El 14 de enero de 1972 Margarita II se convertía en reina de Dinamarca. El 14 de enero de 2024, justo 52 años después, deja ese mismo trono en manos de su hijo Federico, inmerso en una gran polvareda mediática a costa de su no explicada vista a Genoveva Casanova en Madrid. Un encuentro del quedó constancia en la portada de la revista Lecturas y que se convirtió en uno de los temas favoritos de la prensa del corazón europea.
La ya exmonarca dejó a todo el pueblo danés sorprendido cuando comunicó durante el mensaje de año nuevo, el 31 de diciembre, su intención de abdicar apenas quince días después. Una decisión para la que no dio una explicación clara. Aunque el entorno palaciego habla de los problemas de la salud de soberana a nadie se le escapa que atajar los escándalos de su hijo, hoy Federico X, fueron la principal motivación. El propio director de Lecturas, Luis Pliego, habló en televisión del ultimátum que Mary Donaldson habría lanzado contra la Jefe del Estado danés.
La segunda mujer en reinar
Margarita II nació en 1940. Una mala época. Su país estaba a punto de verse envuelto en las vicisitudes internacionales de la II Guerra Mundial. Libres ya de la invasión nazi, Margarita se convirtió en el centro de un debate político sobre la derogación de la Ley Sálica que impedía a las mujeres reinar. En 1953, cuando ella tenía 13 años, el Parlamento danés se plegó a la realidad de la Casa Real danesa, sin ningún heredero varón directo. El único precedente en el país nórdico había sido su homónima Margarita entre finales del siglo XIV y principios del XV.

Margarita II durante su coronación.
Educada entre Londres, Camdbrige y París, llegó a dominar cinco idiomas y fue en la capital francesa donde conoció al que sería su marido Henri de Laborde, conde de Montpezat, con el que se unió en 1967. Desde el principio hubo un choque entre el consorte y su suegro el Rey Federico IX. Alguien llegó a decir que el monarca «era como una jarra de cerveza, mientras su yerno como una copa de champán».
Desde su acceso al trono en 1972, el matrimonio no se libró de polémicas sobre todo a raíz de su obsesión por obtener el título de Rey consorte y su papel en el protocolo de palacio. En ocasiones, Henri abandonaba Copenhague para trasladarse a sus viñedos franceses. Las especulaciones sobre la ruptura siempre rodearon a la pareja, aunque, acabaron sus días unidos. El Príncipe Henri falleció en 2018.

Con su marido Henri de Monpezat.
Claro que los peores quebraderos de cabeza los tendría la Reina a costa de sus dos hijos Federico y Joaquín constantemente protagonizando las revistas del corazón con sus ideas y venidas. En 20121, la Reina tomó una de las cesiones más controvertidas de su reinado: despojar de título y papel a sus nietos, hijos de Joaquín. Su intención era reducir el número de miembros de la Casa Real. La reacción de su hijo menor fue el alejamiento total de la Corte y la ruptura de relaciones tanto con su madre como con su hermano.
Aficionada al arte y al cine
La gran pasión de Margarita II siempre ha sido el cine y el arte. De hecho, en la actualidad está nominada a los equivalentes a los premios Goya de su país por la escenografía de la película de Netflix Ehrengard, dirigida por Bille August, el cineasta más importante de su país, y basada en un novela de Karen Blixen, la mítica autora de Memorias de África.

Federico y Margarita de Dinamarca.
No es la primera vez que la reina se dedica hacer este tipo de trabajos. Ha diseñado de decorados y vestuario para ballets, obras de teatro y películas, como La reina de las nieves (2000) o Los cisnes salvajes (2009), ambas basadas en cuentos de Andersen. Además, lanzó un podcast titulado La Reina y el Arte, que se puede escuchar desde la plataforma Podimo. A lo largo de tres episodios revisaba sus obras de arte favoritas junto al músico y periodista Nikolaj Koppel.
Una pasión, la de la alta cultura, a la que ahora podrá dedicarse por entero lejos de la obligación de ostentar la Corona danesa.

