Una jugada para seducir a la oposición exaltada y radical

Cuentas del Rey y cuentos del PCE

Zapatero pretende cimentar su poder con el apoyo y el voto de la extrema izquierda

Cuentas del Rey y cuentos del PCE
La Familia Real española. EFE

No es irrelevante el apoyo que medios como Público están dando a esta andanada contra la Corona

Desde que se apuntó a la oposición exaltada y radical, en las manifestaciones del «No a la Guerra», Zapatero ha pretendido cimentar su poder con el apoyo y el voto de la extrema izquierda.

Sus mayorías parlamentarias se han cosechado a costa de la casi desaparición de IU, y sus pactos de Gobierno han buscado siempre consenso con las minorías radicales antes que con el principal partido de la oposición.

Sólo en esta clave se puede entender la estrategia socialista reabriendo viejas heridas, removiendo fosas y debates ya superados por la democracia.

Claro que tanto ondear de banderas republicanas acaba envalentonando a los sectores más ultras de la izquierda, y ahora el PCE presenta 35.000 firmas en el Congreso que piden la fiscalización de las cuentas de la Casa Real.

Ya en octubre quedó de manifiesto el interés de Cayo Lara por el patrimonio de Don Juan Carlos; y ahora los comunistas vuelven a la carga, aprovechándo el ambiente crispado que tanto ha alimentado el Gobierno.

Para no ser absorbido completamente por el PSOE, el PCE se siente obligado a endurecer aún más su discurso, y ahora se apunta a la teoría de la prensa belga, que sostiene que el Rey atesora la tercera fortuna de las monarquías europeas, con un patrimonio que podría alcanzar los 1.700 millones de euros.

En este marco han lanzado la campaña «¿Qué haces con mi dinero?», con un tono entre decimonónico y demagógico, que pretende subrayar el contraste entre la opacidad de los presupuestos de la Casa Real y la situación de cuatro millones y medio de parados.

Es cierto que, aunque sólo fuese para acallar el populismo rabioso de estas iniciativas, quizá sería conveniente una mayor transparencia en las cuentas reales, como por otro lado parece lógico dentro del funcionamiento de una monarquía parlamentaria.

Ya se dio un paso hace tres años, cuando la Casa Real nombró a un interventor para llevar la gestión económica de sus cuentas.

Pero sabe a poco. Un gesto insuficiente que dista mucho de iniciativas tan modélicas como la Civil List británica, que incluye la relación de las asignaciones de los presupuestos del Estado para cada miembro de la familia real inglesa.

No deben proporcionar argumentos a quienes pretenden agitar infundadamente viejos eslóganes, y que van desde la deslegitimación de Don Juan Carlos que subyace en la Ley de Memoria Histórica hasta la sombra de sospecha que ahora quieren esparcir con la iniciativa de las firmas.

Los comunistas sólo pretenden ahondar en la división y la ruptura, excusándose en la transparencia de las cuentas del monarca, algo que contrasta con el silencio clamoroso que guardan en torno al caso Bono.

Con la excepción personal del alcalde de Seseña, IU todavía no ha exigido una aclaración al presidente del Congreso, ni siquiera tras conocerse la factura que abonó (nunca mejor dicho) Reyal Urbis.

Sin embargo pretenden pedirle cuentas al Rey, de momento económicas, pero a nadie se le escapa la intención ideológica que anima a los republicanos.

Tampoco es irrelevante el apoyo que medios como Público están dando a esta andanada contra la Corona. Parece que Roures, el empresario del zapaterismo, también se apunta a cantar esta zarzuela.

Queda preguntarse si esta ofensiva antisistema es una aislada iniciativa comunista, porque desde luego a La Moncloa le conviene que se hable de los yates del Rey, y no de su barco económico y social, tan a la deriva.

 

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