José Luis Martínez-Almeida declaró la guerra abiertamente contra los okupas.
Tras haber desalojado de un edificio por tercera vez en menos de tres años, el alcalde de Madrid dejó claro que «con los indeseables que pretenden vivir por la cara: nada de nada».
Las duras palabras del ‘popular’ llegaban justamente después de que la Policía Nacional desalojaba este martes 24 de mayo al colectivo que se había afincado en la calle Cruz, número 5 de Madrid, que pertenece a la empresa a One Shot Hotels.
«Estoy seguro de que los madrileños prefieren que ahí haya un hotel que genere empleo, prosperidad y mejore el desarrollo económico de la ciudad frente a una serie de personas sin oficio ni beneficio que lo que hagan es okuparlo para su exclusivo beneficio», indicó Martínez-Almeida frente a las críticas de La Ingobernable, que decía desarrollar una oficina de derechos sociales en el edificio del distrito Centro.
«Una vez más, aquellos que prefieren seguir enriqueciéndose a costa de hacer más hoteles vuelven a desalojar un centro social. Una evidencia más de la ciudad que quieren: nos quieren robar el centro de Madrid y dejar una ciudad muerta llena de hoteles», reza el comunicado de los okupas.
Sin embargo, el alcalde lanzó una dura amenaza a los okupas de extrema izquierda: “Que quede claro que hay una tolerancia cero con la ocupación ilegal. Que los que quieren vivir por la cara no son bienvenidos en esta ciudad. Que los que quieren hacer de la convivencia un patrimonio exclusivo suyo no son bienvenidos”.
A lo que recalcó: “que lo tengan muy claro… los okupas no van a tener cabida ni lugar y que, si se les ocurre ocupar un edificio, nosotros inmediatamente pondremos todos los medios para desalojarlo lo antes posible”.
Los okupas no tienen sitio en Madrid. pic.twitter.com/zfr926zXhl
— José Luis Martínez-Almeida (@AlmeidaPP_) May 25, 2022
Se trata de la tercera vez que este colectivo se afinca en un inmueble de grandes dimensiones. El primero, el que dio nombre a las decenas de integrantes, fue el edificio ubicado en Prado 30 o calle Gobernador.
En mayo de 2007, durante el mandato de Manuela Carmena, el colectivo okupó el espacio para desarrollar actividades sociales y políticas. Fue con la llegada del actual Gobierno municipal de PP-Cs cuando se actuó. En noviembre de 2019 fueron desalojados.
En abril de 2020, La Ingobernable volvió a okupar un edificio público en Madrid, esta vez entre el museo de El Prado y El Retiro. La pandemia hizo la labor propia de la Policía. Y no fue hasta mayo de 2021 cuando se hicieron con el inmueble de la calle Cruz para instalar una Oficina de Derechos Sociales. Sus precedentes dan lugar a una posible nueva okupación. De nuevo, el alcalde advierte: «Si se les ocurre okupar un edificio, nosotros inmediatamente pondremos todos los medios para desalojarlos lo antes posible».
El ridículo de UGT
El sindicato, que en varias oportunidades se mostró a favor de los okupas, se rasgó las vestiduras para exigir que se desaloje su sede situada en la Calle Hortaleza 88, en el centro de la Ciudad de Madrid.
El edificio, de 1623, que fue un convento de Santa María Magdalena, fue adquirido por UGT en 1987 y fue su sede principal hasta 2017, explica Rebelión o Extinción, que añadió que el sindicato alquiló el inmueble a una empresa para desarrollar actividad hotelera.
Es importante recordar que UGT, por ejemplo, publicó en marzo de 2019 un tuit donde afirmó: UGT demanda garantizar una solución habitacional antes de emprender cualquier desahucio, lo que implica una mayor coordinación entre la Administración de Justicia y los Servicios Sociales, dotándolos de los medios y recursos necesarios”.
Sin embargo, el discurso cambió radicalmente poco más de un año después, cuando se trató de su ostentosa sede la que está siendo okupada.
A través de un comunicado, el sindicato afirmó que “un grupo organizado ha ocupado la sede de la Unión General de Trabajadoras y Trabajadores”. Se trata, según UGT, de “un edificio perteneciente en su totalidad al sindicato, y que ha sido pagado y costeado con el sacrificio de millones de personas trabajadoras a través de sus cuotas”.
Irónicamente, UGT cargó contra ciudadanos de izquierda y extrema izquierda, quienes son justamente los que más siguen el discurso promovido por parte del sindicato que está plegado a los intereses del Gobierno PSOE-Podemos.
En este sentido, no dudó en acusar a “un grupo de ultraizquierda radical, que no tiene en cuenta los intereses de las personas trabajadoras de este país, ocupando los edificios de los sindicatos de clase”.
Además, al mejor estilo de un ‘buen patrón’, UGT recordó al grupo de “ultraizquierda radical” que el sindicato y su dirección “tiene la potestad de decidir la gestión de su patrimonio como considere oportuno…”.
