Continúa el éxodo de médico de las islas

El Gobierno socialista de Baleares exige hablar catalán para tocar en una orquesta donde se dirige en inglés

El decreto de imposición del catalán ha creado “ciudadanos de segunda con menos derechos que los demás, a pesar de que pagamos los mismos impuestos”.

El Gobierno socialista de Baleares exige hablar catalán para tocar en una orquesta donde se dirige en inglés
Orquesta Sinfónica de las Islas Baleares. PM

Se trata de una orquesta en la que más de la mitad de sus miembros son extranjeros, empezando por su director, el japonés Joji Hattori, quien además se dirige a los músicos en inglés

En la convocatoria de una bolsa de trabajo para cubrir plazas vacantes se solicita a los aspirantes a ingresar en la orquesta un nivel B2 de catalán.

La salida de médicos y enfermeras de Balearas no cesa. Desde incluso antes de que el Gobierno de la socialista Francina Armengol y sus socios nacionalistas de MES (con el apoyo de Podemos) aprobara el decreto que impide a los médicos enfermeras cobrar la carrera profesional (complemento salarial que premia la formación sanitaria) o acceder a un traslado si no tienen el título A2 de catalán.

El último caso ha sido adelantado este miércoles por El Mundo.

Se trata de un matrimonio de médicos. Ella, otorrinolaringóloga; él, médico de familia en Mallorca. Vuelven a Málaga, de donde Irene Mayorga salió hace tres años por la precariedad de los contratos de trabajo en Andalucía. Ahora, embarazada de siete meses, vuelve a su tierra natal.

«Un lugar donde, además, mi hijo pueda estudiar en castellano porque en Baleares es imposible si no lo llevas a un colegio privado», según recoge Libertaddigital.

El de estos médicos no es el único caso conocido este miércoles 11 de abril de 2018.

El Gobierno de socialistas y nacionalistas ha convocado las bases para confeccionar una bolsa de trabajo temporal en la Orquesta Sinfónica de las Islas Baleares en las que se exige a los candidatos un nivel de catalán B2.

Se trata de una orquesta en la que más de la mitad de sus miembros son extranjeros, empezando por su director, el japonés Joji Hattori, quien además se dirige a los músicos en inglés.

El otro director, el madrileño Pablo Mielgo, lo hace en castellano. Sin embargo, al contar con plaza en propiedad, esta medida no les afecta, como tampoco a los violinistas Smerald Stahiu, Gina Nicola, Jennifer Peck, Andrei Melkumov, Beth Super, Christine Schedukat o Ferenç Racz; o a los contrabajistas Martin Gregg, Josef Szafrañski, Philip Dawson o Wojciech Sobolewski.

La falta de oposiciones desde años hace para este organismo público hace que gran parte de la Sinfónica se alimente de una bolsa, también formada en su mayoría por extranjeros, y que en su mayoría se verán excluidos por la exigencia del catalán.

Una de ellas es la chelista rusa Ella Carberry, quien desde 2005 es convocada todos los meses para formar parte de la Sinfónica.

«Es muy raro, no sé para que se necesita el catalán para tocar el chelo, o la flauta. Cualquier músico, independientemente de lo bueno que sea, o su experiencia, estará en desventaja con cualquier otro profesional que tenga el catalán».

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