Madrid, capital de derecho; Bruselas, capital de hecho

Rajoy: «Le pediremos ayuda a Europa»

Al presidente le ha traicionado el subconsciente

La tragedia del Sur promueve a Bruselas como capital de hecho de España

El Dios de la lluvia que ha llorado implacablemente sobre Andalucía y sobre Murcia, se ha cobrado diez seres humanos fallecidos, 3 desaparecidos, hogares arrasados, puentes hundidos, carreteras rotas, decenas de miles de cabezas de bobino y porcino ahogadas, abortos de cosechas en estado de buena esperanza y una sensación nacional de que a galgo flaco todo son pulgas.

Las fotos y los vídeos del Sur de Víctor Erice, se han convertido este fin de semana en munición para los francotiradores mediáticos internacionales, en plena competición del tiro al blanco con España. Imágenes que, publicadas estratégicamente, con los pies de foto oportunos o silencios maquiavélicos, trasladan al personal europeo a la España de Cañas y Barro, del pesimismo irreversible del 98, del blanco y negro de postguerra.

La naturaleza se ha aliado con las agencias calificadoras, con los mercados, con los líderes continentales calvinistas que se levantan todas las mañanas preguntándose: ¿pedirá hoy por fin el rescate Madrid? ¿Se pondrán al fin de rodillas esos tipos morenos, bajitos y cabreados que habitan al sur de los Pirineos, y encomendarán su espíritu a la Troika?
 
La estéril y obsesiva estrategia del “Rescate”     
 
Esa parece ser la cuestión. Desde el punto de vista de los profanos, una obsesión absurda y estéril. Porque esa Europa tan lista, tan eficiente, tan productiva, debería estar obsesionada precisamente con todo lo contrario: evitar los rescates soberanos.

Cada uno de los países rescatados hasta el momento, eran un problema antes de la intervención, de acuerdo. Pero es que, después, se han convertido en un drama. Desde que a Grecia y Portugal les ha echado la mano al cuello la Troika, no es que vayan hacia adelante, ni siquiera que se hayan quedado estancados, es que van para atrás, como los cangrejos.

¿De verdad la lúcida, admirable y admirada Europa del norte, no es capaz de encontrar otra la salida a la crisis de deuda soberana? ¿Cuántas veces y con cuántos países quieren tropezar con la misma piedra del rescate, con las anemias crónicas nacionales que producen las terapias de choque de la Troika, con el error, ¡qué inmenso error!, de aplicar un fórmula común para países tan distintos y distantes?
 
A Rajoy le ha traicionado el subconsciente
 
En el dramático paisaje de España, después de que el Dios de la lluvia haya llorado sobre el Sur, es inevitable el dolor por las irreparables pérdidas humanas, la angustia por las irreversibles pérdidas materiales y un sentimiento trágico de la vida, sometido a la superstición colectiva de que España, de repente, esté gafada.

Lo que era evitable es lo que salió por la boca de Mariano Rajoy, incluso antes de haberse hecho pública una evaluación de daños:

“¡Le pediremos ayuda a Europa!”.

Toda una declaración de principios, ladys and gentelmen. La confesión de un Presidente al que le ha traicionado el subconsciente, quizá convencido, tal vez sólo resignado al axioma tecnocrático de que España ya no puede caminar sola. 406 años después de que Madrid fuese declarada capital de España (con el pequeño lapsus de Valencia en la II República), tenemos que empezar a asimilar un nuevo concepto geográfico: ¿España capital…? Bruselas.

Ahora que el Ministro Wert anda tan afanado en el nuevo plan educativo, debería exigir en los libros de texto los dos nuevos conceptos de capitalidad a los que se van a enfrentar los españoles en edad escolar:

         -Madrid, capital de derecho.
         -Bruselas, capital de hecho.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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