PUENTES ROTOS ENTRE EL MARIANISMO Y EL AGUIRRISMO

En Génova 13 el desmarque electoral de Esperanza Aguirre tras el 25M ha causado estupor

En Génova 13 el desmarque electoral de Esperanza Aguirre tras el 25M ha causado estupor
Esperanza Aguirre. EP

«¿Qué pasa? ¿Que la lideresa no es responsable de los veinte puntos que ha perdido el partido en Madrid desde las anteriores elecciones europeas?», pregunta retóricamente un VIP con despacho en el cuartel general del PP.

«Vamos, que toda la culpa es de la subida de impuestos de Rajoy, pero, por ejemplo, ‘la fuga al volante’ en la Gran Vía no ha tenido repercusión», protesta la misma fuente, haciendo referencia al incidente de circulación de la presidenta del PP madrileño unas semanas antes de las elecciones.

La dirección del Partido Popular está muy descontenta con la forma en que la regional madrileña organizó la campaña: «Gádor Ongil se ha lucido», se personaliza atribuyendo irónicamente el guirigay a la jefa de campaña de Aguirre.

Algún portavoz genovés no ha tenido empacho en criticar en petit comité al «aguirrismo» por «haber hecho la guerra por su cuenta» sin importarle «zancadillear» el trabajo nacional.

Por ejemplo, la decisión de llevar el mitin final de Miguel Arias Cañete, María Dolores de Cospedal y Mariano Rajoy, junto a Ignacio González, Ana Botella y la misma Aguirre, al Hotel Auditorium (en las afueras de Madrid, un lugar sin aforo suficiente y con acceso complicado para los militantes y simpatizantes populares de la capital) fue interpretada como «una declaración de falta de implicación» de la lideresa con la campaña.

Los decibelios de enfado aún subieron más la noche del 25 de mayo.

El PP de Madrid «olvidó» convocar bajo el balcón de Génova a sus fieles de Nuevas Generaciones para ofrecerles el resultado. Así que, sin público a quien dirigirse, hubo que desmontar a toda prisa el tinglado preparado para acoger a los líderes. Con lo que se agravó la apariencia de «amarga victoria» de la que tanto se deseaba huir.

Así las cosas, la ruptura entre el marianismo y el aguirrismo (a decir de algunos enterados) tiene complicado remiendo.

Ahora simplemente se espera que un grupo de notables con predicamento en ambas caras de la moneda hallen una solución salomónica.

Y para ese juego de consenso gana enteros el presidente del Senado y ex presidente del PP de Madrid, Pio García Escudero. A quien le viene como anillo al dedo la tarea por su mesura, trayectoria y personalidad política.

 

Autor

Antonio Martín Beaumont

Antonio Martín Beaumont, politólogo y periodista, es el actual director de ESDiario.com.

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