EL TELÓN DE DE FONDO ES EL DEBATE DEL 25 Y 26 DE FEBRERO

Manual para una inminente crisis de Gobierno con la que Rajoy dejará boquiabiertos a propios y extraños

El CIS demuestra que hay ministros que son un lastre para el 'nuevo' Mariano Rajoy, el de la recuperación

Manual para una inminente crisis de Gobierno con la que Rajoy dejará boquiabiertos a propios y extraños
Mariano Rajoy. TAREK

Por no hablar de que algunos miembros del Ejecutivo que en vez de servirle de parachoques le han dejado en el chasis.

Habemus Debate sobre el Estado de la Nación. Todos vestidos de domingo los días 25 y 26 de febrero de 2014.

Además de Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba, seguro que también el gran gurú del PP, Pedro Arriola, tiene marcado en rojo el calendario. Este tipo de debates le gustan especialmente. Y más este año que tiene noticias positivas que dar a los españoles.

En La Moncloa han cocinado la fecha a espaldas ya no del Partido Popular, sino del Grupo Parlamentario en el Congreso.

De otra forma no se entiende que el martes, en la reunión de la Junta de Portavoces, le preguntaran por el asunto al secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, José Luis Ayllón, y respondiese que aún no había una decisión tomada.

El monclovismo se las gasta así.

El momento elegido, justo antes de los congresos extraordinarios del PP en Andalucía y el País Vasco -a los que asistirá el presidente- hace a muchos populares pensar que Rajoy se está guardando para entonces el nombre del candidato a las elecciones europeas.

Y, con él, el as de una crisis de Gobierno. Por más que lleve meses asegurando que le gustaría terminar la legislatura con el mismo equipo titular.

Ahora bien. La pregunta es si se inclina por un cambio puntual para cubrir el hueco que deje la candidatura al Parlamento Europeo o por un plan renove en condiciones.

Ahí son abrumadora mayoría los VIP populares que desearían que, pasado el ecuador de la legislatura, Rajoy hiciera un punto de inflexión para afrontar la segunda parte con caras de refresco.

Más después de ver los datos del CIS, que sacan los colores al Consejo de Ministros: suspenso a todos ellos de la ciudadanía. Muy especialmente a José Ignacio Wert, Cristóbal Montoro, Ana Mato y Alberto Ruiz Gallardón.

¿No quería ley del aborto el titular de Justicia pese a todo y a todos? Pues toma dos tazas de opinión pública.

Las notas del barómetro trimestral sobre el humor de los ciudadanos son la constatación de que hay ministros que son una rémora para el nuevo Rajoy, el de la recuperación económica, el que aspira a repetir en 2015.

Por no hablar de que algunos ministros se han borrado del mapa, y en vez de servir de parachoques al presidente le han dejado solo contra todos en la pista de autos locos.

Vean si no lo que ha hecho Wert para ahorrarse el mal trago de la gala de los Goya: no ir. Aquí paz y después gloria.

Lo de jugar al escondite está bien como recreo, pero no tiene excusa en el Consejo de Ministros.

Debe de ser que algunos piensan que cuanto más desapercibidos pasen más opciones tienen de no ser nominados al Premio Limón de los españolitos que tan mal sienta a los políticos.

Seamos serios.

Ahora que el tren español vuelve a circular -aún muy lento- después del descarrilamiento, ya no sólo necesitamos un Gobierno que gobierne, sino también uno que haga política. Como la hizo Rajoy el pasado domingo en la clausura de la Convención de Valladolid.

El PP al menos lo necesita para frenar a esa izquierda echada a la calle que se cree que por movilizar a unos cuantos miles de personas ya tiene más legitimidad que 10.830.693 votos en las urnas.

Cuidado: Artur Mas creyó que la manifestación de la Diada de 2012 le iba a llevar en volandas a la mayoría absoluta y los catalanes le sacaron de su error. Una cosa es el ruido en las calles y otra, muy diferente, llenar las urnas de votos.

Rajoy tiene presente, seguro, que una vez que se apaguen las luces del Debate sobre el Estado de la Nación empezará la precampaña de las europeas.

Y de ahí ya todo es un no parar en año y medio: tal vez catalanas a final de este 2014, autonómicas y municipales y, por último, las generales en 2015.

El partido está poniendo de su parte para pisar el aclerador. A partir del próximo fin de semana prácticamente todos habrá actos sectoriales por España para no ceder metros al PSOE.

Pero Rajoy también debe cumplir su parte. Y no tiene sentido empecinarse en mantener una decisión más percibida como inmovilismo que como sana estabilidad institucional.

 

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Autor

Antonio Martín Beaumont

Antonio Martín Beaumont, politólogo y periodista, es el actual director de ESDiario.com.

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