evelyn Waugh, que pensaba esto en los años 30 del siglo pasado:

“Hubo un tiempo al principio de los años 20 cuando la palabra ‘bolchevique’ era común, se usaba indiscriminadamente en escolares gamberros, empleados que pedían aumento de sueldos, servicio doméstico impertinente, abogados de extender el derecho de propiedad a los pobres, a cualquier cosa o persona que el hablante desaprobara. El único resultado era impedir la discusión razonable y el pensamiento claro.

Creo que estamos en peligro de un uso similar y entontecedor de la palabra “fascista”. Enviaron hace poco una petición a escritores ingleses (por un comité compuesto por pocos o ningún escritor profesional inglés), pidiéndoles que se definieran, categóricamente, como partidarios del Partido Republicano en España o como fascistas. Cuando los alborotadores son encarcelados se dice que es una “sentencia fascista”; la idoneidad para subvenciones es fascista; la colonización es fascista; la disciplina militar es fascista; el patriotismo es fascista; el catolicismo es fascista; el buchmanismo es fascista; el antiguo culto japonés a su emperador es fascista; el antiguo odio de las tribus galla por el suyo es fascista; la caza del zorro es fascista… ¿Es demasiado tarde para llamar al orden?”.

Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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