Los cadáveres de Beltrán y Sololuze llevan sepultados desde el 6 de febrero, día en el que el vertedero sufrió un derrumbe

Detenidos el propietario y dos responsables del vertedero de Zaldibar, donde llevan 5 meses enterrados dos trabajadores

Días antes de producirse el colapso de la escombrera habían tenido conocimiento de la aparición de algunas grietas en la misma, sin que se detuviesen los trabajos de descarga de residuos

Detenidos el propietario y dos responsables del vertedero de Zaldibar, donde llevan 5 meses enterrados dos trabajadores
Iñigo Urkullu (PNV). PD

Lo acongojante es que los dos trabajadores llevan ya 5 meses desaparecidos, enterrados bajo toneladas de escombro, sin que nadie, ni en el Gobierno Vasco ni en los medios de comunicación a su servicio, haya dicho esta boca es mía.

Por orden del juez, la Ertzaintza detuvo este 21 de julio de 2020 a tres directivos de la empresa Verter Reciclyng 2002, propietaria del vertedero de Zaldibar (Vizcaya), que el pasado mes de febrero sufrió un derrumbe de miles de toneladas de residuos almacenados en él, lo que ocasionó que quedaran sepultados dos trabajadores de la escombrera que aún no han sido encontrados.

Los detenidos son el propietario de la escombrera, Luis Barinaga; la administradora única de la empresa Verter Recycling 2002, Arrate Bilbao, y el director técnico del vertedero.

La causa por el derrumbe se instruye en dos juzgados del País Vasco, según estas fuentes: en uno de Durango (Bizkaia) se lleva la desaparición de los dos empleados sepultados por los escombros, Joaquín Beltrán y Alberto Sololuce, y en otro de Eibar, las denuncias por los supuestos delitos contra los derechos de los trabajadores y contra el medio ambiente.

La Ertzaintza remitió a principios del pasado mes de junio un informe a uno de estos juzgados en el que informaba al instructor de que apreciaba «indicios de criminalidad» en la gestión del mismo.

En otro informe enviado a la Fiscalía del País Vasco por la consejería vasca de Medio Ambiente también se aportaba el reconocimiento de la empresa de que días antes de producirse el colapso de la escombrera habían tenido conocimiento de la aparición de algunas grietas en la misma, sin que se detuviesen los trabajos de descarga de residuos.

Tanto la Ertzaintza como la consejería vasca de Medio Ambiente apreciaban en sus informes la posible comisión de dos delitos, uno contra los recursos naturales y el medio ambiente, por ponerse en «riesgo grave» el entorno natural y «la salud de las personas», y un segundo contra los derechos de los trabajadores.

El 6 de febrero, hacia las 16 horas de la tarde, se produjo el derrumbe de la escombrera, que sepultó a los dos empleados que se encontraban en la zona de la báscula del vertedero en ese momento, Joaquín Beltrán y Alberto Sololuce, y que invadió la calzada de la autopista que une Bilbao con San Sebastián, provocando el corte de la vía al tráfico durante varios días.

A la gravedad del colapso del vertedero, único caso habido en Europa, se unió el descubrimiento de que en el mismo se habían almacenado residuos que contenían amianto, material tóxico para el que la escombrera no tenía autorización para aceptar su depósito.

 

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