El escrito de defensa del antidisturbios advierte a Interior de que, si le sanciona, podría cometer "un delito de prevaricación"

El mosso que espetó a un idiota «la república no existe» argumenta que es un «dato objetivo»

El agente autonómico presenta a la Generalitat un escrito de alegaciones que niega que hubiera intención de insultar en las expresiones "idiota" y "fills de puta"

Tiene más razón que un santo («¿Qué república ni qué ‘collons’? La república no existe, idiota»: la respuesta de un mosso a un CDR).

El agente de la Brigada Móvil (BRIMO) de los Mossos d’Esquadra sometido a expediente disciplinario por el Departament d’Interior de la Generalitat cantalana por decirle a un manifestante y agente rural «La República no existe, idiota», ha presentado alegaciones en su defensa (El mosso que dejó en bolas con una soberbia frase a Sánchez y a Torra: «La república no existe, idiota»).

Argumenta el policía autonómico que cuando lo dijo estaba cansado y acosado, que la famosa frase forma parte de una conversación mucho más amplia y que no tenía intención alguna de insultar (¿Sabes lo que tuvo que tragar el mosso Octavio antes de decirle al indepe «¡la república no existe, idiota!»?).

En un escrito recibido este 9 de abril de 2019 por la Direcció General de Policia, el abogado del antidisturbios, José María Fuster-Fabra, advierte a Interior de la comisión de «un posible delito de prevariación» y de un «agravio comparativo» (Cacería ‘indepe’ contra el mosso de «la República no existe»: Torra quiere arruinarle la vida).

El policía le espetó la frase a un agente rural que acudió con su uniforme reglamentario a la manifestación, y se opuso así vestido al antidisturbios.

El agravio comparativo, según el escrito, residiría en la falta de sanción al agente rural, mientras se castiga al policía por «una actuación de oficio de la División de Asuntos Internos».

Y, abunda el informe de alegaciones, como las actuaciones de oficio de un órgano sancionador como ese «no pueden ser aleatorias o al capricho de sus responsables» o por «indicaciones que puedan provenir de otras instituciones», podría incurrirse en la prevaricación.

La República no existe

Sostiene que la primera parte de la frase «la república no existe» es un dato absolutamente objetivo reconocido unánimemente incluso por los propios políticos imputados en el procedimiento que se sigue ante el Tribunal Supremo» y que el término «idiota» significa, entre otras acepciones, «que carece de toda instrucción».

El abogado sostiene que el hecho de «que un funcionario agente rural vaya a una manifestción apoyando a los manifestantes y oponiéndose y culpabilizando a otros funcionario mosso d’esquadra que está cumpliendo con su trabajo es una escena en sí misma inaudita».

Y añade que el agente rural tuvo una actuación «propia de una persona carente de toda instrucción», pues «es obvio que no es propio de un funcionario uniformado una actuación semejante».

Las alegaciones piden a Interior que considere el contexto en el que se produjeron los hechos. El escrito recuerda lo declarado por compañeros del encausado, en el sentido de que aquel día, el pasado 21 de diciembre, jornada de manifestaciones en Barcelona contra la celebración del Consejo de Ministros en la Llotja de Mar, «los manifestantes adoptaron una actitud hostil» y «les gritaban y les insultaban durante horas».

Había, según el escrito, 3.000 personas en la protesta, una masa desde la que los mossos de la BRIMO, además de recibir «insultos y violencia verbal», recibieron también «botellas, latas, piedras y (….) golpes de puños y patadas».

El informe de alegaciones recuerda también, en la voz de un cabo de los Mossos, que «intentaron dialogar y posteriormente tuvieron que cargar porque los manifestantes de primera línea estaban muy exaltados y querían acceder a la zona de la Llotja de Mar».

Al límite

El vídeo de aquel intercambio de palabras («Jo defenso la República», le dijo al mosso un agente rural vestido con su uniforme; «Qué república ni qué collons, la república no existeix, idiota», le contestó el policía) se mantiene como uno de los más vistos del procés en redes sociales, y ha sido utilizado tanto por independentistas para criticar a los mossos como por unionistas para felicitar al agente.

Para el letrado del agente, a las tres de la tarde de aquel 21 de diciembre, los policías estaban «en condiciones que podemos considerar como límite».

Los Mossos desplegdos en la zona trabajaron aquel día desde las cinco de la mañana hasta las cinco de la tarde y «se enfrentaron en unas condicones de absoluta inferioridad numérica» mientras «iban teniendo conocimiento a través de las comunicaciones de que había compañeros heridos por las pedradas, los golpes, etc», dice el escrito.

La defensa pone en conocimiento de Interior que el famoso momento de la frase, millares de veces replicado en internet, muestra solo unos segundos «de una conversación que duró muchos minutos para intentar que los manifestantes desistiesen de su actitud», en palabras del propio agente encausado.

En su declaración ante sus superiores, el antidisturbios relata que «estuvo durante muchos minutos intentando que aquella persona -el agente rural al que se dirigió- se fuese del lugar, pero hacía caso omiso a las indicaciones verbales».

Cómo de grave es decir «idiota»

El mosso ha querido aclarar que con su frase «no se refería a las personas que se manifestaban pacíficamente, sino a los manifestantes que estaban creando alborotos, increpando y agrediendo verbal y físicamente a los compañeros de la BRIMO», consta en su declaración.

Interior de la Generalitat valora si castigar con hasta 14 días de suspensión de empleo y sueldo al agente, o con sacarle de su actual destino, por una falta leve que consistiría en proferir insultos.

Contra esa propuesta, de la que ha informado la División de Asuntos Internos de los Mossos, el escrito de alegaciones argumenta que la palabra «idiota» se dijo «en una conversación entre dos funcionarios. Dijo idiota sin querer ofenderle (…) lo que quería era colaboración entre funcionarios».

Igualmente, el mosso argumenta que cuando aludió a unos «hijos de puta», se refería a «los manifestantes que habían herido a sus compañeros durante el dispositivo».

El escrito considera ese insulto como «una expresión de carácter absolutamente genérico» y «coloquial» que no fue «dirigida a nadie en concreto».

Las alegaciones del mosso expedientado concluyen pidiendo que «se oficie a la Conselleria d’Agricultura para la averiguación sobre si se ha producido la apertura de expediente sancionador al agente rural».

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