La carrera electoral en Castilla y León se intensifica con un futuro incierto. Los últimos sondeos indican que el Partido Popular, bajo la dirección de Alfonso Fernández Mañueco, se posiciona como el favorito, aunque sus números lo dejan lejos de la mayoría absoluta, cifrada en 42 escaños.
Significativo, por venir de donde viene y dado su sesgo sanchista es el titular de El País de este lunes 9 de marzo de 2026: «VOX roza el 20% en Castilla y León mientras el PP de Mañueco se estanca».
Y los del Grupo PRISA, ya en el subtítulo, añaden: Los ultras suben más de tres puntos en intención de voto, según un barómetro de 40dB. El PSOE sufre un descenso, pero evita el descalabro de otras autonomías
Por ahí van los tiros a menos de una semana de la votación.
Encuestas como las de GAD3 para ABC y Hamalgama Métrica para Vozpópuli muestran un PP casi empatado con el PSOE, que resiste firme a pesar de los desafíos. Se estima que Mañueco podría mantener los 31 escaños obtenidos en 2022 o incluso sumar uno o dos más, pero su capacidad para gobernar dependería del apoyo de un VOX robustecido.
Este contexto resulta más complejo en comparación con lo que ocurre en Extremadura y Aragón, donde los populares también han perdido terreno recientemente. En esta ocasión, una alianza entre el PP y VOX podría alcanzar hasta 49 escaños, representando un 53,8% del voto. Aunque esto constituiría una mayoría cómoda, estaría sujeta a la dependencia del sector más duro de la derecha.
El PSOE, por su parte, se mantendría con alrededor de 26-27 procuradores, mientras que partidos menores como Unión del Pueblo Leonés (UPL) e Izquierda Unida (IU) podrían captar algunos votos. La desaparición de formaciones como Podemos, Ciudadanos, Por Ávila y la caída de Soria ¡Ya! están redistribuyendo los apoyos hacia los grandes bloques.
Escenario detallado de las encuestas
Los datos aportados por las encuestas recientes ofrecen una visión más clara del panorama electoral. Según la encuesta de NcReport para La Razón, al PP le correspondería un 35,6% de los votos, lo que se traduciría en entre 32 y 33 escaños. El PSOE, por su parte, mantendría un 27,6% (26-27 escaños), mientras que se prevé que VOX suba a un 17,9% (15-16 escaños). Las formaciones menores obtendrían resultados modestos: la UPL alcanzaría un 4,9% (3 escaños) e IU, un 3,8% (1 escaño). En contraposición, el partido morado sufriría una caída significativa al situarse en solo el 2%.
En otra línea de análisis, la encuesta realizada por Hamalgama Métrica para Vozpópuli estima que para Mañueco, el resultado sería exactamente de 31 escaños —igual que en las elecciones pasadas— pero con una ganancia de 15.747 votos adicionales (+1,8%). En este contexto, se anticipa que Vox podría incrementar su representación con unos dos o tres procuradores gracias a los votos perdidos por otros partidos; mientras tanto, el incremento del PP sería más modesto, sumando solo entre dos y tres escaños. La encuesta de GAD3 para ABC también confirma este empate técnico entre PP y PSOE, dejando claro que los populares necesitarían un Vox fortalecido.
| Encuesta | PP (escaños) | PSOE (escaños) | Vox (escaños) | Suma PP+Vox |
|---|---|---|---|---|
| NcReport (La Razón) | 32-33 | 26-27 | 15-16 | 47-49 |
| Hamalgama Métrica (Vozpópuli) | 31 | ~25 | +2-3 (17-18 est.) | 48-49 |
| GAD3 (ABC) | ~31-33 | ~26 | Reforzado | 49 |
Este panorama deja al partido popular a entre 12 y 14 escaños de alcanzar la mayoría absoluta, lo que obligaría a buscar alianzas. Así, mientras que el líder regional intenta evitar las pérdidas sufridas por otros barones populares en lugares como Extremadura o Aragón —donde han cedido tanto votos como escaños— aquí parece lograr estabilizarse.
Antecedentes y claves del tablero
El ciclo electoral en Castilla y León está marcado por una rápida sucesión tras las elecciones anticipadas de 2022 que impulsaron a Mañueco al poder con el apoyo fundamental de Vox. Aquella victoria evitó la formación de un tripartito progresista y consolidó al PP en la región.
Ahora, mirando hacia el próximo día 15 de marzo de 2026, pesa sobre todos los actores políticos el desgaste del Gobierno Sánchez; casos recientes como el escándalo relacionado con Ábalos y diversas tensiones internacionales han desviado la atención pública. Sin embargo, localmente el PSOE sigue resistiendo con una oposición firme.
En este sentido, VOX parece beneficiarse del desmoronamiento de la izquierda alternativa. Con Podemos y Ciudadanos prácticamente desaparecidos del mapa político regional y las formaciones locales como Por Ávila o Soria ¡Ya! perdiendo fuerza; esto podría traducirse en ganancias significativas para Abascal quien podría sumar entre tres a cinco procuradores más. Aunque el PP aumente sus votos absolutos respecto a elecciones anteriores, su empate técnico con PSOE complica cualquier intento por gobernar sin apoyos externos. En comparación con lo sucedido en Extremadura —donde perdieron escaños— o Aragón —con una notable erosión— aquí Mañueco parece estabilizarse aunque no despegar completamente.
Por cierto, imaginen a Mañueco tratando de negociar con VOX como si estuviera regateando en uno de esos mercadillos típicos vallisoletanos; ofreciendo consejerías a cambio de estabilidad política. No es tan sencillo como podría parecer.
Posibles consecuencias y dinámicas
Si estos pronósticos se confirman finalmente, Mañueco lograría gobernar junto a VOX sumando hasta 49 escaños y superando así el umbral del 53% del voto total. Esto le otorgaría una posición sólida frente a Madrid donde Sánchez presiona cada vez más fuerte. El PSOE quedaría relegado a una oposición robusta con sus aproximadamente 26 escaños listos para ejercer control sobre la gestión popular. Por otro lado, UPL podría jugar un papel bisagra en temas específicos relacionados con León; no obstante su representación limitada a solo tres procuradores restringe su influencia.
Sin embargo hay riesgos: si VOX no logra repuntar lo suficiente podría dejar al PP rondando los 31 escaños obligándolos a considerar abstenciones o incluso formar una minoría inestable. En caso extremo podríamos enfrentarnos ante unas nuevas elecciones o pactos imposibles entre fuerzas políticas dispares. Comparado con lo vivido en Extremadura —donde hubo pérdidas netas— o Aragón —con erosión significativa— Castilla y León presenta al PP una oportunidad: Mañueco aumenta sus votos aunque sea mínimamente.

