Philip J. Adkins y Casimir Zu Sayn-Wittgenstein se posicionan contra la comisionista alemana

No sólo habla Corinna, sus exmaridos se revuelven contra ella: «¡Es peligrosa!»

Los exmaridos de Corinna, Philip J. Adkins y Casimir Zu Sayn-Wittgenstein, se posicionan contra la comisionista alemana en favor del Rey Juan Carlos y el primero desmiente su versión del viaje a Botwana en 2012

Corinna Larsen

Corinna Larsen sigue contando su historia con Juan Carlos I en un podcast en el Reino Unido, mientras espera que la justicia británica se pronuncie sobre su demanda civil por presunto acoso contra el que fuera Jefe del Estado. Corinna está construyendo un nuevo relato sobre su historia con el Rey Emérito, que se desarrolló entre 2004 y 2013, con versiones que en ocasiones contradicen a las que había contado en otras ocasiones.

Sin embargo, la comisionista alemana también tiene sus ‘Corinnos’ que están recordando parte de su vida. En su caso sus dos exmaridos, Philip Adkins y Alexander Kyril zu Sayn-Wittgenstein-Sayn. El primero ha sido directo contra la germano-danesa. “Lo que dice es totalmente falso… Ella es una mujer inestable y peligrosa”, ha asegurado Adkins.

Adkins acompañó a Corinna, al hijo de ésta con con el príncipe alemán y a Juan Carlos de Borbón en su famoso, y polémico, viaje a Botswana en 2012. En Vanity Fair, Adkins ha contado su particular versión de lo que ocurrió en ese polémico viaje que él organizó. Yo estaba en África, en el viaje con Corinna y su hijo. Fue un viaje familiar.Un viaje que se basó en la relación de dos hombres mayores, el señor Kayali y Su Majestad, amigos desde hace muchos años. Yo estaba allí como parte del viaje de caza y escuchaba a dos viejos amigos hablar sobre la amistad. Fue un privilegio estar allí. Corinna, su hijo y yo pasamos unos días buenísimos en la sabana africana, lo pasamos muy bien y tenemos unos recuerdos maravillosos”, reflexionaba Adkins.

Philip J. Adjins, Corinna y su hija Anastasia a principios de los 90.

Philip J. Adjins, Corinna y su hija Anastasia a principios de los 90.

Sin embargo, el viaje acabó con la famoso caía de Juan Carlos I que Adkins recordaba así: “Fue un accidente terrible y estar en un sitio en el que no sabes exactamente dónde está la cabina o la altura de la cama… te desorienta. Es un accidente humano y es terrible. Creo que fue muy desafortunado que el Rey se cayera y se rompiera la cadera».

«Corinna siempre ha estado muerta por dentro»

No es la primera vez que atiza Philip a su exmujer. Ya en 2020 se confesaba en un medio estadounidense. “¿De verdad piensa alguien en España que está tratando con una persona honesta y estable? Vamos, hay muchas pruebas en su forma de expresarse en privado que indican que Corinna es una sociópata narcisista”, aseguraba el primero esposo de Corinna. “España le dio a Corinna un breve momento de atención pública y ahora ella tiene que lidiar con la dolorosa realidad de ser poco interesante e insignificante”, continuaba. “Corinna siempre ha estado muerta por dentro. No hay cirujano plástico ni banquero que pueda cambiar eso”, remachó.

Corinna y Philip J. Adkins se conocieron en Francia en 1989 y se se casaron dos años después y en 1992 tuvieron a su hija Anastasia en Londres. Adkins fue quien aficionó a Corinna a la caza y quien la introdujo, a través de su empresa de organización de cacerías, en los ambientes de la alta sociedad británica. Tras romper su matrimonio en 1994 mantuvieron su amistad, hasta tal punto que seguían colaborando profesionalmente y que Corinna confió en él para organizar la famosa cacería de Botswana que lo cambió todo. Tras arrancar la guerra entre Juan Carlos I y Corinna, Philip J. Adkins se posicionó con el exrey de España.

Pelea por un título

Corinna se casó con un príncipe alemán 12 años menor que ella en el año 2000. Él era Casimir Zu Sayn-Wittgenstein, hijo del Príncipe Alexander Zu Sayn-Wittgenstein-Sayn y la condesa Gabriella von Schönborn-Wiesentheid. En 2002 tuvieron a su hijo Alexander. Con Alexander tuvo una gran relación de cercanía Juan Carlos I, lo conoció siendo un niño pequeño y desde siempre le dio mucho cariño. Él vivía con Corinna cuando ésta se instaló en Madrid en La Angorilla, a pocos kilómetros del Palacio de la Zarzuela.

Corinna Larsen con su segundo marido, el príncipe Casimir Zu Sayn-Wittgenstein.

Corinna Larsen con su segundo marido, el príncipe Casimir Zu Sayn-Wittgenstein.

Corinna y el Rey Emérito se conocieron en 2004 en la finca La Garganta en Ciudad Real y empezaron una polémica historia de amor. Un año después, Corinna se divorciaba oficialmente del príncipe Casimir. Sin embargo, durante años se presentó social, y luego mediáticamente, como Princesa Zu Sayn-Wittgenstein. Esto pareció no molestar a su exfamilia política. A Corinna este presunto título le servía para tener el tratamiento de Alteza Serenísima, es decir el mismo que Alberto II de Mónaco. En su día el monarca monegasco le entregó su confianza a la alemana pero acabó por alejarse de ella.

En 2015, Casimir conoció a la modelo estadounidense Alana Bunte. Cinco años después, el 29 de junio de 2020, se casaron ante parte de la aristocracia europea. Alana pasó a ser oficialmente la nueva princesa consorte, algo que Corinna parecía no tolerar lo que llevó a su exsuegro a emitir un comunicado dejando las cosas claras. De acuerdo con la ley alemana y el código familiar de la casa principesca de Sayn-Wittgenstein-Sayn, desde el divorcio de nuestro hijo, el príncipe Casimir, el 5 de octubre de 2005, la señora Corinna Larsen Adkins ya no tiene derecho a utilizar el título de princesa o el tratamiento de Su Alteza Serenísima (S.A.S.)”, escribió en un comunicado Alexander Zu Sayn-Wittgenstein, el que fuera suegro de Corinna Larsen. Casimir no se ha pronunciado sobre Corinna pero, nobleza obliga, ha tomado partido por el Rey Emérito de España.

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