UN DESASTRE MUY BOCACHANCLA

El miserable bagaje de ‘Chiqui’ Montero y lo que la gran verdulera tiene que explicar a los andaluces

La candidata del PSOE a la presidencia de la Junta de Andalucía dice que es la mujer más poderosa de la democracia… pero va al matadero

María Jesús 'Chiqui' Montero (PSOE)
María Jesús 'Chiqui' Montero (PSOE). PD

Crudo lo tiene la paisana.

La candidata del PSOE a la presidencia de la Junta de Andalucía dice que es la mujer más poderosa de la democracia… pero va al matadero.

María Jesús Montero, conocida como ‘Chiqui’ en ciertos círculos políticos, ha provocado un auténtico revuelo en las redes sociales con una autodefinición que ha sonado a arrogancia: se describió como «probablemente la mujer, sin duda, con más poder en la democracia» que se presenta a las elecciones autonómicas en Andalucía. Además del egocentrismo de destila, una vez más, Montero ha vuelto a dejar claro que su calidad oratoria es pésima y que su dominio del lenguaje es muy bajo. Y es que meter en una misma frase conceptos radicalmente opuestos como «probablemente» y «sin duda» es algo habitual en ella. Y cuando se le recuerda lo mal que habla se hace la ofendida y dice que se meten con su acento andaluz. Y no, lógicamente, no es por eso. La fonética, la pronunciación y el uso de modismos regionales de un idioma no son incultura. No saber usar correctamente las palabras en función de su significado, sí.

Por otra parte, la afirmación, hecha en la sede del PSOE andaluz, pretendía poner de relieve su «generosidad» al dejar el Gobierno central para «salvar» los servicios públicos. Sin embargo, ha desatado un torrente de críticas y risas. Desde el PP, no han dudado en comentar: «No tiene abuela», tildándola de «basura política».

El desconcierto no proviene únicamente del exterior. Dentro del propio PSOE-A, su llegada como secretaria general desde febrero de 2025 genera recelo. Fuentes internas mencionan que es una candidata «forzada» por Pedro Sánchez, quien llega con promesas de revitalización para las elecciones del 17 de mayo, aunque mantiene su escaño en el Congreso como un «paracaídas». Su táctica consiste en convertir la cita electoral en un referéndum sobre la sanidad pública bajo el gobierno de Juanma Moreno, acusando recortes y privatizaciones, aunque las encuestas no son favorables para el PSOE.

Un eco que genera divisiones

Montero ha enviado una carta a la militancia instando a defender «lo público» y a promover el cambio, recordando los logros pasados del PSOE en Andalucía. Habla de un «proyecto ilusionante» y apela a los sentimientos: «Por todos los que esperan una operación o una ayuda de dependencia». Sin embargo, su forma de hablar en tercera persona –»María Jesús Montero decide presentarse»– ha sido el punto álgido de la controversia. En las redes sociales, memes y tuits la comparan con personajes narcisistas, y hasta dentro del PSOE-A murmuran sobre una aparente «desconexión» con la base territorial.

La respuesta del PP no se ha hecho esperar. La acusan de ser «basura política» por su gestión al frente de Hacienda, donde solo presentó presupuestos tres veces durante sus ocho años de mandato, incumpliendo así la Constitución. Su despedida en el Congreso dejó huella: un “ladran, luego cabalgamos” dirigido a la oposición polarizó aún más el clima político. Mientras tanto, ella defiende su trayectoria: médica en el Hospital Virgen del Valme, consejera de Salud y Hacienda en la Junta y posteriormente vicepresidenta primera.

Las sombras de corrupción que la rodean

Lo que Montero deberá justificar ante los andaluces no es solo su ego desmedido. También está el miserable bagaje de sospechas que pesa sobre su equipo. Su ‘número tres’ en Hacienda y el expresidente de la SEPI están bajo investigación por supuestas mordidas. Asesores y colaboradores implicados en tramas corruptas rodean su figura mientras ella se aferra a su acta de diputada como símbolo de inmunidad parlamentaria. En un artículo detallado de Libertad Digital se analiza este historial, exigiendo transparencia ante las urnas.

  • Investigaciones clave: El ‘número tres’ de Hacienda bajo sospecha por contratos irregulares.
  • Expresidente SEPI: Acusado de recibir comisiones ilegales en adjudicaciones públicas.
  • Otros colaboradores: Ayudantes involucrados en casos que olían a enchufismo.

Estas sombras contrastan brutalmente con su imagen de “salvadora”. El PSOE-A, históricamente considerado el granero socialista, está perdiendo votos: las encuestas anticipan una caída frente al PP de Moreno, quien gobierna con mayoría absoluta desde 2022.

Montero insiste en su «valentía» para impulsar un nuevo andalucismo; sin embargo, el descontento persiste. ¿Logrará convencer a una militancia que percibe su candidatura como una imposición desde Madrid? Las agrupaciones provinciales llevan trabajando desde 2025 en un proyecto propio que ahora queda eclipsado por Ferraz.

Para rematar: Montero entró en política como independiente en 2002, pero su salto como candidata autonómica coincide curiosamente con su 60 cumpleaños este febrero. Andalucía, con sus 8 millones de habitantes, no ha tenido presidenta socialista desde José Antonio Griñán, quien dimitió debido al caso ERE. Y ya en las redes sociales, su frase en tercera persona ha alcanzado lo más alto: más de 50.000 menciones en tan solo 24 horas.

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