"Hay una crisis sobre cuestiones importantes en el PSC-PSOE, aunque 'PSOE' aparece cada vez más reducido"

Enrique Múgica: «Que asesinaran a mi hermano avala que la dispersión de presos que ordené fue una excelente medida contra el terrorismo»

"La prueba de que la Transición fue para todos, fue que existió Egin, un diario que hacía apología del terrorismo todos los días"

Enrique Múgica es un testigo de excepción de la evolución de la política en los últimos cincuenta años. Entró en ella en los años Cincuenta, en plena dictadura franquista. Fue miembro del Comité Nacional del PCE y, posteriormente, de la ejecutiva del PSOE, de la que fue miembro junto a Felipe González y Alfonso Guerra hasta su salida en 1994. Durante diez años ha sido Defensor del Pueblo con el apoyo de PP y PSOE.

El veterano político repasa con Periodista Digital algunos momentos de su trayectoria.

OPOSICIÓN A LA DICTADURA FRANQUISTA

Enrique Múgica participó en 1956 en la primera revuelta universitaria contra la dictadura franquista, liderada por el comunista Jorge Semprún, y en la que también participaron opositores no comunistas como José María Ruiz Gallardón.

«Sí, entonces lo que hacíamos era resistencia no política porque la política necesita de las libertades en un contexto democrático, y había que luchar y resistir esa libertad escondida y clandestina, emerger contra la dictadura».

«La primera vez que emergimos todos los que éramos universitarios, los intelectuales, fue en febrero del 56, la primera rebelión de la universidad contra Franco en que nos juntamos los hijos de los vencedores y de los vencidos».

«Santos Juliá, en un espléndido libro que tiene sobre aquel periodo dice que ese hecho de la unión de vencedores y vencidos en torno al renacimiento de la democracia significa un cambio muy importante en la historia de España, del cual procede todo lo anterior, del cual procede la ruptura pactada, la transición a la democracia, los pactos de la Moncloa; la nueva democracia en sumo».

«Por todo aquello fuimos detenidos Dionisio Ridruejo, del que ahora precisamente se cumple el primer centenario de su nacimiento, un hombre extraordinario que pasó del franquismo (había sido jefe de propaganda durante la Guerra Civil), a la democracia sufriendo cárcel por ello, como sufrí yo y otros».

«Por aquello fueron detenidos Dionisio Ridruejo, José María Ruiz Gallardón, padre del actual ministro de Justicia; Gabriel Elorriaga, que fue también, después, del Partido Popular, entonces era el dirigente del SEU, Sindicato de Estudiantes Universitarios obligatorio, del sector, digamos, liberal y estábamos Miguel Sánchez Mazas, hijo de Rafael Sánchez Mazas, exministro de Franco; y tres hombres del PCE: Ramón Tamames, Javier Pradera y yo. Después también, en la misma hornada, en la misma carreta a la cárcel iba Fernando Sánchez Dragó, Julio Diamante, Julián Marcos y a otras gentes».

EL ENFRENTAMIENTO ENTRE EL PCE Y EL PSOE

Enrique Múgica pasó de ser militante al Partido Comunista de España a serlo del PSOE. Múgica reconoce que influyó mucho el alineamiento del PCE con las dictaduras del bloque del Este, encabezadas por la Unión Soviética.

«Hombre, eso fue fundamental y fue fundamental la falta de libertad; mire usted, yo estaba en el Penal de Burgos, estuve del 62 al 64, entré como comunista y salí como socialista. Vi cosas que no me gustaron, vi cosas que me disgustaron en absoluto; sobre todo el sentido totalitario del partido, la obediencia ilimitada a los dirigentes, la vinculación a la Unión Soviética, que ya comenzaba a desvelar su cara de sistema totalitario. Y eso me llevó a la necesidad de estudiar, de reflexionar y comprender la exigencia de que había que vincular siempre el socialismo a la libertad».

¿’SOCIALISMO EN LIBERTAD’ O ‘SOCIALISMO ES LIBERTAD’?

«Qué curioso que en la primera campaña electoral que se hizo en mayo y junio, que condujeron a las elecciones del 15 de junio del 77, el eslogan del PCE era ‘Socialismo en libertad’; el eslogan del PSOE era ‘socialismo es libertad’; quiere decir que socialismo y libertad es lo mismo, que la libertad en el socialismo es permanente».

«Mientras que cuando se habla de socialismo en libertad significa que hubo un periodo en la historia del socialismo, desgraciadamente muy largo, de socialismo real en que no había libertad y, claro, ahora se reivindicaba la libertad; por tanto el país de izquierdas, el pueblo de izquierda apreció esa diferencia y dio una amplia mayoría al PSOE».

«A MENUDO, EL COMUNISMO NO ERA LIBERTAD»

«La relación no era buena, hay que tener en cuenta que los eslóganes electorales lo que representaban. El PSOE era ‘socialismo es libertad’ o ‘el socialismo en libertad’, mientras que el PCE decía ‘socialismo en libertad’.

«Porque a menudo ese socialismo real del PCE, ese marxismo leninismo, no había sido libertad; y que se recogía la palabra en una coyuntura electoral, significaba algo muy importante. La socialdemocracia no era el comunismo. Y el problema es que los trabajadores, las capas medias, los intelectuales, han dado la razón a la socialdemocracia, al socialismo democrático».

«Y de ahí vienen los tiras y aflojas que hubo en el período de la Platajunta. Las elecciones pusieron a cada cual en su sitio, nosotros tuvimos 118 diputados y ellos creo 20, 21 ó 22; no lo recuerdo. Cuando nosotros ganamos las elecciones generales en el año 82, nosotros logramos 202 y ellos se redujeron a 4». 

«Ahora parece que han resurgido un poco. Pero las diferencias de la social democracia y comunismo son diferencias de principio, de identidad propia de cada uno; y eso conduce a la diferencia sobre el plano político, sobre el plano estratégico y sobre el plano táctico».

LA EXPULSIÓN DE TREVIJANO LA PLATAJUNTA

En su entrevista en Periodista Digital, Antonio García Trevijano aludió a Enrique Múgica como uno de los responsables de su salida de ‘La Platajunta’, la plataforma de oposición al franquismo en los años setenta (Plataforma Democrática – Coordinación Democrática). Múgica da su versión:

«Al Sr. García Trevijano le echó de la Platajunta su propia ambición y los medios de los que disponía para corresponder a esa ambición, que eran muy exiguos».

«Nosotros los socialistas estábamos diciendo ‘Mire usted, aquí hace falta hombres que estén cuadrados en los partidos’, que tengan una responsabilidad en los partidos, que a través de los partidos, como después pasó en la Constitución, participe el pueblo a esta idea de la política, que tengan representación ante el pueblo».

«La representación que tengan mayor o menos, pero representación, que respondan; que sean responsables del pueblo a través de las organizaciones partidarias que son uno de los factores fundamentales de la democracia».

«El Sr. García Trevijano sólo se representaba a sí mismo, y no lo eché yo, estaba allí como representante del PSOE, por tanto fue el PSOE el que dijo ‘usted no entra aquí’«.

«Además conocimos que había colaborado en Guinea [Ecuatorial] en la elaboración de una constitución que dio plenos poderes al Sr. Macías, que era un dictador y entonces fue cuando se habló de la catadura moral. Pero, aparte de la catadura moral, se representaba a sí mismo y, al representarse a sí mismo, carecía de responsabilidad y representatividad suficiente».

EN LA EJECUTIVA EN EL HISTÓRICO CONGRESO DE SURESNES (1974)

El congreso de Suresnes de 1974 significó la rendición de los históricos del PSOE (Rodolfo Llopis, José Prat…) que querían liderar el partido desde Francia y el triunfo de los jóvenes socialistas que querían hacerlo desde la clandestinidad dentro de España, encabezados por Felipe González.

En aquella Ejecutiva del PSOE estaban Felipe González como primer secretario, Nicolás Redondo, Alfonso Guerra, Pablo Castellanos, Txiki Benegas o Enrique Múgica.

«Era necesario. El PSOE era un partido que tenía la memoria histórica de la izquierda de este país, pero no tenía ni la política adecuada a las necesidades de la nueva izquierda, ni tenía la organización suficiente».

«Sólo se mantenían con estructura interior los vascos y los de Andalucía, pero no nos conocíamos hasta que en el año 1969, en un Comité Federal, entonces se llamaba Comité Nacional en Bayona, en Francia Nicolás Redondo y yo conocimos a Felipe González. Por vez primera compareció, asistió como representante de Andalucía a un Congreso del PSOE; y vimos allí una voz nueva, cargada de futuro y llena de reflexión».

«Entonces supimos la existencia de los socialistas andaluces que Tolouse nos vetada, porque Tolouse impedía toda comunicación, todo contacto con los socialistas del interior entre ellos, porque temía siempre a los socialistas de interior; porque pensaba, y pensaba con razón, que la unión de los socialistas de interior, acordes con la nueva realidad española, se impondría en la institución del partido».

«En el 69 conocimos a Felipe Gonzalez y a Rafael Escuredo, después fuimos al congreso de 1970 en que, por vez primera, el interior tuvo voz y voto en las relaciones con los partidos socialistas europeos e internacionales, lo cual era muy importante para el PSOE para llevar la marca del socialismo democrático».

«Después vino el Congreso del 72 en que el secretario político fue Nicolás Redondo, yo estaba en esa Ejecutiva; ya estaban Alfonso Guerra, Felipe González, Luis Yáñez, Pablo Castellano, etcétera».

«El año 74, cuando vino la aparición en sociedad política, y aparecía ya Felipe González ‘Isidoro’ como el secretario».

DISPUTA ENTRE EL PSOE HISTÓRICO Y EL PSOE RENOVADO

En las primeras elecciones el PSOE (Renovado) se presentó liderado por Felipe González, mientras que el PSOE (Histórico) se presentó en una coalición liderada por José Prat. La alianza de los llamados ‘históricos’ no logró ningún escaño.

«Era un comodín que sus colegas de entonces buscaban para tratar de fijar la realidad en el sentido histórico y renovado; es decir, en cierta forma, histórico porque estaban los veteranos con ellos». Pero el nuestro, el renovado no era el renovado, el viejo era el PSOE de toda la vida, reunión de jóvenes y veteranos volcados hacia la realidad española y a la exigencia de cambiarla.

CREACIÓN DEL PSC-PSOE

Enrique Múgica fue uno de los muñidores de la fusión de los partidos socialistas catalanes con el PSOE de Cataluña, creando la formación ‘Partido de los Socialistas Catalanes-PSOE’ (PSC-PSOE).

«Fuimos a una reunión, estábamos nosotros y estaba Alfonso Guerra, y allí llegamos a un acuerdo para que los socialistas catalanes se integraran en el PSOE conservando unos signos de identidad propios, lo que posteriormente ha sucedido».

«El nombre del Partido Socialista de Cataluña todavía es ‘PSC-PSOE’, aunque el ‘PSOE’ aparece cada vez más reducido. Hay una crisis ahí, en ese partido, que realmente es una crisis sobre cuestiones importantes, sobre la inserción de Cataluña en España».

«Hay quienes defienden que sea una inserción conservando la identidad catalana pero también buscándose a la realidad española y a cambiarla entre todos; o va a ser una inserción más laxa, eso es lo que pasa con ese partido y el tiempo lo remediará o no lo remediará; el tiempo hablará».

RODOLFO MARTÍN VILLA

«Hay que decir, con independencia de las discrepancias que tuvimos, que Rodolfo Martín Villa ha contribuido poderosamente a la llegada de la democracia a España y, poderosamente, a su defensa; y es para mi un honor ser amigo suyo».

CONGRESO DEL PSOE DE 1979: ABANDONO DEL MARXISMO

En el congreso de 1979, Felipe González lanzó un órdago para forzar al partido a renunciar al marxismo, llegando incluso a plantear su dimisión. El resultado fue que Felipe González y Alfonso Guerra fueron aclamados como líderes del partido derrotando al sector ‘marxista’ (Pablo Castellanos, Gómez Llorente). Enrique Múgica apoyó a Felipe y a Guerra en aquella operación.

«La capacidad del PSOE para comprender la realidad, después para sentarse en la realidad y, en tercer grado, para cambiar la realidad de acuerdo con la realidad misma. Hacer realidad lo que es posible y marginar como retórica brillante lo que no deja de ser una retórica que sobre el plano de la realidad es imposible. Como decía aquel torero, el Guerra: «Lo que no puede ser no puede ser y además es imposible».

LA MOCIÓN DE CENSURA CONTRA SUÁREZ

Enrique Múgica fue uno de los diputados que firmó la moción de censura contra Adolfo Suárez en 1980.

«Suárez estaba agotado ya. Adolfo Suárez fue un excelente presidente, al que España le debe mucho (…). Pero en aquel momento estaba agotada la política de Suárez y se reclamaba otra nueva política. Por eso se presentó la moción de censura que no pudo prosperar, pero era en función de la estrategia política, subordinada a la vez, de la situación de agotamiento de la política de UCD».

LA POLÉMICA REUNIÓN ENTRE EL GENERAL ARMADA Y ENRIQUE MÚGICA EN 1980

La reunión de Enrique Múgica con el general Armada en Lleida en 1980 ha dado mucho que hablar. Al publicarse las memorias del político catalanista Jordi Pujol el tema volvió a dar que hablar, puesto que este aseguraba que Múgica le tanteó en 1980 sobre la posibilidad de que se formara un Gobierno de coalición presidido por un militar.

«Fui presidente de la Comisión de Defensa del Congreso, y el que fue vicepresidente de la Comisión de Defensa, porque tuvo gran interés en serlo, y eso demuestra su calidad política, su visión política, fue Jordi Pujol».

«No fue un viaje premeditado. Hubo unas elecciones sindicales, la dirección del partido determinó qué ejecutivos íbamos a determinadas zonas para apoyar a la UGT, a mí me tocó Cataluña, había concertado una cita con el Secretario General de los Socialistas Catalanes que era Joan Raventós (ya fallecido)».

«Y Joan Reventós me dijo que fuéramos a Lleida. Y en Lleida el alcalde Siurana, que es amigo del general Armada, que es gobernador militar de la provincia, nos ha preparado una comida en su casa donde va su amigo Armada y nos invita a nosotros».

«Ahí se habló de todo, muy poco de política, porque Armada era un hombre preocupado por la agricultura, la ganadería; era un propietario agrario gallego y estaba preocupado por estos temas también. Sólo al final se habló de política».

«Armada decía que existían problemas, preocupación en las Fuerzas Armadas por el terrorismo que está golpeando con enorme dureza. Con el terrorismo de ETA, a los militares; antes uno se estremecía al coger el periódico: «¿A quién le ha tocado?». Ahora se estremece al leer los diarios por la crisis económica, pero entonces la preocupación era el terrorismo. Entonces Armada decía que ‘Lo mejor era que hubiera un gobierno de concentración de los partidos españoles, de todos los partidos’«.

¿MÚGICA MINISTRO EN EL GOBIERNO DEL 23-F?

Durante las negociaciones en la puerta del Congreso el día del golpe de Estado entre el general Armada y el coronel Tejero, la ‘versión oficial’ viene a ser que Armada propuso al coronel un Gobierno de coalición en el que habría miembros del PSOE y el PCE, causando que Tejero le echara de allí. Entre los ministros socialistas que, supuestamente, había propuesto Armada, estaría Enrique Múgica. El político se muestra escéptico ante esa versión.

«Eso aparece, porque lo dice una de las funcionarias del Congreso y dice que ha visto eso, pero nadie más lo ha visto. Es decir, a la mirada que se echó sobre esa lista, esa mirada debe ser la mirada Argos, la mirada del ser de los mil ojos, porque mil personas han visto cuando una anunció eso. Por lo tanto, vamos a poner en entredicho esa versión, no porque no la viese, sino porque no es una verdad absoluta».

ENRIQUE MÚGICA CONTRA LOS DIARIOS EL ALCÁZAR Y EGIN

Poco después del 23-F, Enrique Múgica hizo unas declaraciones muy duras cargando contra los periódicos que hacían ‘propaganda permanente del golpismo y el terrorismo’:

«El Alcázar hacía un llamamiento continuo a las fuerzas involucionistas y fastizantes, ultraderechistas y era la expresión de ese sector para estimular un golpe de Estado, como pasó».

«Egin hacía la apología del terrorismo. ¿En qué país se ha visto que haya un diario que sea apologista del terrorismo? ¡Ninguno! Cuando algunos dicen que la Transición fue pobre, que Franco murio en la cama y todo eso, pues una de las múltiples pruebas de que la Transición fue para todos fue que existía un diario que estaba haciendo todos los días apología del terrorismo».

DEMANDA AL DIARIO ‘CLARO’

«Vamos a dejar eso, porque aquello fue una muy mala empresa periodística que quebró al poco tiempo. En España no se puede sostener un diario sobre la calumnia la injuria, la intoxicación y la descalificación de las personas».

MINISTRO DE JUSTICIA: LA LEY DE DISPERSIÓN DE PRESOS TERRORISTAS

En 1988 Enrique Múgica entró en el Gobierno presidido por  Felipe González, del que fue designado ministro de Justicia, cargo en el que se mantendría hasta la siguiente crisis. Múgica considera que sus principales medidas fueron subir el salario de los jueces y la dispersión de los presos por terrorismo en distintas provincias, en vez de tenerlos concentrados en el País Vasco, una de las medidas que más enfureció a la banda.

«Como ministro, fui el primero que dispersó a los presos etarras. Hoy, uno de los elementos que los etarras o sus cómplices en partidos políticos lamentablemente existentes, con lo cual ha habido un retroceso en la lucha por la democracia y la libertad en Euskadi, está manifestando la necesidad de terminar con la dispersión e incluso salir a la calle. Mantengo que aquello fue una excelente medida».

«Los resultados avalan mi opinión, y también, desgraciadamente, avala mi opinión el asesinato de mi hermano por los etarras. Fui objetivo de los etarras, pero uno tiene que asumir sus responsabilidades».

Fernando Múgica, hermano de Enrique Múgica y líder histórico del PSOE en Guipúzcoa fue asesinado por el ‘comando Donosti’ (García Gatzelu, Valentín Lasarte) en 1996. Un mes después, Enrique Múgica tuvo que soportar que le llamaran ‘asesino’ miembros de Herri Batasuna.

LA ILEGALIZACIÓN DE HERRI BATASUNA

Enrique Múgica fue partidario de la ilegalización del brazo político del terrorismo en España, Herri Batasuna.

«Se ilegalizó HB. El Tribunal Supremo decretó que no había que legalizar a los sucesores de HB, Sortu o Bildu con argumentos de Derecho. Sortu y Bildu son sucesores de Batasuna y eso es algo que todos los vascos lo saben. Lo saben los jueces, la policía y todos los ciudadanos vascos, voten a Batasuna o voten a partidos democráticos, lo saben.

«Después el Tribunal Constitucional decidió que pudieran ir a las elecciones».

«No critico al Tribunal Constitucional, los hechos y fundamentos de Derecho que acogió la sentencia del Supremo las acato, aunque no la respeto. Quiero decir que no fue una mayoría del Tribunal Constitucional, fue un solo miembro, un voto más que hizo la mayoría para legalizar a los cómplices de ETA».

El ex ministro se muestra decepcionado con un magistrado del TC, del que no dice su nombre, asegurando que fue él con su voto quién logró que la balanza se inclinara a favor de la legalización del brazo político de los terroristas, «es mi amigo, o era». Para Enrique Múgica esa legalización supone un retroceso y teme que si los ‘batasunos’ no logran sus objetivos políticos puedan volver a ejercer la violencia: «quien es nazi, nunca deja de serlo».

GUERRA INTERNA EN EL PSE-PSOE, BENEGAS VS DAMBORENEA

A finales de los años ochenta se produjeron fuertes guerras internas en el PSE-PSOE (socialistas vascos). Entre el sector más españolista (Ricardo García Damborena, Julen Elgorriaga, Goñi Tirapu o Redondo Terreros) y el sector ‘autonomista’ (José María Benegas ‘Txiki’, Ramón Jauregui, Fernando Buesa, Rosa Díez). En aquel momento no existía un sector del PSE-PSOE ‘nacionalista’. Múgica apoyó al sector de Benegas, que venció aquella contienda.

«Se trataba no sólo de personas, sino que la mayoría del Partido Socialista de Euskadi era partidario de mantener en su integridad el estatuto y había algún sector que creía que había ido demasiado lejos».

«Yo estaba viviendo en Madrid siendo diputado por Guipúzcoa de 1977 hasta el año 2000, que fui elegido por última vez aunque tuve que dejarlo a los pocos meses por ser defensor del Pueblo».

«Siendo miembro de la comisión ejecutiva del Partido Socialista Obrero Español, secretario de coordinación, después relaciones políticas, después de institucional, era partidario de mantener el estatuto en su integridad. No ir mas allá por supuesto, pero tampoco retroceder en sus planteamientos ni competencias, que era lo que pretendía Damborenea».

FELIPISTAS Y GUERRISTAS:

También a nivel nacional, hubo una fuerte guerra en la dirección del PSOE entre el sector renovador y el sector ‘guerrista’. Enrique Múgica estaba considerado un ‘guerrista’ y en el XXXIII congreso del PSOE de 1994 fue apartado de la dirección.

«Entonces se planteó algo que, a la vista de lo que pasó, con la memoria en aquel momento y con la cabeza en el presente, fue calamitoso».

«El campo de los renovadores estaba liderado por Felipe González, y el de los que no eran renovadores, no porque no lo fuéramos, porque el socialismo se mantiene a través de la renovación perpetua, estaba dirigido por Alfonso Guerra».

«Hoy, los renovadores y los guerristas están unidos en diversas críticas los que estaban [los ‘zapateristas’] en uno y otro campo. (…) Ahora unos y otros han encontrado una convergencia de opinión. No creo que ahora quede ninguna diferencia entre lo que manifiestan uno y otro.

DEFENSOR DEL PUEBLO Y EL CONFLICTO CON LOS NACIONALISTAS

En el año 2000 Enrique Múgica fue designado por el Congreso de los Diputados nuevo Defensor del Pueblo, cargo en el que se mantendría una década. Durante su etapa Múgica fue muy criticado por los partidos nacionalistas, en especial por presentar un recurso de inconstitucionalidad contra el nuevo Estatut de Cataluña.

«El estatuto buscaba una España confederada, en la cual las instituciones catalanas tuvieran plena competencia marginando a las grandes instituciones del Estado, o a las pequeñas. Naturalmente, el defensor del pueblo de Cataluña tenía plenitud para todo en Cataluña, y el de España, que es la única figura constitucional en ese sentido de defensa de derechos y deberes, desaparecía de Cataluña».

«Me parecería una barbaridad y me costase lo que me costase era necesario hacer uso de los recursos ante el Tribunal Constitucional que posee el Defensor, junto a 50 diputados senadores, asambleas autonómicas y presidente del Gobierno. Lo hice porque después de tantos años creo en la lealtad y la fidelidad a los propios principios. No se trata de pensar en las enemistades que te va a costar».

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Autor

Juan F. Lamata Molina

Apasionado por la historia en general y la de los partidos políticos y los medios de comunicación en particular.

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