La hemeroteca vuelve a dejar retratado al Gobierno Sánchez.
Esta vez en materia de inmigración.
Concretamente del pernicioso decreto de regularización masiva.
El Ejecutivo catalán del socialista Salvador Illa ha presentado una enmienda al Real Decreto de regularización extraordinaria de medio millón de inmigrantes —impulsado por el gabinete de Pedro Sánchez— que introduce de facto el conocimiento del catalán y de otras lenguas cooficiales como requisito para renovar el permiso de residencia tras el primer año.
La medida, pactada con ERC y anunciada este 19 de febrero de 2026, obliga a los inmigrantes regularizados a «iniciarse en el aprendizaje de las lenguas oficiales» de la comunidad autónoma donde residan durante ese primer año de autorización inicial.
Cada autonomía podrá decidir cómo articular y acreditar esos conocimientos, pero en Cataluña el mensaje es claro: el catalán se convierte en un elemento de «integración lingüística» indispensable para consolidar la residencia y evitar la pérdida del permiso.

El Ejecutivo de Pedro Sánchez había sido tajante semanas atrás: el idioma no sería un requisito para acceder a la regularización ni para obtener el permiso inicial de residencia y trabajo. Fuentes del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones lo reiteraron expresamente cuando Juntos por Cataluña exigió acreditar un nivel mínimo de catalán a cambio de apoyar la delegación de competencias en inmigración. La respuesta oficial fue rotunda: «La lengua no es un requisito para denegar un permiso».
Tanto fue así que en una entrevista el 6 de marzo de 2025 en ‘Más de Uno’ (Onda Cero) con Carlos Alsina, la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y portavoz del Gobierno, Elma Saiz, aseguró que la lengua no sería requisito obligatorio para el proceso regulador:
La lengua no es un requisito para denegar un permiso, para expulsar a una persona de nuestro país, para prohibir la entrada en nuestro país. A esta delegación de competencias se le va a aplicar la normativa vigente en materia lingüística. Y el marco, la ley de extranjería, no es un requisito el conocimiento de una lengua.

