El paripé de las comparecencias es una carnavalada parlamentaria

MAFO y sus señorías se mofan de España

Fernández Ordoñez descontextualiza una frase de Ernest Lluch: "Al dinero no le gusta el ruido"

Por la sala Ernest Lluch del Congreso de los Diputados, debe estar errando el espíritu del socialista asesinado por ETA, hace más de once años, exclamando con la impotencia propia de quien sabe que ya no puede escucharle nadie: ¡no es eso, no es esto!

Son la 6 de la tarde del 24 de julio de 2012. Hace ya más de tres horas que se ha terminado la primera sesión de una pantomima parlamentaria: la variada comparecencia de responsables del fiasco financiero español.

Pero el espíritu del socialista catalán permanece prisionero en la sala que lleva su nombre. Iba al encuentro de Gregorio Peces Barba, para explicarle de qué iba eso de la inmaterialidad, cuando invocó su nombre en vano Miguel Ángel Fernández Ordoñez, ex Gobernador del Banco de España, y le robó una frase para disculpar sus silencios, sus omisiones, su costumbre de mirar hacia otro lado durante el tiempo nefasto en el que llevó el timón del organismo Regulador:

«Como me decía siempre mi amigo Ernest Lluch, al dinero no le gusta el ruido»

El paripé de las comparecencias

El problema es que hay silencios que matan, como esos de MAFO mientras se iba agrandando el agujero de las Cajas, la estafa de las Participaciones Preferentes o el saqueo codicioso e implacable de los dirigentes financieros.

Silencios que han ido metiendo a España en un callejón sin salida. Silencios que no han beneficiado al Dinero de todos y en beneficio de todos, al que se refería Ernest Lluch, sino a quienes se lo han querido llevar por la cara, haciendo trampas, con nocturnidad y alevosía.

Este paripé de las comparecencias que ha empezado esta mañana y ha terminado al filo de las tres de la tarde, le habría indigestado la comida a España sino estuviese tomando el sol ahí en las playas.

Un MAFO descarado, con una elocuencia desgarrada a balón pasado, que podría haber evitado tanta chapuza, tanta estafa, tanto saqueo, si le hubiese dado a la lengua en el momento oportuno, se ha largado un monólogo de padre y señor mío ante el pasmado personal parlamentario presente.

Quizá lo hubiese podido superar Fidel en duración en sus buenos tiempos, pero jamás lo habría mejorado el Comandante en sutileza, en mala baba, en el arte de echar balones fuera y en la estrategia de utilizar escudos humanos Populares, Guindos, Ratos, para amortiguar las balas de sus señorías que, a excepción de las que disparó Martínez Pujalte, eran todas de fogueo.

La mofa de MAFO y sus señorías

Después se quejan los políticos, los diputados, los senadores, de que el pueblo quiera montarles un ERE masivo. Si es que son como niños. Siguen jugando con el fuego y no van a parar hasta que acaben quemándose. Este jueguecito de las comparecencias, por ejemplo, es una provocación a los ciudadanos.

Una pasarela de modelitos de ex dirigentes financieros y ex miembros del Ejecutivo que insulta a la inteligencia de los españoles. El compareciente larga por esa boca, los Diputados aprovechan diez minutos reglamentados para lanzarle una batería de preguntas no vinculantes, o sea, que se responden o se rechazan a criterio del receptor, y al cabo de una horas aquí paz y después gloria: ¡todo el mundo a comer!

¿No se cansan sus señorías de aparentar que hacen algo mientras se pierden cuatro horas de un tiempo tan valioso para una España que va contra-reloj? ¿No están avergonzados Juan Coscubella (Izq. Plural), Sánchez Lliure (CIU), Álvaro Planchuelo (UPyD), Pedro Azpiazu (PNV), Rafael Larreina (Amaiur), Valeriano Gómez (PSOE) y Martínez Pujalte (PP), de haberse prestado a esta carnavalada, mofándose de España en torno a Mafo?

Les ha faltado coraje para crear una Comisión de Investigación, le han echado mucha cara para montar un sarao descafeinado de comparecencias y les falta sentido común para entender que el pueblo español no está para coñas.

El jueves salen a escena Rato y Elena Salgado como actores principales y volverá a abrirse el telón en la sala Ernest Lluch, habilitada como teatro de la comedia ¡Ojalá haga sol para que los españoles vayan a la playa y no caigan en la tentación de hurgar en el televisor! Leído en los periódicos u oído en las radios, mientras se vigila al niño que hace un castillo en la arena en la orilla, tiene un pase. Contemplado en directo en el televisor, estos señores, comparecientes y diputados, le están echando gasolina al fuego.

Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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