El Senado, institución inutil, es el marco ideal para una Conferencia estéril

Un rey y 18 presidentes de una España hecha pedazos posan ante la Inquisición del euro

Podría ser un gran día, pero las Españas oficiales van a lo suyo

Aprovechando la Conferencia de Presidentes, ¿qué les importaría a estos chicos decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad? Podrían dejar los carnés de partido en el vestíbulo, las respectivas consignas de vísperas de Rajoy y Rubalcaba en sus hoteles, la Senyera y la Estelada en la consigna de la Estación de Atocha, de donde sale y donde llega el AVE que no cesa a Cataluña, y hacerse de una vez una foto desnudos ante el mundo, ante los españoles, ante la historia.

Cada uno de ellos conoce el pasado, tiene una idea del presente y se despierta por las noches con la pesadilla del futuro que le aguarda a los 17 pedazos de España.

Pero siguen huyendo hacia adelante. Cada loco con su tema, hasta que sus respectivos barcos acaben como esos cargueros encallados que estos días inmortalizan en sus móviles los valencianos en la playa del Saler.

CUENTOS Y CUENTAS AUTONÓMICOS

Niño-Becerra aseguraba ayer que Cataluña independiente es viable, podría llegar incluso a obtener superávit presupuestario y contaría con Europa como persuasiva prima de Zumosol ante Madrid: ¡déjenla ustedes tranquila!

Da la sensación de que el ilustre catedrático de Estructura Económica de la Universitat Ramón Llull ha perdido la fe en las teorías económicas y se ha pasado al campo de las profecías. No se le puede reprochar, teniendo en cuenta todas las escuelas económicas que han tropezado una y otra vez con la piedra de la crisis.

Pero el debate no es si Cataluña puede llegar a sobrevivir emancipada de mamá España, sino si es sostenible el largo y doloroso proceso de destete. El asunto es cuantos catalanes se pueden quedar social, laboral y económicamente en la cuneta durante el éxodo.

La cuestión es si existirá Europa, la futura prima de Zumosol, cuando el Josué catalán, que debe estar estudiando en alguna universidad, introduzca al fin a su pueblo, a lo que quede de él, en la tierra prometida.

El papel lo aguanta todo. Ante las cámaras de televisión o los micrófonos de radio, resulta sencillo proclamar la insumisión civil por cuenta ajena en Andalucía, los derechos de una Comunitat Valenciá que ha quemado miles de millones de euros en sus fallas, la inocencia de un gobierno de Castilla-La Mancha que acaba de expropiar en las urnas la finca en quiebra técnica de José Bono, el eterno «síndrome de las Hurdes» de Extremadura, el fuero y el huevo de El País Vasco, la hipoteca minera de Asturias-Castilla León, la paradoja gallega en la que conviven menos porcentaje de parados con menos porcentaje de ingresos, las cuentas y los cuentos de las mil y una noches de la Comunidades Autónomas.

VAMOS A CONTAR MENTIRAS, TRALALÁ

Hoy, 2 de octubre de 2012, podría ser un gran día. Pero nos lo van a jorobar una vez más los políticos. El gran día de la catarsis nacional, del desnudo integral, en presencia del Rey y en un recinto como el Palacio del Senado que, por una vez en su historia reciente, podría servir para algo.

Hoy podríamos tocar fondo y dejarnos de guardar las formas. Que Conferencia de Presidentes reconociese a coro que España, la oficial y la civil, está empeñada en cuatro billones de euros, que el PIB apenas pasa del billón y que el alud de intereses nos va enterrando sin prisa pero sin pausa.

Hoy, con todas las Españas juntas y revueltas, los españoles deberían tener derecho a saber la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, para dejar de construir castillos de crecimiento, de recuperación, de empleo, de anticiclones económicos en el aire.

Tocar fondo de una vez, para poder darnos un impulso colectivo e intentar alcanzar la superficie. Para soñar con el aire puro y no resignarnos a respirar el aire contaminado de la intervención europea. Pero han decidido seguir jugando al «ahora que ya estamos solos vamos a contar mentiras, tralará…»

FOTO DE FAMILIA A LO PADRE PEYTON

Pero va a ser que no. Rajoy quiere una foto de familia perfecta para que Europa tenga la certeza de que «España va en serio» ¿Le parece poca seriedad a Bruselas que los españoles paguemos más IRPF, más IVA, más libros de texto, más porcentaje en fármacos, más impuestos indirectos, más tasas universitarias, con pensiones congeladas, con salarios recortados, con despidos más baratos, con 25 de cada cien ciudadanos en activo en el paro, con 50 de cada cien jóvenes sin encontrar un primer empleo, con diluvios de ERES, con 11’5 millones de habitantes en el umbral de la pobreza, con 1’5 millones de hogares donde no entra una sola nómina, con…?

¿Es ése el precio en carne humana que exige Europa para estar en Europa? ¿Una España oficial seria, como esa que hoy quiere hacerse una foto en el Senado, es eso, Bruselas, Berlín, Helsinki, Ámsterdam, ciudades europeas de esas en las que ha resurgido la Santa Inquisición del euro?

Por una vez, y si puede ser que sirva de precedente, que los políticos permitan a los españoles tener la certeza de que van en serio con su pueblo.

La foto de familia modelo padre Peyton que quieren hacerse en el Senado: «la familia que reza a Europa unida permanece unida», quizá logre que repiquen las campanas de los mercaderes de los templos europeos. Pero en millones de hogares de España, donde crece la pobreza, la exclusión social, la incertidumbre y la desesperanza, doblarán a muertos vivientes.

 

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Autor

Antonio Chinchetru

Licenciado en Periodismo y tiene la acreditación de suficiencia investigadora (actual DEA) en Sociología y Opinión Pública

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