La fuga de Puigdemont

¿Sabe alguien dónde anda ahora Marcela Topor, la esposa del atribulado Puigdemont?

¿Sabe alguien dónde anda ahora Marcela Topor, la esposa del atribulado Puigdemont?
Marcela Topor y Puigdemont RS

Desde la fuga de Puigdemont a Bélgica, el 29 de octubre de 2017, apenas ha habido constancia gráfica de encuentros entre el ex presidente y su esposa. Se habló de que Marcela tenía previsto pasar en diciembre el puente de la Constitución con su marido en Bruselas junto con las niñas, pero finalmente no se pudo confirmar que hiciera el viaje. En Navidad, se vio Puigdemont celebrar la fiesta únicamente con sus simpatizantes catalanes huidos con él a la capital belga. Sin embargo, una foto publicada por el diario ABC, al parecer filtrada por los servicios secretos españoles, siempre pendientes de los movimientos del líder fugado, muestra a Puigdemont y a su esposa tomando las uvas el día 31 de diciembre con Miquel Casals, líder del movimiento independentista Terra Lliure, y a la esposa de éste.

Pero ahora Puigdemont ya es un ciudadano normal, localizado y localizable, eso sí, en prisión, y acusado entre otras cosas de sedición por la Justicia española, un delito grave reconocido también por las leyes alemanas. Tarde o temprano, según se vaya concretando su situación, Puigdemont tendrá derecho a recibir la visita de su familia. Por fin, según recoge Informalia.

Ese distanciamiento que ha vivido el matrimonio en estos cinco meses, no significa que Marcela Topor se haya desentendido de la suerte de su marido. Puigdemont no ha tenido nunca un aliado más fiel e incondicional a su causa que esta rumana de 40 años, 15 más joven que el líder independentista, a la que conoció cuando ella tenía solo 20 años, en 1998, cuando ella formaba parte de una compañía de teatro rumana, que participaba en Girona en un festival de amateurs. Entonces, Carles Puigdemont ejercía ya como periodista, aunque no había hecho esa carrera. Después de abandonar los estudios de Filología catalana empezó a trabajar como cronista deportivo en un periódico modesto de Girona, fue redactor del diario El Punt, que dejó para tomarse un tiempo sabático y recorrer Europa haciendo reportajes, hasta llegar a promotor de la Agència Catalana de Notícies (ACN) y más tarde ejercer en el periódico Catalonia Today, dirigido a los extranjeros que visitaban Cataluña.

Cuando empezó tratar a la joven y hermosa rumana de piernas interminables, licenciada en Filología inglesa por la Universidad de Bucarest, Puigdemont encontró en ella admiración y complicidad. Marcela procedía como él de una familia modesta, junto a la que había soportado la feroz dictadura de Ceucescu. Y con ese sentimiento de injusticia, Topor entendió enseguida la radical militancia catalanista de Carles Puigdemont y su creencia ciega de que Cataluña no era España. Después de su primer encuentro en Girona, en el que parece que hubo flechazo recíproco, Puigdi y Mars, como les llamaban sus respectivos amigos, no dejaron de escribirse y llamarse por teléfono, en un noviazgo sin pausas que acabó en boda en el año 2000. La ceremonia civil se celebró en Rosas, el pueblecito con canales en la costa de Girona. Y la religiosa en una iglesia ortodoxa de Rumanía poco después.

VÍDEO DESTACADO: Esto responde la mujer de Puigdemont cuando le preguntan si tiene miedo a que metan en la cárcel a su marido

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