Podemos en Andalucía está atravesando su momento más crítico.
De conseguir 15 diputados y más de 590.000 votos en 2015, bajo la dirección de Teresa Rodríguez, ha decidido ahora integrarse en Por Andalucía, que es liderada por Antonio Maíllo de Izquierda Unida (IU).
Esta coalición, que reúne a siete partidos, se presenta el próximo 17 de mayo como un último intento por mantenerse a flote en un entorno electoral complicado. Las encuestas no son optimistas: el bloque de la izquierda radical tiene pocas posibilidades de alcanzar los 55 escaños necesarios para desafiar el gobierno de Juanma Moreno.
Esta decisión puede interpretarse de dos maneras. En público, los morados aseguran que priorizan cuestiones como la sanidad y la vivienda sobre los intereses partidistas.
Sin embargo, en privado reconocen que esto no refleja su verdadero peso en la política andaluza, aunque desean evitar ser considerados los responsables de una derrota que parece inminente.
En 2018, bajo el nombre de Adelante Andalucía, solo lograron sumar 17 escaños, un resultado inferior a los 20 que obtuvieron por separado tres años antes.
Ahora, con Por Andalucía marcando un escaso 5,9% en las encuestas, corren el riesgo de perder su grupo parlamentario si caen a cuatro diputados.
El retroceso andaluz no es un caso aislado. Podemos ha visto disminuir sus apoyos en 73.000 votos en apenas dos meses en comunidades como Aragón y Castilla y León, donde han quedado fuera de sus respectivas asambleas. En Aragón, pasaron de contar con 14 escaños hace diez años a obtener solo 6.478 votos recientemente. La única excepción ha sido Extremadura, donde lograron aumentar sus escaños al aliarse con IU. Sin embargo, el panorama para el 17M se presenta como una prueba crucial para las elecciones generales; aunque el pacto actual parece más bien un maquillaje frente al empuje del PP y Vox.
Los errores cometidos por Pablo Iglesias, fundador del partido morado, pesan como una carga pesada sobre la formación. Su obra Enemigos íntimos está repleta de resentimiento hacia figuras como Yolanda Díaz, Íñigo Errejón, o incluso hacia periodistas como Antonio Ferreras. Además, advierte a Pedro Sánchez sobre posibles consecuencias legales y critica las alianzas con ministros “de derechas” como la socialista Margarita Robles. En su canal de YouTube, conocido como Canal Red, continúa generando controversia; sin embargo, su imagen provoca más divisiones que consensos.
El famoso chalet de Galapagar, tasado en alrededor de 600.000 euros, se ha convertido en símbolo de desconexión con la realidad social. Tanto Iglesias como Irene Montero abandonaron barrios populares como Vallecas y Moratalaz para mudarse a una mansión de más de 268 metros cuadrados con piscina y jardín en una urbanización irregular desde 1978. Dispusieron incluso de escoltas las 24 horas del día y servicio doméstico completo. Curiosamente, llegaron a solicitar tres años de prisión para un vecino por protestar contra ellos, mientras clamaban contra lo que ellos mismos denominaban «jarabe democrático». Ahora inscriben a sus hijos en un colegio privado situado en Las Rozas con cuotas mensuales que rondan los 500 euros por niño.
La situación financiera también juega en contra; el salario mensual bruto que percibe Irene Montero como eurodiputada asciende a unos desorbitados 10.927 euros mensuales —más de 131.000 anuales— lo cual equivale a cuatro veces el salario medio español. Aunque renunció a una indemnización considerable tras dejar el Ministerio de Igualdad —5.346 euros— su dirección consumía presupuestos desmesurados: casi un millón destinado a doce altos cargos cuyos sueldos superaban los 100.000 euros anuales; destacando la cifra mensual percibida por Ángela Rodríguez ‘Pam’, quien llegó a cobrar hasta 7.515 euros mensuales hasta noviembre del año 2025.
Diversos escándalos relacionados con conductas inapropiadas entre miembros del partido han salpicado la imagen pública de Podemos durante este tiempo. Acusaciones internas y relaciones extramaritales han minado la credibilidad del partido que prometía ser un baluarte moral frente al sistema establecido. La sensación general entre los ciudadanos es que viven ajenos a sus problemas cotidianos: mientras lanzan críticas hacia «caseros» o «la casta», ellos residen en chalets protegidos y disfrutan salarios exorbitantes provenientes del Parlamento Europeo. Las redes sociales están inundadas con críticas hacia esta hipocresía palpable; algo que no pasa desapercibido para el votante común.
De cara al próximo 17M, las perspectivas son poco alentadoras:
- Por Andalucía: descenso del 7,7% al 5,9%, con riesgo real de quedarse solo con cuatro escaños.
- Adelante Andalucía: posibilidad real de crecer uno o dos escaños más.
- PSOE: lejos del resultado histórico alcanzado por Susana Díaz cuando obtuvo 47 escaños en 2015.
- La alianza entre el PP-Vox se perfila camino hacia obtener mayoría absoluta.
En este contexto, Antonio Maíllo ha sido claro: “El que quiere estar debe decidirlo”. Podemos ha cedido terreno pero parece estar abocado al hundimiento.
Curiosidades adicionales revelan que el chalet donde reside Iglesias ocupa el cuarto lugar entre las mayores propiedades dentro de las 120 parcelas existentes en Riomonte y tiene un coeficiente del 2,37%. En 2015, Podemos logró superar a IU por más del doble en votos andaluces; ahora se encuentran superados nuevamente por Alvise Pérez en Aragón.
Para profundizar más sobre esta caída andaluza consulta nuestro análisis detallado sobre el declive de Podemos desde 2015.

