Política
A. S. F., agredido por fanáticos independentistas en el Metro de Barcelona, por llevar una bandera española. EP

A traición, sin la mínima advertencia, todo puro odio y sin otro motivo que la bandera española (¡Pillado! Así se baja los pantalones en secreto el cagueta Quim Torra ante los CDR).

Ha sido este 10 de noviembre de 2018, poco después de la manifestación del sindicato Jusapol de la Guardia Civil en Barcelona y el intento de los CDR de boicoterarla (Los Mossos reparten 'media docena de hostias' entre los energúmenos de los CDR, para cubrir el expediente).

Un fanático independentistas ha empujado escaleras abajo en una estación de Metro a A. S. F., un hombre de 30 años, que llevaba una especie de bandolera o riñonera con la bandera española.

Ha sido una agresión gratuita y sin discusión previa, según han coincidido varios testigos.

Los hechos han ocurrido sobre las 14 horas de este sábado en uno de los accesos a la estación de Urquinaona, muy cerca de donde se habían concentrado las dos manifestaciones de signos contrarios.

Un miserable ha empujado a traición a la víctima que ha caído escaleras abajo y ha sufrido importantes golpes en la cara.

Los vigilantes de seguridad han intentado retenerlo, pero el agresor, gracias a la ayuda de un amigo, ha logrado escapar, según han coincidido en explicar fuentes policiales y testigos del ataque.

Cuando han llegado los sanitarios del Sistema de Emergencias Médicas (SEM), el hombre estaba conmocionado, sentado en el suelo, según ha podido comprobar Jesús Hierro de ABC.

La víctima tenía la cara totalmente cubierta de sangre a causa de los golpes que ha sufrido en la cabeza, consecuencia de ser empujado por las escaleras.

Agentes de los Mossos d'Esquadra y de la Guardia Urbana se han personado en el lugar de los hechos. Allí los vigilantes de seguridad y un testigo que ha visto el empujón les han explicado lo que había pasado aunque apenas han podido aportar detalles sobre la descripción del agresor.

Según han explicado a la policía los testigos, la agresión ha sido totalmente gratuita sin ninguna «interacción» ni discusión previa entre ellos.

No han podido aportar excesivos detalles sobre la identidad del agresor: mediana altura y vestía pantalones negros. Las cámaras de seguridad del metro serán imprescindibles para identificarlo.

Están las cámaras de seguridad de Metro, pero faltaría ahora la 'diligencia' de los Mossos y cierto interés de las autoridades, que habitualemnte miran paea otro lado.